Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Historias de Málaga

El genial pintor malagueño José Moreno Carbonero

Nacido en El Perchel, consiguió que con sólo 21 años que el Museo del Prado adquiriera una de sus obras históricas. El Senado español le encargó otra gran obra de época.

José Moreno Carbonero pinta el retrato de una hija del duque de Tovar.

José Moreno Carbonero pinta el retrato de una hija del duque de Tovar. / Diputación de Málaga

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Antonio Lara Villodres

Antonio Lara Villodres

Málaga

Uno de nuestros más brillantes y laureados hijos de Málaga, de fama internacional, fue el perchelero José Moreno Carbonero. Prolífica y meritoria es la obra de este insigne pintor, nacido en Málaga el 24 de marzo de 1860, hijo de José Moreno Delgado y de María del Rosario Carbonero Romero.

Pertenecía a una humilde familia del antiguo barrio del Perchel a quien por sus grandes dotes, el maestro Bernardo Ferrándiz Bádenes adoptó y dirigió durante sus años de aprendizaje en la Escuela de Bellas Artes de Málaga.

Su clara inclinación y el dominio del dibujo y la pintura le llevaron a muy temprana edad a destacar sobradamente entre todos los pupilos del maestro Ferrándiz e incluso entre la pléyade de artistas de la época.

De la mano de su protector hizo su ingreso en la Escuela de Bellas Artes en 1870. Durante un corto periodo el maestro fue limando con su exquisita maestría aquellas pequeñas y delicadas manos del joven.

Dos años más tarde se recoge en la historiografía malagueña un hecho peculiar que a nuestro juicio merece reflejar y en el que intervienen Bernardo Ferrándiz y su pupilo José Moreno: con solo 12 años y dos desde su ingreso en la Escuela realiza una de sus obras más sobresalientes denominada ‘La Posada de la Corona’.

José Moreno Carbonero en su casa de Madrid.

José Moreno Carbonero en su casa de Madrid. / Diputación de Málaga

Con ella su maestro y mentor deseaba que participara en una exposición de pintura que celebraba la Sociedad del Liceo en 1872.

Esta institución cultural, punto de reunión de artistas, poetas y literatos, se encontraba situada en la calle marqués de Valdecañas, en unos antiguos terrenos donde estuvo situado el Convento de San Francisco.

El Liceo de forma abierta propuso celebrar un certamen regional de pintura del 2 al 17 de junio de aquel año.

Asistió un gran número de artistas conocidos con sus obras y gran público.

Al certamen el maestro presentó a su nuevo y aventajado pupilo y su obra fue todo un éxito ante lo más granado de la sociedad malagueña de aquellos días.

El joven José Moreno Carbonero en esta ocasión presentó dos obras, la primera descrita ya y la segunda, titulada ‘El Estudio del Ventorrillo’. Con su primera obra consiguió una medalla de oro en esta exposición, y con la segunda, su venta por 1.000 pesetas.

Pasiones y envidias

Ante el éxito obtenido por el pequeño pintor, algunos de los socios pintores de la Escuela del Liceo que exponían, se quejaron al maestro de la clara exaltación de la obra del joven, en detrimento de los demás expuestas y opinaron que su imparcialidad era ofensiva -no olvidemos que el valenciano Ferrándiz impartía clases en el Liceo como catedrático de colorismo-.

Tras algunos alborotos y escenas violentas la cuestión quedó zanjada dado el grado de autoridad, criterio y prestigio del maestro.

Desde aquella primera intervención, la figura de José Moreno desató pasiones y envidias en muchos de los participantes.

La clara y fuerte defensa que hizo el maestro de su joven pupilo no pasó desapercibida al magnate y empresario Antonio Campos Garín, quien puso sus ojos en la brillante trayectoria artística de José Moreno y pensamos que, muy posiblemente, pudo influir a través de su cargo de diputado provincial, en algunos momentos decisivos de la carrera del joven pintor.

Retrato de José Moreno Carbonero.

Retrato de José Moreno Carbonero. / Archivo Muñoz Muñoz

También es reseñable indicar que Campos Garín fue un entusiasta de las obras artísticas y su acercamiento a este mundo le posibilitó hacerse con una excelente colección de pinturas de conocidos pintores.

En 1873 el pintor Moreno Carbonero llevó a cabo un viaje a Marruecos donde realizó varios óleos y apuntes con motivos africanos, muy demandados por la evidente clientela que ya poseía. Entre ella adquirió una de aquellas telas el magnate Carlos Larios.

Al siguiente año participó en una exposición retrospectiva que organizó el Liceo con varias obras y una de ellas fue comprada por el Ayuntamiento.

Su solidez en el dibujo y destreza en los lienzos fueron forjando la figura de un gran pintor competitivo y que participa en continuos certámenes pictóricos, con gran éxito en la mayoría.

