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La nueva PAC reducirá la ayuda al campo de Málaga para el próximo lustro en más de 80 millones

Hay explotaciones que perderán hasta el 35% de sus ingresos, un problema que se une al incremento de costes y a la sequía

Una imagen de la recogida de aceituna en la comarca de Antequera, en Málaga.

Una imagen de la recogida de aceituna en la comarca de Antequera, en Málaga. / CELIA PAREDES

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José Vicente Rodríguez

José Vicente Rodríguez

El campo malagueño, muy castigado en los últimos tiempos por factores como el incremento de los costes de producción o la sequía, afronta desde este año una nueva dificultad económica por la reducción de subvenciones procedentes de Europa tras la entrada en vigor el pasado 1 de enero de la nueva Política Agrícola Común (PAC), que estará en vigor hasta 2027. Los cálculos de la patronal agraria Asaja Málaga son que los agricultores y ganaderos de la provincia, que venía percibiendo hasta ahora más de 84 millones al año en ayudas europeas, verán mermados estos ingresos aproximadamente en un 20%, lo que supondrá dejar de percibir 16,8 millones por ejercicio. La nueva PAC dejará así un retroceso global de más 80 millones.

Los empresarios llevan meses manifestando su rechazo a este nuevo marco que, a su juicio, resulta «muy lesivo» para el campo andaluz al reducir, por un lado, de 50 a 20 el número de regiones o estratos productivos de ayuda básica a la renta, y al introducir, por otro, un diseño de ecoregímenes que pueden limitar la capacidad productiva de las explotaciones y, por ende, su rentabilidad.

De hecho, Asaja se ha venido reuniendo con la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, consiguiendo firmar un documento de alegaciones al Plan Estratégico presentado por el Gobierno para el desarrollo de esta política europea (Pepac) en consonancia con todo el sector.

«Nos encontramos con un sistema que nos incrementa las obligaciones, y por tanto las inversiones, sin recibir ningún beneficio por ello. Andalucía es la comunidad que más se va a ver perjudicada por la PAC. Se ha establecido una especie de tasa plana de ayudas que no nos beneficia. Hemos sido hasta ahora los que más recibíamos pero eso es porque en Andalucía y en Málaga tenemos explotaciones que son productivas», lamenta en valoraciones a este periódico el responsable del departamento de ayudas de Asaja Málaga, Santiago Sánchez.

Los productores de olivar, con más de 120.000 hectáreas en Málaga, serían los más perjudicados por el retroceso de ingresos debido precisamente a la gran extensión de cultivo, aunque también están afectados el almendro, los cítricos, los cultivos herbáceos, los cereales y demás cultivos herbáceos o la ganadería.

Los productores de olivar serían los más perjudicados por la nueva PAC

«Todas las comarcas malagueñas están afectadas. Hay explotaciones que con la reducción de ayudas de la PAC van a perder hasta el 35% de sus ingresos. En un año malo, eso ayuda sufragar gran parte de los costes de producción», advierte.

Asaja señala que los denominados ecoregímenes, que pretenden impulsar buenas prácticas agrarias y medioambientales, incluyen medidas que, a su juicio, no son aportan nada o pueden incluso llegar a ser contraproducentes. Como ejemplo, citan la prohibición de arar en las cubiertas vegetales o de «labrarlas o levantarlas». No poder realizar esas labores en suelos como los de la comarca norte de Málaga, que sea gritan con el calor del verano, puede ocasionar pérdida de humedad y erosión que afecta luego a las semillas, lo que se traduce también en menores producciones. Otro ejemplo es la limitación de poda de árboles entre marzo y agosto, lo que Asaja considera «una barbaridad». En su opinión, estas obligaciones podrían hacer que algunos agricultores decidan renunciar a estos ecoregímenes, lo que rebajaría en al menos un tercio la ayuda de la PAC que hasta ahora se venía percibiendo.

El plazo para solicitar las ayudas de la nueva PAC se abre este próximo 1 de marzo y se prolonga hasta el 1 de mayo. El año pasado hubo unas 18.200 solicitudes en la provincia de Málaga.

Costes y sequía, más problemas

El representante de Asaja señala que la PAC debería estar diseñada para asegurar alimentos de calidad, en cantidad suficiente y a unos precios asequibles al consumidor pero cree que el nuevo marco 2023-2027, con los cambios introducidos, pone en entredicho estos objetivos.

«El campo no pasa por su mejor momento. Hemos sufrido en dos años un incremento del 150% en costes que tampoco podemos repercutir esas subidas en la cadena alimentaria», señala. La energía, por ejemplo, ha subido un 270%, los plásticos un 40%, otro tanto los piensos y un 230% de los fertilizantes, lo que ha llevado agricultores y ganaderos a una situación de «asfixia».

A estos problemas se une la bajada de cosechas propiciada por la sequía. En el olivar, por ejemplo, Málaga suele producir cerca de 60.000 toneladas anuales de aceite pero este año, la campaña ya apuntaba a un aforo de unas 40.000 toneladas que Asaja teme que, incluso, no llegue ni a las 30.000. «Podemos encontrarnos con la mitad de cosecha que en un año normal, y eso significa menos ventas para un agricultor en tanto los costes, tanto fijos como variables, son los mismos o pueden hasta subir», comenta Sánchez.

Para Asaja, no se trata sólo de la supervivencia de las explotaciones agrícolas o ganaderas, sino de una apuesta por el territorio. «El sector agrario fija población en el medio rural. Genera empleo a través de talleres, cooperativas, almazaras... todo eso es lo que da vida a los pueblos y debe defenderse», sostiene.

El campo malagueño, a pesar de haber mejorado ligeramente en 2022 su facturación (701,5 millones, con un incremento del 1,62%) ya expuso recientemente que el «desmesurado» aumento de los costes en todos los sectores hace que las cifras de facturación sean «engañosas». El gasto de mantenimiento reduce al mínimo la rentabilidad, cuando no aboca a pérdidas. Los niveles de facturación agraria se mantienen así, según Asaja, en niveles similares de «absoluto desastre».

«Cada vez es más difícil mantener rentabilidad, y en bastantes sectores se está trabajando por debajo de los costes de producción, con pérdidas, lo que provoca el abandono de explotaciones dificultando el relevo generacional y el futuro de la agricultura», alertó el presidente de Asaja Málaga Baldomero Bellido.

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Asaja Málaga también considera una «nueva puñalada al sector agrario» la subida del 8% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2023, aprobada el pasado 14 de febrero en el Consejo de Ministros. En Málaga hay 27.000 trabajadores agrarios, principalmente en tareas de recolección que, en muchos casos, se realizan con mano de obra temporal contratada. El aumento del SMI supone pasar de 1.000 a 1080 euros al mes con 14 pagas. «Es un nuevo varapalo para el sector, ya que el incremento de costes salariales y laborales que, además, lleva aparejada una subida en las bases de cotización de la Seguridad Social, ponen en una situación crítica a los empresarios, que deben asumir estas subidas que ascienden a 1.547 euros más por trabajador. En el sector agrario no existe contrato parcial por horas, con lo cual muchas labores que se realizan a media jornada, el empresario tiene que cotizar por la jornada completa, incrementándose aún más el coste laboral», apunta.  

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