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Crónicas de la ciudad

Simbólico jardín botánico en la casa natal de Cánovas

La Naturaleza, que quizás no sea sabia pero sí rauda, se ha adelantado a la burocracia y ha levantado un espeso jardín en el solar abandonado de la casa del estadista

La nueva 'zona verde', en el solar que ocupaba la única parte original de la casa natal de Cánovas, esta semana.

La nueva 'zona verde', en el solar que ocupaba la única parte original de la casa natal de Cánovas, esta semana. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

A finales del XVIII, Málaga tenía unos 60.000 habitantes, de ellos, unos 1.200 «eclesiásticos, frailes y monjas» y cerca de 4.500 militares, nos informaba el gran cartógrafo Joseph Carrión de Mula. Habría también en la nómina de vecinos algún botánico o cuando menos, experto jardinero, capaz de bregar con éxito con el jardín botánico de la calle de la Victoria, situado en una suerte de gran patio interior en una enorme manzana junto a la actual calle Coto de Doñana.

Por entonces, la década de 1790, no había ningún jardín botánico próximo al Guadalmedina y el único verdor lo proporcionarían las huertas por encima de la calle Grama y por el sur, unos álamos plantados en 1788 y que hoy se recuerdan, en el mismo emplazamiento, con el nombre de nuestra Alameda de Colón.

Por suerte, la creciente conciencia ecológica de nuestros cargos públicos, que como sabemos, antes prefieren plantar un árbol que una primera piedra, ha hecho posible que se revierta esta mustia situación de siglos. De esta manera, el barrio de La Goleta ya exhibe un germen de jardín, con visos de ser un jardín botánico capaz de eclipsar al de Madrid, con un poco de paciencia. 

Reverdecida casa natal de Cánovas, en la calle Nuño Gómez, esta semana.

Reverdecida casa natal de Cánovas, en la calle Nuño Gómez, esta semana. / A.V.

Para más dicha, esta zona verde, surgida de la ‘planificación’ de nuestros cargos electos, que sabiamente se han desentendido de ella para que la Naturaleza haga su trabajo de gorra, se encuentra en un espacio que, hace 20 años, ya se anunciaba en el programa electoral de nuestro alcalde, Francisco de la Torre, como «Museo Casa-Natal de Cánovas del Castillo», en la calle Nuño Gómez.

Mientras se solucionan problemas de última hora que han retrasado dos décadas este equipamiento, la fuerza imparable de las plantas nos ofrece una solución temporal muy ingeniosa. 

Porque como saben, la casa natal de don Antonio Canovas del Castillo no existe ya. La única parte superviviente del inmueble del XVIII en el que en 1828 nació el seis veces presidente del Gobierno fue demolida en 2004 con el visto bueno municipal y eso que el año anterior había prometido allí mismo el museo. 

La casa natal de Cánovas, antes y después de la autorización municipal.

La casa natal de Cánovas, antes y después. / La Opinión

Por eso, mientras llega la prometida infraestructura la Naturaleza nos proporciona una salida temporal: un simbólico ‘jardín de Cánovas’ en la parcela que ocupaba su casa natal, que por carecer de protección arquitectónica pasó a mejor vida. Cuando nuestro Ayuntamiento se pone bruto no respeta ni a Cánovas ni al sursuncorda. 

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