Entrevista | Jesús Amores Director del Vodafone Innovation Hub de Málaga

"El hub de Vodafone en Málaga trabaja a escala global; empresas de todo el mundo usarán su I+D"

"Gran parte del éxito del proyecto es que la ciudad es atractiva para muchos profesionales: aquí trabajan ya 470 personas de 33 nacionalidades distintas"

"Málaga ha hecho en estos años un trabajo de 10, pero el concepto de ciudad tiene que evolucionar. Hay que hablar ya de una metrópolis"

El director del Vodafone Innovation Hub de Málaga, Jesús Amores.

El director del Vodafone Innovation Hub de Málaga, Jesús Amores. / Álex Zea

José Vicente Rodríguez

José Vicente Rodríguez

Vodafone tiene activo desde hace ya casi dos años su centro europeo de I+D de Málaga, un espacio internacional de innovación que tiene el ambicioso objetivo de desarrollar las soluciones dirigidas a empresas que la multinacional comercializará durante los próximos años a escala global. El Vodafone Innovation Hub de Málaga cuenta con dos ubicaciones (una más pequeña junto a la estación María Zambrano y otra mayor, inaugurada el pasado septiembre, en el campus de la UMA en Martiricos) que suman por ahora 470 empleados. Su director, Jesús Amores, repasa con La Opinión la experiencia de esta primera etapa del hub (cuyo horizonte pasa por llegar a los 600 trabajadores), la valiosa simbiosis con el ecosistema tecnológico local y su visión de presente y futuro sobre la exitosa Málaga tecnológica.   

¿Ha respondido Málaga a las grandes expectativas por las que fue seleccionada por Vodafone como sede de este hub?

Sin duda alguna. Se seleccionó a Málaga buscando precisamente un entorno tecnológico adecuado, donde realmente fuésemos capaces de atraer talento suficiente y sobre todo de calidad. Para eso, lógicamente, hace falta un poso de empresas y de profesionales que conozcan, entiendan y puedan ser líderes de las tecnologías que buscamos. No podemos más que estar satisfechos de la elección que hicimos y de cómo ha ido evolucionando el proyecto hasta la fecha.  

¿Le ha sorprendido algo?

Obviamente, se hizo un trabajo muy intenso y profundo para la selección; la competencia que tuvo Málaga en ese momento fue realmente seria, muy dura, con otras grandes capitales candidatas. Sí algo personalmente me ha sorprendido es el dinamismo del tejido empresarial de Málaga. Cuando hablamos con las empresas, ya sean grandes, medianas o pequeñas, no nos piden que les contratemos sino que dicen: «¿Cómo podemos trabajar juntos?». Y eso, para mí, es un factor muy diferencial. Demuestra que tienen ambición de crecer, de crear, de innovar, y no necesariamente bajo el escudo de una gran compañía, porque eso al final siempre limita. Me encanta percibir que las pymes buscan su propio crecimiento.

¿Qué objetivos busca Vodafone con este centro de I+D?

Es una gran apuesta, con mayúsculas, para transformar la propia compañía. Hace 3-4 años iniciamos un proceso de transformación interna para evolucionar de una empresa puramente operadora de comunicaciones a desarrollar nuevas soluciones de negocio para nuestros clientes: micropymes, pymes, grandes corporaciones o sector público. Lo estamos haciendo desde Málaga, apoyándonos en las capacidades y el conocimiento experto de nuestra propia red de comunicaciones móvil y fija. Damos un valor diferencial, pero con nuevas soluciones más orientadas a sectores como el sanitario, el asistencial, el agrícola, los puertos... Es muy importante destacar (porque es la esencia de este proyecto) que en Málaga estamos centralizando la creación de las soluciones que Vodafone va a ofrecer para ser usadas por sus empresas clientes de todo el mundo. 

El alcance de esta innovación, a pesar de ser un centro europeo, es entonces global. 

