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Techo para los indigentes más jóvenes en La Palma-Palmilla

El presidente vecinal Francisco García Vigo propone que se destine a albergue para jóvenes sin techo un antiguo colegio de La Virreina ante el aumento de indigentes en el barrio

El dirigente vecinal Francisco García Vigo, delante del antiguo colegio, hoy centro ciudadano La Virreina, donde propone el albergue. A.V.

Francisco García Vigo toma asiento en un banco de madera en una calle extrañamente sin nombre, la que separa la comisaría de La Palma-Palmilla del Centro de Salud. «Aquí en esta calle duermen dos personas, una en este banco y otra en el de al lado».

Cuando se le pregunta cuántos indigentes duermen al aire libre cada noche en La Palma-Palmilla, se pone a contar en silencio y luego responde: «Entre 10 y 11, una cifra que nunca se ha visto aquí. Antes era algo muy aislado pero ahora es de forma permanente». Francisco menciona algunos de los puntos del barrio: «Detrás del colegio de adultos, en el parque Manuel Navarrete, en la avenida Jane Bowles, hasta en la puerta de la junta de Distrito a veces hay alguien porque paso por las mañanas y veo los cartones de haber dormido», lamenta.

Francisco García Vigo, en un banco en el que duermen cada noche indigentes. A.V.

El veterano presidente de la Asociación de Vecinos Palma-Palmilla ‘Un nuevo futuro’, cree que si el número de indigentes ha aumentado en el barrio se debe «a su solidaridad, porque aquí ha habido muchos fallecimientos por la droga, ha habido mucha gente tirada en la calle por sobredosis y están muy identificados con este tipo de penas».

Por este motivo, explica, a los vecinos no les importa «darles de comer y llevarles ropa para que se sientan más protegidos».

Como destaca, el aumento de las personas que duermen en la calle se ha producido sobre todo «después de la pandemia» y es esta atención a los vagabundos la que está creando, paradójicamente, una población ‘fija’, «aunque me parece muy bien que los vecinos sean solidarios», precisa.

La mayoría de ellos, cuenta, no son del barrio, aunque también hay algunos vecinos que llevan muchos años en la calle, como un antiguo inquilino del polémico bloque de calle Cabriel, 27, en La Palma, «que es una persona mayor, la desalojaron, tiene problemas de adicciones y no hay quien lo mueva de la calle», explica y resalta también el caso de un joven marroquí con problemas mentales.

Un indigente duerme en una calle de La Palma-Palmilla a finales de noviembre. La Opinión

El dirigente vecinal cree que se ha producido un traslado de indigentes desde varios puntos de Málaga al barrio, por las atenciones que reciben de los vecinos. En su opinión, la única solución es «invertir en servicios sociales, porque lo que no podemos es tener un solo albergue saturado en el que para poder entrar necesitas cinco o seis meses de espera».

Un albergue juvenil

Por este motivo, el dirigente vecinal explica que quiere proponer, en el próximo consejo territorial del distrito, que la barriada de La Virreina acoja un albergue juvenil, «pensado para los jóvenes, si se detecta que esa persona quiere salir adelante pero no tiene los medios».

En su opinión, el actual albergue municipal no cumple esa función social de poder dar salida a quienes duermen en la calle, y qué mejor que trabajar con los más jóvenes, que sí tienen más posibilidades.

Como comenta, quiere proponer que el nuevo albergue juvenil se instale en el antiguo colegio del Camino de La Virreina, el actual Centro Ciudadano de La Virreina, un edificio en el que precisamente la Asociación de Vecinos de La Palma-Palmilla tiene su sede, «pero por nosotros no hay problema, la actividad que realizamos la podemos hacer en cualquier lado; si propongo ese edificio es porque está infrautilizado, las asociaciones no lo usan y como centro ciudadano no se está haciendo nada», recalca.

Entre las columnas del parque Manuel Navarrete, un indigente joven, fijo en la zona. A.V.

El antiguo colegio sí que acoge además unas dependencias de la Cruz Roja pensadas para quienes duermen en la calle y los más desfavorecidos «en las que puedes lavar tu ropa, te puedes duchar todos los días y te dan un desayuno, pero los indigentes no pasan la noche allí», explica.

Además, el edificio también es la sede del Centro de tratamiento de adicciones Palma-Palmilla, dependiente de la Diputación de Málaga.

Para Francisco García Vigo, este centro podría trasladarse a un edificio exento en las 720 viviendas, con lo que no saldría del ámbito de La Palma-Palmilla.

En cuanto a la parte de la Cruz Roja, confía en que el Ayuntamiento pueda estudiar dónde emplazarlo o si debe seguir en el mismo sitio.

«Lo que sí creo es que lo más útil es que el antiguo colegio se transforme en un centro de acogida para gente joven», resalta.

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