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Mirando atrás

Los Gálvez de Macharaviaya y las reales mercedes de Carlos III

Los académicos de la Historia Manuel Olmedo y Francisco Cabrera reúnen en un libro, con un estudio previo, facsímiles de las reales cédulas de Carlos III relacionadas con los Gálvez de Macharaviaya, en especial con el gran militar y estadista Bernardo de Gálvez y Gallardo.

Francisco Cabrera junto a Francisco Cañadas (Fundación Unicaja), Miguel Ángel Gálvez y Manuel Olmedo, con la obra sobre los Gálvez y las reales cédulas de Carlos III..

Francisco Cabrera junto a Francisco Cañadas (Fundación Unicaja), Miguel Ángel Gálvez y Manuel Olmedo, con la obra sobre los Gálvez y las reales cédulas de Carlos III.. / A.V.

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Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Viajemos en el tiempo hasta 1240, cuando el rey Fernando III el Santo trata de conquistar la villa de Santaella, en Córdoba. Varios hombres logran entrar en la población, fuertemente defendida, gracias a una «pequeña puerta o butrón». Esto permite que las tropas cristianas puedan hacerse con Santaella.

Por esta gesta, estos hombres, de la familia Gálvez fueron conocidos como los Gálvez del Postigo. De estos Gálvez del Postigo desciende un linaje que siguió tomando parte en la Reconquista y así, si seguimos viajando en el tiempo, dos siglos más tarde aparece Antón de Gálvez, marido de Luisa Gómez, que participó en la toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492. Estos Gálvez siguieron del lado de los reyes de España y participaron en la guerra de las Alpujarras. 

Tras la guerra se asentaron en Cártama, Coín y en un pequeño pueblo que hoy forma parte de Macharaviaya: Benaque.

Manuel Olmedo muestra en la Sociedad Económica un abecedario de partidas de bautismo de Santaella de 1526, relacionado con la familia Gálvez.

Manuel Olmedo muestra en la Sociedad Económica un abecedario de partidas de bautismo de Santaella de 1526, relacionado con la familia Gálvez. / A.V.

Este viaje de siglos y la constatación (documental) de que provenían de cristianos viejos es el que hicieron los famosos Gálvez de Macharaviaya, los hermanos José, Miguel, Matías y Antonio de Gálvez, para obtener, en 1771, la hidalguía, gracias a una real cédula de Carlos III.

El expediente de hidalguía, con toda la valiosa carga histórica que tiene detrás, es el primero de los muchos documentos que se reproducen con un estudio previo en forma de facsímil en ‘Bernardo de Gálvez. Reales cédulas de Su Majestad el Rey Carlos III’, que se presentó la semana pasada en la Sociedad Económica de Amigos del País.

Primera página del manuscrito de 1781 en la que Carlos III nombra gobernador y primer capitán general de La Luisiana a Bernardo de Gálvez, entre varios reconocimientos del monarca.

Primera página del manuscrito de 1781 en la que Carlos III nombra gobernador y primer capitán general de La Luisiana a Bernardo de Gálvez, entre varios reconocimientos del monarca. / BNE

Se trata de una obra de los académicos de la Historia Manuel Olmedo y Francisco Cabrera y que ha sido posible gracias a la Asociación Bernardo de Gálvez, la Diputación Provincial de Málaga y la Fundación Unicaja.

El trabajo es un paso más en el cada vez más detallado conocimiento de esta familia, tan importante para la Historia de España y Estados Unidos y se centra en rescatar los principales documentos por los que tanto Bernardo de Gálvez como su padre Matías y los hermanos de este último «merecieron de la munificencia real singulares reconocimientos por sus destacados servicios a España» en tiempos de Carlos III, puede leerse en esta obra.

