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Crónicas de la ciudad

Una 'misteriosa' edificación en la Cruz del Molinillo

No es descabellado pensar que estos restos aparecidos tras el derribo de una casa del XVIII formaran parte del segundo cerco amurallado de Málaga

La construcción, desde el Mercado de Salamanca, ayer. A.V.

La semana pasada contábamos cómo la injustificada demolición de un precioso chalecito frente a las antiguas cocheras de tranvías de Pedregalejo, por culpa del escuálido e inactivo catálogo de edificios protegidos del PGOU -fruto del desinterés municipal- al menos había permitido redescubrir un añejo anuncio de una fábrica de aguardiente que bien podría haber cumplido el siglo.

Mucho más antiguo, a simple vista, parece la bonita construcción descubierta tras la demolición, hace ahora una década, de una casa de finales del siglo XVIII que albergaba un veterano depósito de hielo en la calle Cruz del Molinillo, frente al Mercado de Salamanca o del Molinillo.

La construcción todavía puede verse aunque ahora el solar esté cerrado con muro y puerta metálica.

El año pasado, eso sí, podía apreciarse sin problemas desde su misma acera, porque sólo tenía una verja metálica.

Vista de la construcción, el año pasado. A.V.

¿Qué es en realidad? Con la ayuda de un par de planos antiguos es posible, cuando menos, avanzar una teoría que sólo los trabajos arqueológicos y consecuentes catas se encargarán de confirmar o desmentir.

Así, si tomamos el famoso plano de la Málaga musulmana del libro de Guillén Robles, plano realizado por Emilio de la Cerda, se aprecia un segundo cerco de la ciudad, por encima del clásico que bordeaba las actuales calles de Carretería y Álamos.

Se trata del recinto del llamado arrabal de Fontanella, que llegaba por el norte hasta la Huerta del Molinillo y conectaba con el río Guadalmedina, hasta la famosa Torre de la Goleta. En el siglo XVI este cerco, levantado hacia el XIII-XIV, todavía se mantenía completo y se apreciaba cómo dibujaba una curva bajando por la calle Postigo o de los Postigos hasta tirar por detrás del Convento de la Merced y acabar, es de suponer, en la Alcazaba.

Detalle de la parte inferior, el año pasado. A.V.

Dos siglos más tarde, a finales del XVIII, cuando faltaba muy poco para derribar las murallas del casco antiguo de Málaga, ya no quedaba ni rastro de ese cerco superior, como lo refleja en su famoso plano Joseph Carrión de Mula.

Sí hacía por entonces de simbólico foso un desaguadero del Acueducto de San Telmo que vertía en el río y que hacía funcionar el famoso molinillo que dio nombre al barrio -y que funcionaba con anterioridad-. 

Un cronista de la conquista cristiana describía los muros de este arrabal como fuertes y poblados de muchas torres. No es descabellado pensar que una de ellas, muy transformada, pudiera ser esta que hoy asoma en un solar de la calle Cruz del Molinillo.

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