Educación

El IES Cánovas reconstruye sus 50 años de historia en Málaga

Rendir homenaje a quienes han dejado su huella en el centro es uno de los objetivos de esta conmemoración que ha arrancado con un ciclo de ponencias

Recorrer los pasillos, aulas y patios del IES Cánovas del Castillo es pasear por 50 años de historia de la educación en Málaga, aunque los alumnos que hoy dan clase de Biología o juegan un partido en el recreo no sean conscientes de la importancia de esta efeméride.

El primer instituto público y mixto que se abrió en El Ejido en 1973 está aprovechando este aniversario para saldar una cuenta pendiente, reconstruir su historia, sobre todo a través de aquellos que han sido y son sus protagonistas.

Desde el propio Antonio Cánovas del Castillo que da nombre al centro, pasando por el arquitecto Eduardo Caballero Monrós que diseñó el edificio, hasta los directores y demás profesionales que han dejado su huella en estos años.

La historia del IES Cánovas está muy relacionada con la gran renovación de la educación en España en los últimos años del franquismo, cuando se crearon multitud de institutos para poner en práctica la llamada ley Villar Palasí que implantó la EGB y el BUP.

Sobre estas líneas, el patio y los dos pabellones del IES Cánovas. A la derecha, participantes en las ponencias sobre el centro, entre ellos Quintín Calle y Luciano González Osorio, además de la profesora Carmen Morales. Abajo, viaje de alumnos a Francia en los 80. | ÁLEX ZEA / L.O.

El patio y los dos pabellones del IES Cánovas. / Álex Zea

Así lo recuerda la profesora de Historia Carmen Morales Ortiz, que lleva meses buceando en tesis doctorales y archivos para construir el relato del instituto. «Cuando empezó en el 73 no se llamaba ni Cánovas. Se proyectó con el nombre de Instituto de Enseñanzas Medias Mixtas El Ejido. Estamos rastreando para ver cuándo se le puso Cánovas», explica como ejemplo de las «lagunas» que hay sobre el centro.

Sí se sabe que el arquitecto Eduardo Caballero Monrós, con grandes obras en Málaga como el edificio de Hacienda, diseñó el Cánovas siguiendo el modelo del Instituto de Enseñanza Media de Melilla, con el estilo denominado racionalista que utiliza formas geométricas simples.

Además, destaca por sus grandes dimensiones como la mayoría de los institutos públicos que se construyeron en la época y en los que se necesitaba dar entrada a la generación del baby boom. Así, este centro llegó a tener casi 2.000 alumnos frente a los 750 de hoy.

Era una época, como recuerda haber escuchado Luisa Calderón, ordenanza del centro, en la que «la gente llegaba a acampar en la entrada para hacer la matrícula».

Luisa es hoy la trabajadora que lleva más tiempo en este instituto. Un total de 33 años en los que ha visto como el edificio se ha ido adaptando a las necesidades de cada momento.

Viaje a Francia de alumnos del IES Cánovas en los años 80.

Viaje a Francia de alumnos del IES Cánovas en los años 80. / La Opinión

Colina de las artes

Ubicado en la llamada ‘colina de las artes’, junto al Conservatorio Superior de Música, el Teatro Cánovas, la Escuela de Arte de San Telmo, Bellas Artes y Arquitectura, este instituto ha tenido tanto relación con el entorno que incluso han compartido espacios.

De hecho, el Teatro Cánovas era su antiguo salón de actos, además de albergar la zona de dirección. Y hoy aún hay clases con espejos o suelo de parqué que recuerdan la época en la que el instituto ‘prestó’ 12 aulas al Conservatorio.

Otros espacios se han ido transformando para adaptarse a los nuevos tiempos como la antigua casa del conserje, convertida hoy en vestuarios, o la capilla, donde se encuentra ahora el departamento de Lengua.

En uno de esos espacios reconvertidos, la antigua aula de exámenes que podía albergar hasta a 300 alumnos, se puede ver una exposición sobre el 50 aniversario.

Un repaso por la historia que hace hincapié en los protagonistas, de quienes también se ha hablado ya en las ponencias que han formado parte de las VI Jornadas Vivir y Sentir el Patrimonio.

El catedrático de Arte de la UMA Juan Antonio Sánchez López hizo un recorrido por el entorno urbanístico de este centro educativo de El Ejido, mientras que Luciano González Osorio, doctor y presidente de la Federación de Ateneos, dio detalles del Cánovas del Castillo vinculado a la literatura, el periodismo y la historia.

Ponencias en las VI Jornadas de Patrimonio, celebradas en marzo, con Quintín Calle Carabias, Carmen Morales, Ana Hernández, Luciano González y Yago.

