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Botánica

Las plantas de 2022: doce joyas botánicas en La Concepción

El Jardín Botánico Histórico de La Concepción prosigue la tradición de presentar cada mes una planta del riquísimo catálogo botánico de la famosa finca. En este reportaje se detallan las doce plantas que acompañaron este año 2022, desde la que representó enero, la higuera de las pagodas hasta la última, la cica zulú

El cenador de La Concepción con glicinias, en abril de 2019. ARCINIEGA

El año 2022 arrancó con la planta del mes de enero, la higuera de las pagodas o árbol de Buda (Ficus religiosa), un tipo de ficus originario de Asia, en especial de las selvas lluviosas desde la India al sureste asiático. Pueda alcanzar los 30 metros de altura pero lo más destacado son sus hojas de forma ovada, casi triangular, ‘diseñada’ para que la lluvia resbale y caiga fuera el árbol. En Sri Lanka hay un ejemplar de este tipo de higuera con 2.200 años.

Ficus religiosa

La iluminación de Buda

La higuera de las pagodas o árbol de Buda debe su nombre a que, según la tradición, bajo su sombra el fundador del Budismo encontró la iluminación, de ahí también su nombre científico: Ficus religiosa. Símbolo de la prosperidad, la felicidad, la buena fortuna y la larga vida, este árbol asiático podemos verlo en la Vuelta al Mundo en 80 Árboles.

El mes de febrero estuvo representado por el chasmante o lirio cobra (Chasmanthe floribunda), una preciosa planta de origen sudafricano cuyo protagonismo se la lleva su flor, una elegante y llamativa inflorescencia en espiga de un color entre rojo y anaranjado. Con hojas en forma de espada, esta herbácea bulbosa puede alcanzar el metro de altura. El fruto contiene doce semillas de color rojo anaranjado brillante.

Chasmanthe floribunda

La preferida de los pájaros

El chasmanthe (’flor abierta’ en griego), también llamada ‘lirio cobra’, con su espectacular flor en espiga roja y anaranjada resulta muy llamativa para los pájaros, lo que ayuda a la polinización. Esta planta de origen sudafricano, resistente a la sequía y que crece bien al sol y a la semisombra, podemos encontrarla en la Vuelta al Mundo en 80 árboles.

En marzo la protagonista fue la olivilla (Teucrium fruticans), un arbusto perenne de uso ornamental presente en matorrales y roquedos del Mediterráneo Occidental. Su tono gris claro ofrece un claro contraste entre los setos verdes. Con hojas verde oliva en el haz y blanquecinas en el envés, sus flores son acampanadas y de color lila o azulado, agrupadas en inflorescencias en racimos. Es una planta muy resistente a la sequía.

Teucrium fruticans.

En honor de un rey de Troya

La olivilla o teucrio debe posiblemente esta segunda denominación y el nombre científico (Teucrium fruticans) al mitológico rey de Troya Teucro. Se trata de un arbusto perenne del Mediterráneo Occidental de forma redondeada y hojas lanceoladas con el haz verde oliva y el envés blanquecino. En La Concepción se encuentra en la zona de vides y el parking del personal. 

La planta de abril fue la corona de espinas o corona de Cristo (Euphorbia milii), un arbusto suculento originario de Madagascar con un tallo cuajado de grandes espinas y flores con vistosas brácteas rojas. No necesita mucho riego y le gusta el sol. Cuidado, claro, al manipularla.

Euphorbia milii.

La corona de espinas de Jesús

A la Euphorbia milii se le conoce como corona de Cristo o corona de espinas por los tallos tan espinosos que luce. Originaria de Madagascar e introducido en Europa a través de Francia en 1821, sus flores pequeñas están protegidas por llamativas brácteas rojas (la bráctea es la hoja que nace del pedúnculo de las flores). La encontramos en la colección de suculentas del Jardín.

El aliso de mar (Lobularia maritima), la planta protagonista de mayo, es una hierba con flores casi todo el año, muy habitual en los campos andaluces, ya sea en la costa como en claros de pinares o matorrales. De hojas lanceoladas y cubiertas de vellosidad que le dan un tono blanquecino, sus flores se agrupan en inflorescencias muy densas con forma de cupulita. Es una planta diurética.

Lobularia maritima.

Hierba en flor casi todo el año

Originaria del Mediterráneo, las Canarias y Azores, el aliso de mar se ha extendido a las zonas templadas de otros continentes. Esta hierba es capaz de cubrir el suelo y llenarlo de flores que duran casi todo el año. Las flores tienen cuatro pétalos y se agrupan en densas inflorescencias a modo de ramilletes. La podemos ver en el huerto de los sentidos.

Junio, el inicio del verano, vino de la mano de la siempreviva del monte o falso curri (Helichrysum italicum), llamado así porque el olor de las hojas recuerda al intenso olor del curri. Se trata, sin embargo, de un arbusto mediterráneo de hojas con pilosidades grises y pequeñas flores amarillas. Se emplea en infusiones para tratar afecciones de los sistemas digestivo, urinario y respiratorio y también para problemas de piel.

Helichrysum italicum.

Helichrysum italicum.

Flores para los dioses antiguos

Los romanos y griegos solían decorar las estatuas de sus dioses con coronas de flores de ‘Helichrysum’ (en griego, sol de oro). Sus nombres populares son siempreviva del monte o falso curri, porque este arbusto perenne mediterráneo de florecitas amarillas tiene unas hojas de un olor parecido al curri. Podemos encontrarla en el Jardín de los Sentidos.