Sí. Como empresa, tenemos una gran presencia fundamentalmente en Europa y África, pero a través de acuerdos con nuestros socios somos capaces de ofrecer conectividad en la tarjeta SIM para viajar por todo el mundo sin tener que cambiarte de operador. También disponemos de dispositivos de IoT que puedes conectar desde cualquier lugar, y eso es una gran ventaja, sobre todo, para las multinacionales. Nuestra idea es ofrecer soluciones y productos que se comercialicen desde Chile a Estados Unidos;o en Australia, Asia o Arabia. Esa es la importancia de este centro. El trabajo que se hace desde Málaga, su impacto e importancia, tiene una escala global, y eso es algo de lo que podemos estar orgullosos.

Jesús Amores, director del Vodafone Innovation Hub de Málaga.

Jesús Amores, director del Vodafone Innovation Hub de Málaga. / Álex Zea

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Entiendo que las sinergias de esa I+D van a ser muy importantes para Málaga, ya que algunas de estas soluciones pueden testarse en la propia capital.

Efectivamente. De hecho, uno de los objetivos estratégicos del centro era precisamente generar un impacto económico y social en la ciudad y en Andalucía. Hemos fomentado desde el primer día un entorno abierto y acuerdos de colaboración con el tejido económico y empresarial. Hace nueve meses firmamos un acuerdo con la Junta de Andalucía para testar nuestras tecnologías con casos reales planteados por la propia administración. Hicimos hace poco en Antequera una puesta de largo del primer proyecto piloto, ‘La nariz digital’, que sirve para detectar de forma inmediata cualquier posible fuego en zonas arbóreas. Hay muchos campos que podemos desarrollar con la Junta: seguridad pública, comunicaciones, conectividad, asistencial, sanitario,... 

Han realizado también un proyecto de logística de camiones en el Puerto de Málaga.

Hemos construido una solución que nos permite el traceo del movimiento de los camiones, adaptando una de las soluciones que Vodafone comercializa. El Puerto es un espacio maravilloso para probar tecnologías: IOT, burbujas de comunicación, drones, inteligencia artificial. También tenemos un acuerdo con el Ayuntamiento de Málaga para probarlas en la propia ciudad. Todavía no puedo adelantar mucho, pero estamos ya trabajando para desarrollar alguna experiencia piloto en Málaga que van disfrutar todos los ciudadanos.

¿Hay retroalimentación entre Vodafone y, por ejemplo, el Parque Tecnológico (PTA)?

De hecho, somos patronos de la Fundación Innova IRV del PTA. Vodafone es como un gran transatlántico;tiene su camino trazado y va añadiendo activos y capacidades de los distintos ecosistemas. Tenemos la mente abierta para sumarnos a cualquier iniciativa. Estamos hablando con ellos de Open RAN, microchips o soluciones para vehículo conectado.

¿Cómo están siendo la colaboración con los equipos de investigación de la UMA? 

Hay un acuerdo de colaboración estratégica con la Universidad que tiene tres ejes. Uno es el trabajo colaborativo en proyectos de I+D. Otro, la incorporación de estudiantes como becarios (ya tenemos a 25). El tercero es un espacio compartido de innovación, que es este campus de Martiricos. En relación con los proyectos, hemos identificado 300 equipos de investigación y más de 40 ya han mostrado interés de colaborar con nosotros. Poco a poco eso fructifica en colaboraciones. Vamos a arrancar un proyecto muy interesante para desarrollar modelos matemáticos basados en IA y machine learning que identifiquen de forma proactiva si un potencial cliente puede decidir darse de baja de Vodafone. Eso nos permite anticiparnos y responder de forma más ágil, con refuerzo técnico, antes de tome la decisión. También hemos recibido, a través de la Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA), financiación para un proyecto de Analytics en nuestra plataforma de IoT. Podemos generar fondos y reinvertir en innovación. 

Jesús Amores, en el campus que el Vodafone Innovation Hub tiene con la UMA en Martiricos.