Un año más tarde, gana el premio Barroso consistente en cierta cantidad económica y al siguiente, 1875, participa en la exposición nacional de Madrid con varios lienzos. En este certamen obtendría un tercer premio, consistente en una medalla de plata, por la obra titulada ‘Un alto en una alquería’.

Pensiones para París y Roma

Al siguiente año, la Diputación Provincial de Málaga, el día 5 de junio, por mediación de su maestro el catedrático de la Academia de Bellas Artes de San Telmo Bernardo Ferrándiz y con la influencia del político Campos Garín, le concede al joven Moreno Carbonero una pensión con la que pudiera cursar estudios de pintura en París, en el taller del afamado profesor Juan León Gerome.

En 1878 participa en la Exposición nacional donde consigue la segunda medalla. Posteriormente, viaja a Sevilla la patria de Velázquez donde conoce las obras de los artistas Madrazo, Fortuny y Rico.

De nuevo vuelve a presentar algunas obras con las que consigue una pensión, esta vez para cursar estudios en Roma. En 1881 a su vuelta de Italia, donde había conseguido pintar una de su mejores obras, ‘El sueño del príncipe de Viana’, participó con ella en la exposición nacional en Madrid y obtuvo una primera medalla de oro nacional. El lienzo lo adquirió el Museo del Prado para su pinacoteca..

Unos años más tarde es contratado por el Liceo malagueño junto a otros artistas consagrados como Denis, Ocón y Martínez de la Vega para que se ocupara de la decoración de los techos de la sala llamada ‘del Senado’.

El filántropo Antonio Campos Garín, atento a la trayectoria del joven perchelero desde hacía años, le encargó una obra por la que cobró 2.000 pesetas. Consistió en el lienzo ‘El día de San Antón o la bendición de los animales en Valencia’, con el que participó en el certamen nacional de Madrid.

Entrada de Roger de Flor en Constatinopla, encargo del Senado al perchelero Moreno Carbonero.

Entrada de Roger de Flor en Constatinopla, encargo del Senado al perchelero Moreno Carbonero. / Wikipedia

Pintor internacional y el Senado

En 1884 siguen los éxitos con exposiciones en Munich, Chicago, San Luis, Viena y Roma en las que obtiene premios y medallas y queda así consagrado como un excelente pintor internacional.

Igualmente el Senado español, en 1888 solicitó a los artistas más conocidos del momento una obra para cubrir sus salones: José Moreno Carbonero participó con la interesante obra histórica ‘La entrada de Roger de Flor en Constantinopla.’

Años más tarde, España es sacudida por la noticia del asesinato del estadista don Antonio Cánovas del Castillo el 8 de agosto de 1897.

José Carbonero, enterado de que la Diputación de Málaga quería colocar en el salón de sesiones de la Aduana un retrato de Cánovas, cursó escrito el 14 de agosto al presidente Miguel Morales Hidalgo y se ofreció para pintarlo sin costo alguno, un acto de generosidad que la Diputación hizo patente en su diario de sesiones.

Con el paso de los años, Moreno Carbonero obtuvo diferentes títulos, distinciones y mercedes: fue nombrado académico de la Real Academia de San Fernando en 1896, catedrático de Pintura de Madrid, socio de honor de diferentes instituciones y asociaciones culturales de varias provincias, Cruces de Alfonso XII, de Isabel La Católica y de Carlos III...

Tras establecerse en Madrid, se dedica de lleno a la realización del retrato y destaca sobremanera por su fina percepción de la realidad. Igualmente recibe por esos días, encargos de importantes instituciones entre ellas la mencionada del Senado, con varias obras históricas.

En 1914 contrajo matrimonio con Rosario Castel y Supervielle con la que tuvo a José Moreno Carbonero y Castel, casado a su vez con María Josefa de Travesedo y Silvela, sin sucesión.

Busto de José Moreno Carbonero, Jardines de Puerta Oscura.

Busto de José Moreno Carbonero, Jardines de Puerta Oscura. / L. O.

A pesar de tener su residencia en Madrid, siempre que podía visitaba su ciudad natal Málaga, donde a veces participaba en eventos que organizaban sus amigos. En uno de ellos en 1928 y siendo alcalde el doctor Gálvez Ginachero, se le dio un homenaje en el que se le nombró Hijo predilecto de Málaga.

Su prestigio como pintor le propicio el que se relacionarse con la alta burguesía y aristocracia, que le mimó hasta sus últimos días y le solicitó diversos trabajos. Nuestro insigne malagueño falleció en Madrid el 15 de abril de 1942.

Años después, en 1973, su hija política, María Josefa de Travesedo donó a la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga todo un legado consistente en piezas personales del brillante pintor, para que fuesen expuestas en una de las salas del Museo de Málaga.

Tracking Pixel Contents