Ponencias en las VI Jornadas de Patrimonio, celebradas en marzo, con Quintín Calle Carabias, Carmen Morales, Ana Hernández, Luciano González y Yago. / La Opinión

Con acento francés

La tercera ponencia fue la de Quintín Calle Carabias, salmantino llegado a Málaga en el 77 para convertirse en el responsable de uno de los proyectos que hoy son seña de identidad del Cánovas.

Este catedrático de Filología Francesa asumió la dirección y puso en marcha el proyecto de ‘Lenguas Vivas’, convirtiendo al Cánovas en centro pionero en la introducción del francés en las aulas en Andalucía. El proyecto era un programa piloto del Consejo Europeo, en el curso 1981-1982, que se continuó en la década de los 90 como bilingüismo.

«Lo que implanta Quintín fue pionero en Málaga», destaca la profesora Carmen Morales, que recuerda que este profesional formado en la Sorbona dio clases a docentes en Antequera para explicarles como funcionaba este inicial sistema bilingue y trajo aquí a otros de Dinamarca o Noruega.

Fachada del IES Cánovas del Castillo, que este verano cumplirá 50 años de vida.

Fachada del IES Cánovas del Castillo, que este verano cumplirá 50 años de vida. / Alex Zea

Fue el origen del actual Bachibac, la doble titulación del Bachillerato español y francés que imparte el Cánovas del Castillo desde el curso 2013/14 y que tan sólo tienen otros siete institutos en toda Andalucía.

Pilar Galán, vicedirectora, subraya que se trata de un «bachillerato de excelencia» que está teniendo cada vez más demanda por lo que necesitarían incluso más plazas que las 30 actuales.

«Tiene una proyección europeizante muy interesante, porque es la mejor forma de formar a ciudadanos europeos que sigan trabajando en la idea de la UE, que tengan posibilidades de seguir sus estudios superiores en España o en Francia, con el objetivo de desarrollar su carrera profesional en instituciones europeas», explica.

Respecto a la gran demanda de estos estudios, la profesora Montse Carnero detalla que reciben alumnos de centros como el IES Mare Nostrum, con ESO bilingüe en francés pero sin Bachillerato, o incluso del Liceo francés para prepararse aquí la PEVAU y acceder mejor al sistema español. Y destacan que es habitual que los alumnos de Bachibac acaben estudiando en una universidad francesa, una tendencia que va a más.

Además de con Quintín Calle, el Cánovas construye su historia con nombres como los de Rosa Francia, reconocida catedrática de Lengua y también mujer del alcalde Francisco de la Torre, que fue directora durante el primero año; Antonio Camacho, José Molinillo, Salvador Vera o Arturo Ramírez, profesionales a los que junto a otros se quiere rendir homenaje en esta efeméride en el centro que hoy dirige Ana Hernández.

Un aula con espejos que se cedió un tiempo al Conservatorio.

Un aula con espejos que se cedió un tiempo al Conservatorio. / Alex Zea

Proyecto de renovación integral

De entre ellos, Arturo Ramírez López destaca por ser el artífice de otro de los grandes proyectos del Cánovas, un «proyecto de renovación integral del centro, de los espacios, el plurilingüismo, la comunidad de aprendizaje o el sumarse al tren de todos los programas educativos que ofrecía la Junta», subraya la profesora Carmen Morales.

El Cánovas es lo que es por todo lo construido en estos años, aunque no pierde de vista el «presente cambiante» que vivimos, como apunta la vicedirectora: «Además del plurilingüismo, las señas de identidad ahora son los proyectos, la innovación educativa y el cambio de paradigma. Tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos».

En esa adaptación llevan unos años siendo comunidad de aprendizaje, un sistema educativo que les permite «introducir mejor a las familias y a todo el contexto que nos rodea», a través de voluntarios y metodologías como los grupos interactivos y las lecturas dialógicas, explica Montse Carnero.

En esta línea de relación con el entorno, destaca también la conexión con el barrio de El Ejido y sus vecinos. Por ejemplo, realizan actividades conjuntas con la Asociación Arrabal-AID y con la Fundación Secretariado Gitano, y tienen muy buena relación con la Hermandad del Prendimiento, cuyos nazarenos salen del IES Cánovas cada Domingo de Ramos.

En octubre celebrarán la gala principal de este 50 aniversario, pero mientras no dejarán de realizar actividades como la grabación de un documental, tertulias, o la creación de un blog. Además, se harán rutas guiadas dentro del centro de la mano de Paco Nevado, antiguo conserje y vigilante del campus del Ejido en los ochenta y protagonista también de la vida en el instituto.

Desde el centro seguirán contactando con quienes han formado parte destacada de este medio siglo para poner en negro sobre blanco la historia del IES Cánovas del Castillo.

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