José de Gálvez

Una real cédula de Carlos III reconoció la hidalguía de los hermanos José (arriba), Miguel, Matías y Antonio de Gálvez en 1771. / Real Academia de la Historia

El primero de ellos, el expediente de hidalguía de los Gálvez, se conserva en la Real Chancilleria de Granada «y lo encontró Manolo Olmedo; aunque el libro lo hemos escrito los dos, al César lo que es del César», puntualizó Francisco Cabrera en la presentación en la Económica.

El segundo documento es un manuscrito de 1781 que se guarda en la Biblioteca Nacional de España. Se trata varias reales cédulas por las que se nombra a Bernardo de Gálvez primer gobernador y capitán general de la Luisiana junto con la explicación de sus Armas y las de su padre y sus tíos.

Escudo de Bernardo de Gálvez con la incorporación de una flor de lis de los borbones

Escudo de Bernardo de Gálvez con la incorporación de una flor de lis de los borbones / The Kemper and Leila Williams Foundation

En tercer lugar, se estudia y reproduce una real cédula de concesión a Bernardo de Gálvez de la merced del Título de Castilla con la denominación de Conde de Gálvez y una segunda por la que el rey le permite añadir una flor de lis borbónica a su escudo. Las dos se conservan en una colección histórica de Nueva Orleans y están fechadas en Aranjuez en 1783. 

«Casi con total seguridad podemos afirmar que este valiosísimo documento fue vendido en Nápoles a finales del XIX o comienzos del XX por alguna de las nietas de Bernardo de Gálvez y comprado por algún anticuario de Luisiana», comentan los autores en este trabajo. 

Petición de los habitantes de la Luisiana para que Bernardo de Gálvez reciba el título de conde.

Petición de los habitantes de la Luisiana para que Bernardo de Gálvez reciba el título de conde. / Archivo Histórico Nacional

Por cierto que el libro también aporta el origen de este título nobiliario, localizado por los autores en 2017 en el Archivo Histórico Nacional y reproducido en la obra: se trató de un pliego de grandes dimensiones, una petición de los habitantes de La Luisiana. 

De Bernardo de Gálvez remarcan que es un «digno gobernador tan deseado a perpetuidad, cuyas cualidades acompañadas de corazón y de espíritu han superado las calamidades de los tiempos para el común alivio de los ciudadanos».

Retrato de Bernardo de Gálvez por Alfaro, con el bergantín Galveztown al fondo.

Retrato de Bernardo de Gálvez por Alfaro, con el bergantín Galveztown al fondo. / La Opinión

Por otra parte, el trabajo aclara cómo, antes de ser nombrado conde de Gálvez, recibió el nombramiento previo de vizconde de Galveztown, algo obligado por dos decretos de Felipe IV, con el fin de que se pagaran dos impuestos especiales y una vez abonados, «los títulos de conde o marqués eran ya efectivos y el previo de vizconde quedaba suprimido y se rompía o rasgaba o tachaba».

Gallardo y no Madrid

En la presentación de la obra, Manuel Olmedo desmontó documentalmente una errata repetida por algunos autores: la de creer que el segundo apellido de Bernardo de Gálvez era Madrid, cuando, como expone el libro, desde 1640 un antepasado lo suprimió por un motivo desconocido y sólo permaneció el siguiente, Gallardo. Así pues el autor homenajeado en esta obra junto a sus tíos y su padre se llamaba Bernardo de Gálvez y Gallardo.

Alegoría de Carlos III en la explicación del escudo de armas de Bernardo de Gálvez.

Alegoría de Carlos III en la explicación del escudo de armas de Bernardo de Gálvez. / The Kemper and Leila Williams Foundation

El presidente de la Asociación Bernardo de Gálvez, Miguel Ángel Gálvez, aprovechó la presentación para dar las gracias a la Diputación y la Fundación Unicaja por el apoyo para hacer realidad el libro.

Manuel Olmedo y Francisco Cabrera llevan más de 40 años investigando en archivos españoles y extranjeros sobre los Gálvez con cerca de 30 publicaciones a sus espaldas para rescatarlos, con éxito, del injusto olvido.

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