Jesús Amores, en el campus que el Vodafone Innovation Hub tiene con la UMA en Martiricos. / Álex Zea

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¿El hub de Málaga tiene algún objetivo marcado?

La idea es trabajar de forma colaborativa con todos los agentes, buscando generar mayor innovación y acelerando los procesos para transformar una idea en un producto y llevarlo a mercado. Ese es el gran reto, que estos procesos sean cortos. El objetivo del centro de Málaga no es facturar, sino crear: que los productos que salgan sean diferenciales en el mercado, y al mismo tiempo, que su tiempo de creación se acorte porque eso nos dará una ventaja competitiva y permitirá a Vodafone captar más negocio. 

Vodafone ha decidido vender su filial española al fondo Zegona. Eso sí, ha resaltado su compromiso con el centro de I+D de Málaga ¿Podemos entender, por tanto, que no hay cambio de rumbo en este proyecto?

Tal y como expresó nuestro CEO, la apuesta por Málaga y por este centro de innovación permanece sin variación ninguna.

Quieren llegar a 600 trabajadores y llevan ya 470, ¿cuesta hallar al personal requerido?

Gran parte del éxito de este proyecto en Málaga es que resulta atractivo para muchos profesionales. Es difícil encontrar talento de tan alto nivel de cualificación porque actualmente existe un desequilibrio en el mercado laboral entre la demanda de perfiles tecnológicos y el volumen que las universidades o la FP son capaces de generar. En este centro internacional de Vodafone hay un elemento más de dificultad, y es que nuestro idioma de trabajo es el inglés. Aquí trabajan 33 nacionalidades distintas. Es un requisito básico hablar inglés de forma bastante fluida en el día a día. Eso genera una dificultad añadida para captar. Pero me siento muy orgulloso de que la marca Vodafone, que tiene mucho valor, sea capaz de atraer a tantísimo talento, no sólo de Málaga, Andalucía y España. Tenemos a más de 90 personas de otros países. Málaga tiene su atractivo y eso también ayuda. Pero es un reto, y eso nos lleva a combinar la contratación de gente experimentada con la formación y la atracción de gente joven.

¿Son todos perfiles técnicos? y, ¿qué peso tiene el talento local dentro del empleo del hub?

No todos. El 80% de las personas que trabajan aquí son ingenieros o informáticos, pero también tenemos gente de marketing, ventas, ciberseguridad, recursos humanos o IT. El 80% de los empleados son españoles (serían unos 370). Y de ellos, el 30% son malagueños.  

Málaga vive un boom tecnológico, ¿cuál ha sido, a su juicio, la clave del éxito?

No puedo más que hacer un reconocimiento a todo ese colectivo de empresarios y visionarios que hace 30 años empezaron a apostar por las tecnologías y crearon el PTA. Ha sido la cuna incubadora de todo lo que ha venido después. Y luego está el propio espíritu empresarial y de emprendimiento que hay en Málaga. También ha habido una estabilidad política y una visión de ciudad que ha permitido desarrollar un entorno atractivo. Se ha hecho un buen trabajo en la venta de sus valores: el turismo, la cultura (con la apertura de museos) y las tecnologías. Se está recogiendo el trabajo de 30 años y la nota es de 10. Málaga ha pasado, de no estar en el mapa, a que todo el mundo la conozca. Me preguntan por todas partes ‘¿qué pasa en Málaga?’. Pero es una carrera de largo recorrido. Tenemos oportunidades de crecimiento y hay que seguir trabajando juntos para mejorar.

No dormirse en los laureles, vaya. 

Evidentemente, porque los demás países, ciudades o regiones del mundo también tienen sus planes. Estamos en un mundo global y competimos. Tenemos que seguir siendo humildes, trabajar de forma coordinada (administración y empresas) para facilitar que los emprendedores puedan desarrollar su negocio. Esa cultura de colaboración es un valor diferencial de Málaga con respecto a otros sitios: no tanto competir sino colaborar. Eso nos va a ayudar a seguir creciendo.

