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Crónicas de la ciudad

De las portadas del Parque Huelin y su reparación

Los vecinos de Huelin dejarán de temer, como Astérix, que el cielo caiga sobre sus cabezas con la anunciada reparación de las maltrechas puertas de esta zona verde

Detalle de una de las puertas del parque, esta semana.

Detalle de una de las puertas del parque, esta semana. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

El pasado 19 de octubre, el Ayuntamiento anunció la adjudicación de obras de conservación de varios elementos del Parque Huelin, en concreto en los «pórticos» de hormigón armado y en las pérgolas. 

Esta sección ya alertó en su día del estado deficiente de estas puertas. Parecían estar más a tono con un episodio histórico tan importante como la Caída del Imperio Romano, que con una populosa zona verde. 

Todavía esta semana lucían con redes protectoras y varias heridas de guerra. Hay en estas portadas cierto aire de grandilocuencia de baratillo, de ciudad de vacaciones Marina D´Or, propia del inicio del siglo XXI en la provincia de Málaga, cuando todo se hacía a lo grande y no había ni rastro de la crisis ni tampoco de mesura estética.

En todo caso, ahí siguen 22 años después y es una importante noticia su reparación, sobre todo para los cientos de malagueños que a diario pasan bajo ellas, en los últimos años con el temor -propio de la aldea de Astérix- de que el cielo caiga sobre sus cabezas. De paso, sería la ocasión para reponer algunos carteles informativos de imposible lectura, de lo perjudicados que están. 

Uno de los carteles informativos.

Uno de los carteles informativos. / A.V.

Las pérgolas, además de reparaciones, lo que necesitan son plantas. Al menos una solitaria agarra una de las columnas. Que siga la racha y reine la sombra. 

Caía la tarde el pasado martes cuando esta sección se dio una vuelta por esta antigua parcela de los depósitos de Campsa, una acertada transformación, de los primeros años de mandato de Paco de la Torre, que por desgracia se plasmará de forma bastante rácana en el futuro Parque de Repsol, donde las ansias inmobiliarias derrotarán a los vecinos si los juzgados no frenan la indecencia. 

El paseo central desde el faro.

El paseo central desde el faro. / A.V.

Y lucía impoluto el busto de José Martín Carpena, con semblante de político cercano y afable como era en la vida real. 

El kiosco de música estaba siendo reparado y en la orilla del lago artificial ya se levantaba, a más de un mes del magno acontecimiento, un enorme árbol de Navidad

Y llaman la atención, en el gran parque infantil más pegado a Echeverría, las siluetas de varios ¿gansos?, cargados de veteranía porque estaban bastante descascarillados. 

Detalle del parque infantil con los patos.

Detalle del parque infantil con los patos. / A.V.

Por lo demás, el parque lucía precioso y lleno de vida. Y un detalle que muy pronto será más que un símbolo: para encontrar en Málaga un faro marítimo que no tenga detrás una anacrónica extensión de La Malagueta en forma de rascacielos, quizás pronto sólo nos quedará el Parque de Huelin, una isla verde en una ciudad de éxito y en venta. 

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