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Crónicas de la ciudad

Esmeralda, la cabra de Picasso y su huella en Málaga

En la calle Casas de Campos, un asiento picassiano evoca el amor de Picasso por los animales y el protagonismo que tuvo su cabra Esmeralda, convertida en su día en escultura

El asiento picassiano, casi en la intersección con calle Córdoba.

El asiento picassiano, casi en la intersección con calle Córdoba. / A.V.

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Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Pablo Ruiz Picasso, gran amante de los animales, posó para inmortalidad en su casa de Villa La Californie, a finales de los 50 para el fotógrafo David Douglas Duncan. En ese precioso trabajo fotográfico, que dio para un par de libros, el maestro malagueño exhibe bastantes mascotas, entre las que no falta una cabra, de nombre Esmeralda y que al parecer tenía acomodo en el interior del artístico casoplón cuando caía la noche. 

El pintor la tomó como modelo para una escultura, primeramente en yeso, realizada con objetos encontrados en un vertedero. Una versión en bronce fue la que colocó a la entrada de la mansión y a ella solía amarrar a la auténtica Esmeralda, de la que ignoramos si llego a apreciar el haber sido esculpida por el artista más famoso del siglo XX. 

En Málaga capital nos quedamos sin una cabra de menor edad, un chivo para ser exactos, que iba a acompañar artísticamente al burrito Platero en otro lugar del Parque, un encargo municipal de 1968. El chivo se quedó en la primera fase de su elaboración y todavía lo conserva el escultor malagueño Jaime Pimentel en su taller de Almayate.

Frente a la cabra Esmeralda de Picasso, a quien el poeta José Hierro dedicó unos versos, y cuya plasmación artística puede verse en tierras francesas en un par de versiones y al chivo nunca inaugurado de Jaime Pimentel, a la tercera nos llegó una cabra artística a las calles de Málaga. 

Como muchos han adivinado se encuentra en la zona hoy conocida como el Soho, en concreto en la calle Casas de Campos, que ganó muchos enteros con la peatonalización y hoy nos parece un despropósito imaginar esta calle como en el reciente pasado: cruzada por coches y escoltada por aceras liliputienses. 

En la parte peatonalizada más próxima a calle Córdoba localizamos la escultura de una cabra que casi recuerda al macho cabrío pintado por Goya en su ‘El aquelarre’ por sus artísticos y floreados cuernos.

El asiento caprino, más cerca.

El asiento caprino, más cerca. / A.V.

Esta escultura urbana tiene la particularidad de que es a su vez un asiento y funciona a modo de ‘meta’, sobre todo para quien recorra la calle desde el otro extremo, el más próximo a la Alameda de Colón

Se trata de una obra realizada por Idecua, la empresa malagueña que está llenando de arte nuestras calles y plazas con preciosas pinceladas artísticas. 

Y para que nadie dude de la fuente de inspiración, en la web de la empresa encontramos el nombre de la pieza: ‘Asiento picassiano’. Un modesto y bonito homenaje para el artista y de refilón, para su cabra Esmeralda.

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