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Sucesos

Said, un malagueño de vacaciones en Marruecos: "Me quedé paralizado sintiendo cómo el edificio se tambaleaba"

Este joven de 20 años pasa unos días en Khemisset para visitar a su padre, que reside en esta ciudad a 88 kilómetros de Rabat

"Estaba en mi habitación de casa tumbado en la cama hablando por WhatsApp con una amiga de España y de repente empecé a notar como si estuviera teniendo un mareo y pensaba que me iba a desmayar", relata

Un terremoto deja al menos 820 muertos en Marruecos

Said Méndez pasa unos días de vacaciones en Marruecos, donde se ha visto sorprendido por el terremoto.

Said Méndez pasa unos días de vacaciones en Marruecos, donde se ha visto sorprendido por el terremoto. / L. O.

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

Said Méndez nunca olvidará la noche del 8 de septiembre de 2023. Este malagueño de 20 años recién cumplidos, pasa unos días de vacaciones en Marruecos donde se ha visto sorprendido por el siniestro terremoto que ha sacudido al país vecino y que, de momento, ya ha dejado 820 víctimas mortales. Ahora puede describir el pánico que experimento mientras la tierra se sacudía: "Me quedé paralizado sintiendo cómo el edificio se tambaleaba".

Hasta el 11 de septiembre tiene previsto permanecer en Khemisset, la ciudad donde reside su padre, situada a 88 kilómetros de Rabat, la capital marroquí, y a unos 420 kilómetros del punto del eqpicentro del terremoto.

Said cuenta que a las 23.11 horas (hora de Marruecos) estaba en su habitación tumabdo en la campa y chateando por WhatsApp con una amiga de España. "De repente empecé a notar como si estuviera teniendo un mareo y pensaba que me iba a desmayar", explica.

Nada más lejos de la realidad. No sólo sentía él el temblor. La catástrofe se cernía ya sobre la  región septentrional del país alauí. Según un boletín de alerta sísmica difundido por el Instituto Nacional de Geofísica marroquí, el terremoto, de magnitud 7, sacudió esta zona de Marrakech a ocho kilómetros de profundidad. Tuvo su epicentro en la localidad de Ighil, situada 63 kilómetros al suroeste de esta ciudad.

"Instantes después empecé a escuchar ruidos en mi casa y ahí es cuando me di cuenta de la situación que estaba viviendo. Era un terremoto. No supe reaccionar en ese preciso momento, estaba totalmente paralizado sintiendo como el edificio no paraba de tambalearse", continúa su relato.

"¡Corre, es un terremoto!"

Solo habían podido pasar diez segundos cuando por fin pudo reaccionar y salió de su habitación. "Todo se movía, los muebles, los cuadros, la vajilla…" "Mi padre salió de su habitación, me miró y me dijó: "¡Corre, es un terremoto!"

"Salimos corriendo por las escaleras hacia la salida y justo vi esa imagen de muchas personas con lo puesto en la calle. Algunas gritando, otros llorando…", explica Said, todavía preso de la conmoción por estas escenas vividas.

"Estaba en shock en ese momento. Cuando pasaron alrededor de 5 minutos ya pude ver en internet que se había reportado un terremoto de 5,7 minutos después ya era de 6,8". 

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