El Banco Central Europeo (BCE) ha solicitado a Unicaja Banco que le remita antes del próximo 31 de enero un documento en el que informe de sus planes sobre el proceso que tiene que acometer a lo largo del primer semestre de 2023 y en el que, como está previsto en el protocolo de fusión que se firmó en su día con la antigua Liberbank, el presidente Manuel Azuaga perderá las funciones ejecutivas asociadas a su cargo, y se reevaluará la figura del actual consejero delegado, Manuel Menéndez. Aunque la entidad financiera malagueña tiene hasta el 31 de julio como fecha límite para ejecutar ese cambio de gobernanza, el BCE ha instado ya al consejo de administración de Unicaja a que elabore una "hoja de ruta" sobre cómo se va abordar ese proceso, según han confirmado a este periódico fuentes conocedoras de la situación.

La petición concreta del supervisor europeo al banco ha sido la elaboración de un "plan de sucesión", donde se detallen cuestiones como los plazos, tramitaciones y procedimientos que la entidad piensa establecer para cumplir con lo acordado en el plan de fusión que Unicaja y Liberbank alcanzaron a finales de 2020.

Las fuentes consultadas creen que esta medida, avanzada por El Mundo y Cinco Días, debe entenderse como un "recordatorio" al banco malagueño por parte del BCE, siempre en su preceptiva labor de vigilancia del sector financiero, pero rechazan que haya sido motivada por las supuestas tensiones mantenidas en el seno del consejo desde que se aprobó la fusión, con un bloque más proclive al presidente y otro más cercano al consejero delegado.

"Es lógico que el supervisor quiera conocer de antemano cómo se va a planificar el cambio de gobernanza, porque es un proceso muy complejo que requiere de muchos preparativos técnicos. El BCE lo que ha hecho es recordarle a Unicaja sus obligaciones, y aunque lo haya hecho con esta antelación, esto no cambia los planes del banco", apuntan. Así, la intención del BCE no es conocer el resultado del proceso (porque eso es algo que ya está estipulado en el protocolo de fusión), sino la forma en que Unicaja tiene previsto acometerlo.

Este plan de sucesión, una vez confeccionado, tendrá que recibir la aprobación del consejo de administración de Unicaja antes de ser enviado al BCE. Aunque no se conoce el nivel de detalle que incluirá el documento, las fuentes entienden que también debería incluir un rango de fechas para el supuesto de que Unicaja decidiera no apurar el plazo del 31 de julio y decidiera efectuar el cambio de gobernanza antes de la fecha tope.

El supervisor bancario europeo desea conocer además cómo se repartirán las funciones ejecutivas, ya que la mayoría de las que ahora recaen en la presidencia -que pasará a ser no ejecutiva-. También pretende saber quiénes presidirán las comisiones del consejo de administración y cómo se articularán.

Posibles cambios de los consejeros de la Fundación

La petición del BCE llega además en un momento en el que la Fundación Unicaja, principal accionista del banco con el 30,2% de los títulos, se está planteando sustituir al menos a tres de sus cuatro consejeros dominicales presentes en el consejo de administración para afrontar con más garantías las decisiones que atañen al cambio de gobernanza.

La Fundación ha contactado en estas últimas semanas con ellos con este motivo, aunque aún no se ha adoptado un acuerdo del patronato para sustituir a los consejeros. Según Efe, en algún caso no ha habido resistencia ante las intenciones de la Fundación. El único en el que parece mantenerse la confianza es en Juan Fraile. De hecho, la fundación lo propuso el pasado julio do para entrar en la comisión de nombramientos del consejo de Unicaja Banco -que adopta importantes decisiones sobre la cúpula- en virtud de su experiencia.

Según explicaron hace unos días a este periódico fuentes cercanas a la institución, las opciones para el cambio pasarían por tres vías: la primera, que los cuatro consejeros dominicales aceptaran presentar su renuncia (algo que, inicialmente, parece improbable); la segunda, que la Fundación instara en un momento dado al banco a que celebrara una junta extraordinaria de accionistas; y la tercera, que se esperara a la junta ordinaria de accionistas de 2023 (que tendrá lugar en primavera, antes de que acabe abril) para plantear la cuestión. 

La Fundación ya advirtió hace unos meses, con la llegada de José Manuel Domínguez a la presidencia, que iba a evaluar de forma interna si los consejeros dominicales designados para el banco se habían ajustado a la defensa de los intereses de la Fundación y al protocolo de la fusión de Unicaja y Liberbank. El sentir en el patronato parece proclive a encarar el cambio de estos consejeros.