Julio estuvo representado por la lipia (Phyla nodiflora), una hierba pequeña rastrera muy presente en La Concepción desde la primavera al arranque del otoño. De hojas lanceoladas y el borde un poco dentado, sus inflorescencias forma cabezuelas cilíndricas con florecitas de color blanco rosado. Original de América pero presente en todo al área templada del globo, vive a pleno sol en cualquier tipo de suelo. En La Concepción puede verse esta hierba en el talud junto al lago.

Phyla nodiflora.

Phyla nodiflora.

Una alternativa al césped

Original de América pero extendida por todas las zonas templadas del mundo, la lipia, una hierba pequeña rastrera, puede verse en flor en La Concepción de primavera a inicios del otoño. Sus inflorescencias son cabezuelas cilíndricas con flores de un blanco rosado. Las mariposas y abejas se sienten muy atraídas por ella, una alternativa al césped pues necesita menos riego.

La planta del mes de agosto fue la cola de caballo (Equisetum hyemale), presente en nuestro planeta desde hace unos 300 millones de años. Se trata de una planta semiacuática que podemos ver junto al estanque de la entrada del Jardín. Si cuentan con agua en abundancia pueden llegar a ser invasoras. De tallos huecos acanalados, luce hojas muy pequeñas, unidas en una vaina dentada en los nudos de los tallos que forma un anillo con la base oscura. Como curiosidad, lucen una superficie áspera por sus cristales de silicio y eso propicia que haya sido usado para fregar platos.

Equisetum hyemale.

Pedigrí de 300 millones de años

En el periodo geológico Carbonífero, hace unos 300 millones de años, los equisetos o colas de caballo, una planta semiacuática, estaban en su esplendor. Con forma de cañas, son plantas sin flores que se reproducen por esporas. Gracias a sus tallos huecos acanalados con tejidos clorofílico puede hacer la fotosíntesis. Las podemos ver a la entrada del Jardín.

La tarjeta de presentación de septiembre fue para una trepadora como la tumbergia azul (Thunbergia grandiflora), una enredadera de la India muy reconocible por sus flores de gran tamaño, corola en forma de trompeta y de color azul violeta con el centro blanquecino. La planta puede llegar a los cinco metros de altura.

Thunbergia grandiflora.

Trepadora india azul violeta

La tumbergia azul toma su nombre del botánico de la Universidad de Upsala Carl Peter Thumberg. Esta trepadora es ideal para cubrir muros, vallas o pérgolas y se identifica por su llamativa flor azul violeta con la corola en forma de trompeta. Dado su origen indio, la encontramos en la parte asiática de la Vuelta al Mundo en 80 Árboles.

La planta del mes de octubre fue el verode (Kleinia neriifolia), un arbusto cuyo nombre científico recuerda al jurista, historiador y botánico prusiano del XVIII Jacob Theodor Klein.

Lo más llamativo de esta planta que puede llegar a medir dos metros son las flores de color crema que brotan del penacho del tallo, agrupadas en inflorescencias en umbela (flores que nacen del mismo punto del tallo y se elevan a igual o casi igual altura). Se trata de una planta tóxica usada antiguamente como cicatrizante o antiinflamatorio.

Kleinia neriifolia.

Resistente a la sequía

El verode es un arbusto que puede alcanzar los dos metros de altura, de tallos carnosos para acumular agua en tiempo de sequía. De hoja lanceoladas agrupada en la parte superior de los tallos, de esta parte brotan las flores de color crema y pequeñas. En La Concepción podemos ver verodes en la zona canaria de la rocalla mediterránea.

Noviembre apareció con la llamada cortina del cielo (Cissus verticillata), una planta trepadora americana capaz de colonizar de forma densa muchos espacios gracias a sus zarcillos bifurcados que le ayudan a agarrarse y trepar mientras cuelgan sus raíces aéreas con el extremo de color rojo. De hojas ovaladas, sus flores se agrupan en inflorescencias.

Cissus verticillata.

Cissus verticillata.

Lluvia vegetal caída del cielo

Pocas veces el nombre popular de una planta ha estado tan acertado porque la sensación al ver una cortina del cielo es esa, la de estar bajo una lluvia vegetal caída del cielo gracias a la raíces aéreas de esta planta trepadora originaria de América. Cuenta con diminutas inflorescencias y entre sus propiedades es antibacteriana, antiinflamatoria y antioxidante.

La planta con la que se cierra este año, la que representa el mes de diciembre, es pura ‘arqueología botánica’, la cica zulú (Encephalartos ferox), de la familia de las cícadas, fósiles vivientes que pueblan la Tierra desde hace 200 millones de años. En el centro exhiben unas piñas de un rojo intenso, a juego con las navidades.

Encephalartos ferox.

Un fósil de 200 millones de años

La familia de las cícadas tiene 200 millones de años, así que la cica zulú se puede considerar un fósil viviente, aunque con buena salud. Del sureste de África, al tener el tronco semisubterráneo puede rebrotar tras los incendios. Las hojas recuerdan al acebo y en el centro están sus piñas de color rojo intenso. La Concepción cuenta con un ejemplar.

Estas fueron las plantas de 2022. Por un 2023 más verde, con plantas y flores de La Concepción.

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