El director del hub de innovación de Vodafone en Málaga, Jesús Amores.

El director del hub de innovación de Vodafone en Málaga, Jesús Amores. / Álex Zea

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¿Qué piensa del problema de los altos precios de la vivienda?, ¿es en parte un peaje del éxito económico?

La llegada de gente de fuera a Málaga, obviamente, tensiona. La clave es que los ritmos de aprobación de una obra civil y de las licencias son lentos. Desde que los constructores detectan una oportunidad de negocio hasta que consiguen los terrenos y los permisos se da fácilmente un ciclo de cinco o diez años, y hay un desajuste entre oferta y demanda. Esto no se va a resolver a corto plazo. Espero que las nuevas promociones en compra y alquiler vayan reduciendo un poco la presión.

Málaga tampoco es que sea una ciudad grande en tamaño para un crecimiento tan rápido. 

El concepto de ciudad también tiene que evolucionar. Hay que hablar ya de la metrópolis de Málaga. Ya se decidirá, quien tenga que hacerlo, si es desde Nerja hasta Marbella o hasta dónde sea. Pero hay que abrir el abanico y aquí, de nuevo, la colaboración entre administraciones es fundamental. Si queremos que los pueblos de alrededor de la ciudad sean lugares donde la gente pueda residir y vivir adecuadamente, con calidad, tienes que conectarlas. Y para eso hay que dotarse de las infraestructuras necesarias. Otras grandes ciudades han vivido ya esto.

Pero, ¿ve algún nubarrón que pueda constreñir el ritmo de crecimiento económico de Málaga?. 

Los ritmos de crecimiento hay que hacerlos sostenibles. Ha habido un momento de pico y se ha dado un gran salto. Ahora hay que sostenerlo y trabajar mucho para facilitar la llegada de otra oleada de nuevos profesionales. Subir un nuevo escalón. Es insostenible en cualquier actividad un crecimiento constante del 10% del 20%. Hay un momento en que cualquier organización, cuidad o estado tiene que hacer cambios estructurales. Pues en Málaga hay que empezar a pensar en cómo dar el siguiente paso (que puede ser con el concepto de metrópolis) para poder acoger a todas aquellas personas que quieran vivir, crecer o desarrollarse en este entorno. Lo cual no puede ser más que un acierto, pienso yo. 

«Es posible recuperar ya a todo el talento andaluz que un día se tuvo que ir fuera»

El sector tecnológico tiene dificultades para encontrar personal, ¿cómo acelerar la creación de talento?

Andalucía se ha convertido en una tierra de emprendimiento y de generación económica. Cada vez más empresas la ven como una tierra para invertir y generar negocio. Y obviamente, cuanto más lleguen más tensionamiento hay en el mercado laboral. Pasa igual en todos los grandes centros económicos del mundo. Las empresas van a un ritmo mucho más acelerado que los sistemas educativos que les rodean. La solución pasa, sin duda, en el corto plazo, por la importación de talento. Me refiero en primer lugar a muchísimos andaluces que se fueron a Madrid o Barcelona y ahora ven en su propia tierra una oportunidad de crecimiento profesional para ellos y para sus familias. Podemos recuperarlos, es absolutamente factible. Pero para eso, también es necesario algún apoyo por parte de las instituciones para facilitar ese retorno.

¿Y en cuánto al proceso de formación de los jóvenes?

A medio y largo plazo creo que se están dando los pasos en la dirección adecuada, los centros educativos (universidades públicas y privadas, educación secundaria y FP) tienen que ser más capaces de orientar los contenidos a las necesidades del mercado, a la realidad de las empresas. Esto es clave y lo hablé con el rector de la UMA, José Ángel Narváez. Y digo una cosa con todo el cariño: me cuesta ver que estemos explicando todavía Cobol en las universidades o en la FP cuando hay otras tecnologías muchísimo más avanzadas y atractivas para los propios estudiantes, que los animarían más a estudiar estas ramas.  

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