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Educación

Un profesor malagueño en el ‘país de la felicidad’

Sergio Banderas, docente de Informática en FP de Málaga, visita Bután invitado por la Universidad de Thimpu, para dar una masterclass sobre videojuegos e intercambiar experiencias educativas

El profesor malagueño Sergio Banderas colabora con docentes de Butan.

El profesor malagueño Sergio Banderas colabora con docentes de Butan. / La Opinión

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Susana Fernández

Susana Fernández

Bután es conocido como el ‘país de la felicidad’. Enclavado entre montañas en el Himalaya, sus apenas 800.000 habitantes visten aún las vestimentas tradicionales y, aunque están empezando a abrirse, son muy selectivos en cuanto a los visitantes. Quieren preservar su impresionante patrimonio natural. La Universidad Royal Thimphu College de Bután ha abierto sus puertas unos días a un grupo de profesores españoles entre los que ha estado el malagueño Sergio Banderas, que han impartido charlas profesionales a docentes de este país. Un intercambio de experiencias y conocimientos tremendamente enriquecedor para unos y otros.

Estos diez profesores españoles de educación superior, tanto de FP como de Universidad, han viajado a Bután en el marco del proyecto Erasmus KA171, que facilita ir a destinos fuera de Europa en países en vías de desarrollo. Esta oportunidad les ha permitido, además de compartir sus conocimientos, conocer un sistema educativo muy diferente al español pero del que creen que se pueden exportar aspectos.

El malagueño Sergio Banderas, profesor de Informática en el Centro Integrado público de FP de Málaga, destaca que este país está cambiando mucho en los últimos años y está apostando por la educación.

La universidad que han visitado se encuentra en la capital, Timbu, y tiene un pequeño campus en comparación con los españoles o europeos, pero con una amplia zona de residencia para los estudiantes de otros puntos de un país con un gran peso del mundo rural.

Aunque no tienen una FP equiparable a la española, sí hay numerosas escuelas artesanales y escuelas de oficios como de pintura, artes tradicionales, madera o de telas. Un sistema tal vez similar a nuestras antiguas escuelas taller o a la actual FP Básica.

Profesores españoles junto a compañeros de Bután.

Profesores españoles junto a compañeros de Bután. / La Opinión

La visita de este equipo docente español se ha centrado, no obstante, en la Universidad, donde Sergio Banderas ha impartido masterclass de programación de videojuegos y de arte 2D y 3D para videojuegos; materias que enseña en el Máster de Desarrollo de Videojuegos y Realidad Virtual que el CPIFP Nuevo imparte en el Polo Nacional de Contenidos Digitales de Málaga.

Los docentes y técnicos informáticos de la Universidad de Bután han podido así tomar nota de los conocimientos de uno de los mayores expertos nacionales en este campo, con numerosos reconocimientos, entre ellos el de Mejor Docente de España.

El resto de profesores, procedentes del CIFP Universidade Laboral de Coruña, el IES de Teis de Vigo, el centro de FP Montecastelo de Vigo y las universidades de Barcelona Pompeu Fabra y Autónoma, compartieron también distintos conocimientos en campos como el desarrollo web o móvil.

«Vienen de ser un país muy rural y ahora están cogiendo más conocimientos de otros campos: industriales, tecnológicos... Están en pleno aprendizaje», detalla Sergio Banderas.

Este malagueño subraya lo que a su juicio podemos exportar los españoles del sistema educativo de Bután: la forma en la que se trabajan las emociones y el bienestar personal. Cuestiones a las que se les da tanta importancia que la riqueza del país se mide a través de un Índice Nacional de Felicidad, en lugar de con el clásico indicador del Producto Interior Bruto (PIB).

«Si dejamos a un lado lo religioso pero cogemos la filosofía del Budismo y la metemos en nuestro sistema educativo, nos da una gestión emocional, del estrés, una visión del mundo más tranquila y más sostenible. No tan competitiva ni tan individualista», apunta.

Gestión emocional con juegos

Aunque Sergio Banderas siempre ha intentado impartir en clase temas de habilidades personales, destaca que es una cuestión que está aún «muy verde» en nuestro sistema educativo. Y apuesta por darle más importancia, «como un pilar, porque somos personas y no sólo conocimientos y competencias profesionales».

Él ya tiene ideas para desarrollar con sus alumnos videojuegos en los que la gestión emocional, la felicidad o la gestión del estrés se traten de forma transversal. «En un videojuego se pueden hacer cosas muy divertidas y que, a la vez, te hagan reflexionar», afirma.

De hecho, este año sus alumnos del Máster de Videojuegos han empezado un proyecto en el que el protagonista era un psicólogo que luchaba contra las fobias de sus pacientes. Un trabajo para el que han tenido que documentarse sobre estos problemas y reflexionar.

Por otra parte, Sergio Banderas apunta que podríamos tomar nota del compromiso por la sostenibilidad de Bután, donde por ejemplo se limita mucho el turismo para que el país no pierda su esencia. Para él ha sido, sin duda, el viaje más interesante de su vida por poder conocer «un país con un desarrollo sostenible, un amor y respeto a la naturaleza brutal» y una gente «muy sana».

Tras esta visita a Bután, los docentes españoles quieren mantener el contacto con sus colegas y realizar proyectos conjuntos de forma online. «Sería interesante, por ejemplo, que allí puedan probar sus alumnos juegos que hagamos aquí y tener su feedback», plantea.

Este docente aconseja realizar una experiencia como ésta, de la mano del programa europeo Erasmus, a todos los profesores por la apertura de mente y la mayor tolerancia que aporta el conocer otras culturas. «Todo lo que un profesor se enriquezca personalmente va a tener transferencia en el aula», subraya.

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