Una histórica operación de la Policía Nacional y la Guardia Civil ha culminado con la intervención en Málaga de más de 22 toneladas de hachís que ocultaban en tomates falsos y que pretendían transportar por carretera hasta Francia. Una primera incautación de 2.600 kilos en una furgoneta en la capital malagueña llevó a los investigadores hasta el polígono industrial de Mollina, municipio malagueño con algo más de 5.000 habitantes, donde el grupo ocultaba otros 19.700 kilos de resina de hachís en el mismo formato. Los 22.370 kilos de droga que arrojaron las básculas, uno de los alijos más importantes incautados en Málaga en un solo golpe policial, han sido valorados por los investigadores en 45 millones de euros. Hay diez personas detenidas, ocho de las cuales ya están en prisión.

La operación se inició en Córdoba, ciudad en la que estaba asentada una organización con actividad en varias provincias andaluzas con el propósito de transportar drogas entre España y Francia. La colaboración entre ambos cuerpos en la Málaga, Córdoba y Cádiz permitió identificar a los integrantes del grupo, liderados por un hombre asentado en Córdoba que contaba con distintos niveles de colaboradores que se encargaban de la logística, seguridad y custodia del estupefaciente. El grupo poseía una compleja estructura, «rica en recursos humanos, técnicos y materiales y con una fuerte capacidad económica». «Esto, unido a una amplia logística oculta tras una aparente legalidad empresarial, dificultaba el trabajo operativo y de análisis realizado sobre las distintas entidades que la conforman», explicaron ambos cuerpos en un comunicado. Para ello utilizaban personas de paja sin otra responsabilidad que figurar como responsables de las empresas utilizadas para el alquiler y/o adquisición de vehículos, inmuebles, etc.

Imagen aérea de uno de los registros.

Falsos tomates

El momento clave llegó el pasado 10 de enero. Los investigadores averiguaron que la organización pretendía distribuir un importante cargamento de droga. Los seguimientos llevaron hasta un polígono del municipio de Mollina en la que los sospechosos cargaron varios palés que parecían contener tomates en una furgoneta que poco después se marchó con el conductor como único ocupante.

El vehículo fue interceptado por los agentes en el Puerto de la Torre, ya en Málaga capital, donde comprobaron que transportaba 2.600 kilos de hachís distribuidos en varias cajas de falsos tomates. Esta intervención llevó de nuevo a los agentes a las naves que la organización tenían en Mollina, donde encontraron otros 19.700 kilos de resina de hachís.

La droga estaba oculta en 18 palés cargados de bolas de hachís que simulaban ser tomates. Otras dos personas que trataron de esconderse bajo un camión fueron detenidas. Con la droga asegurada, los agentes explotaron la operación los días 11 y 12 de enero con cuatro registros en la provincia cordobesa. Poco después, el líder de la organización y los principales integrantes de la misma fueron arrestados, mientras que el día 17 fueron arrestadas tres personas más.

La investigación ha sido llevada a cabo de manera conjunta por el Grupo de Estupefacientes de la Brigada Provincial de Policía Judicial de la Policía Nacional de Córdoba, junto con la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional de Fuengirola y de Barcelona y el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Policía Judicial de la Guardia Civil –de Córdoba-, y con el EDOA de la Guardia Civil de la Comandancia de Cádiz.