Crónicas de la ciudad

El bastón del heroico alcalde de la Trinidad

Manuel Olmedo recordó la muerte del alcalde la Trinidad y diez vecinos por unas inundaciones del Guadalmedina el año que nació Pablo Ruiz Picasso

Manuel Olmedo, con el bastón de José Huguet Llopis, que conserva el Archivo Municipal.

Manuel Olmedo, con el bastón de José Huguet Llopis, que conserva el Archivo Municipal. / Academia Malagueña de Ciencias

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

El viernes de la semana pasada, el académico de Ciencias Manuel Olmedo, experto en las infraestructuras hidráulicas de Málaga y al frente de la ‘mesa de operaciones’ de las inundaciones del 89, impartió una conferencia en la que volvió a alertar sobre el peligro que supone la presa del Limonero sobre nuestras cabezas y hasta aportó soluciones técnicas para desbaratar crecidas salvajes del Guadalmedina.

En esa conferencia, este ingeniero malagueño recordó de paso un episodio histórico poco conocido, ligado a un tremendo desbordamiento del río que castigó Málaga el 6 de abril de 1881, medio año antes del nacimiento de Picasso.

Recordó Manuel Olmedo la desdichada peripecia del tarraconense José Huguet Llopis, por aquel entonces alcalde del barrio de la Trinidad.

El alcalde, ese 6 de abril a las 5 de la mañana se encontraba con un grupo de vecinos en la inundada plazuela de la Aurora, tratando de levantar la tapa de registro del colector general, un registro que en nuestros días se localiza al pie de la farola de esta plaza vecina del Guadalmedina.

Plaza de la Aurora.

Plaza de la Aurora. / A.V.

Pero como el peso del agua acumulaba ya más de un metro de altura, de repente tuvo lugar la tragedia: en un instante se hundió la bóveda de ese colector y el pobre alcalde de barrio junto a 10 personas más fueron arrastrados por una violenta corriente y tragados por el propio colector.

Las 11 personas perdieron la vida y días más tarde, el Consistorio compró una veintena de manojos de esparto para que sirvieran de antorchas en la búsqueda de las víctimas por las alcantarillas de Málaga. De esta manera se pudo localizar el único rastro que dejó don José: su bastón de mando.

Ese bastón lo custodia desde entonces el Archivo Municipal de Málaga y gracias a la archivera municipal Maribel Vila, el académico pudo mostrarla durante la conferencia, que tuvo lugar en el salón de actos de la Diputación, en la plaza de la Marina.

20 días más tarde, el 26 de abril de 1881 en la playa del castillo de Guardas Viejas, en el pueblo de Dalias (Almería) apareció el cadáver del alcalde, que fue enterrado allí mismo y cuya identidad se averiguó, aparte de por la ropa, tras varias pesquisas.

El diseño de Joaquín de Rucoba.

El diseño de Joaquín de Rucoba. / Academia Malagueña de Ciencias

En total fueron 23 los muertos que provocaron las inundaciones. El arquitecto Joaquín de Rucoba diseñó un monumento en su memoria que el Ayuntamiento nunca levantó. Como sugirió Manuel Olmedo, no estaría mal colocar una placa azul conmemorativa de la tragedia en la placita de la Aurora, en recuerdo de este heroico alcalde trinitario y los 10 vecinos. 

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