Historias de Málaga

La artista y aristócrata Josefa Urgarte-Barrientos

La malagueña Josefa Ugarte-Barrientos se casó con el conde de Parcent y en su corta vida tuvo una intensa actividad artística, sobre todo como dramaturga y poetisa

Lápida conmemorativa del fallecimiento de Josefa Ugarte-Barrientos, en la calle Moratín con la calle Granada, esta semana.

Lápida conmemorativa del fallecimiento de Josefa Ugarte-Barrientos, en la calle Moratín con la calle Granada, esta semana. / ÁLEX ZEA

Antonio Lara Villodres

Antonio Lara Villodres

Una de nuestras más insignes escritoras y poetas del siglo XIX fue la aristócrata malagueña Pepita Ugarte-Barrientos, descendiente de antiguas y poderosas casas que participaron en la toma de Málaga a fines del siglo XV. Por ello, recibieron los favores de los monarcas. En estas breves líneas, mostraremos a grandes rasgos la imagen humana de esta malograda artista.

Josefa Ugarte Barrientos Méndez de Sotomayor y Casaus había nacido en Málaga el 5 de septiembre de 1854 y fue bautizada tres días después en la Parroquia de los Mártires.

Era hija de Fernando Pedro Ugarte Barrientos, conocido regidor de Málaga, decano de los Gentilhombres de Cámara de S.M. la Reina Doña Isabel II y Comendador de la Orden Americana de Isabel La Católica.

Su madre era Teresa Casaus y Galwey, hija a su vez de Lorenzo Casaus Guerrero y San Martín, Regente de la Real Audiencia y Chancillería de Granada, del Consejo de S.M. y de Joaquina-Victoriana de Galwey y Molina.

Por herencia de sus mayores, Josefa obtuvo el título de alcaldesa de la fortaleza de Almogía, que sus antiguos ascendientes los Méndez de Sotomayor había rescatado de manos musulmanas y en premio a esta ayuda, los Reyes Católicos dieron aquellas tierras a sus conquistadores que a su vez también lo fueron de Málaga.

Plaza del Teatro en 1959, donde estuvo el Teatro Principal. Allí estrenó su primera obra. | A. FOTOGRÁFICO UMA

Plaza del Teatro en 1959, donde estuvo el Teatro Principal. Allí estrenó su primera obra. / A. FOTOGRÁFICO UMA

Educación y triunfo artístico

Desde muy joven Josefa recibió una esmerada y exquisita educación que crearon en ella una gran pasión por la escritura y la poesía, de tal manera que en pocos años logró presentar innumerables obras con un éxito sin precedente, dada su corta edad.

Que se conozca, con quince años Josefa Barrientos presentó en el Teatro Principal de Málaga su primera obra de teatro titulada ‘Margarita’ con gran éxito. A esta le siguieron otras muchas como la presentada en el Teatro Cervantes desde su inauguración, titulada ‘El Cautivo’ o ‘El Cruzado’, ‘Ramos de Flores’, ‘La Voz del órgano’, ‘Roger de Flor’ o ‘Recuerdos de Andalucía’.

Como poeta, Pepita Barrientos tuvo igualmente grandes éxitos con obras que fueron premiadas en concursos, ferias y certámenes donde presentaba sus obras, como por ejemplo sucedió en El Liceo malagueño a lo largo de los años 1872, 1873 y 1875.

Su incansable y prolífera producción literaria la llevaron a ofrecer su talento, como colaboradora, a los diarios ‘El Folletín’ y ‘El Museo’ y otros. Los éxitos literarios, con el tiempo, fueron sucediéndose hasta llegar a presentar obras en la capital del reino en círculos de la alta nobleza.

La casa de los Ugarte Barrientos de calle Granada, antes y después de la demolición. | GREGORIO TORRES

Teatro Cervantes, en el que la artista estrenó buena parte de sus obras. / Arciniega

Matrimonio

Es muy posible, que en algunas de las visitas profesionales que hizo a la corte, la malagueña y poetisa Josefa Ugarte-Barrientos, conociera al ilustre aristócrata Fernando de la Cerda con el que años después, 30 de mayo de 1887, contrajo matrimonio en la parroquia de Santiago de Málaga, un evento celebrado por los medios de la época.

La pareja estableció su residencia habitual en Málaga, en un hermoso inmueble de la calle de Granada, heredado de su padre el antiguo regidor.

Allí, a lo largo de cinco años, el matrimonio mantuvo activo en su domicilio largas veladas y reuniones en la que participó lo más granado de la cultura y las artes malacitana. Incluso en sus salones exponían su numerosa colección de pintura y esculturas, que era admirada por entendidos e invitados.

La casa de los Ugarte Barrientos de calle Granada, antes y después de la demolición.

La casa de los Ugarte Barrientos de calle Granada, antes y después de la demolición. / L.O.

El conde de Parcent

Pero, ¿quién fue el conde de Parcent, su marido? Fernando de la Cerda y Carvajal, nació en Madrid el 30 de mayo de 1847 y fue bautizado en la parroquia de Santa María la Real de la Almudena de la capital del reino.

Fue IX conde de Parcent y X de Contamina, hijo primogénito de Juan Evangelista José de la Cerda y Gant y de Fernanda María de Carvajal y Queralt, marqueses de Bárboles, Fuente el Sol y de Aguaras, VIII conde de Parcent, Contamina y del Villar. Grande de España y Gentil-hombre de Cámara de S.M. la Reina Doña Isabel II. Su madre era hija de los duques de San Carlos.

Como hijo mayor, Fernando heredó de su padre el título de Parcent así como el mayorazgo de su Casa.

Realizó estudios superiores licenciándose en Filosofía y Letras en 1882 y hombre de gran cultura. En ese mismo año ingresó como caballero en la Maestranza de Zaragoza. También ocupó diferentes y altos cargos en Palacio en época de la regencia de Isabel II. Al igual que su padre, ejerció como Gentilhombre de Cámara, Mayordomo Mayor y Jefe superior de la Casa Real.

Litografía de Josefa Ugarte-Barrientos y escudo del condado de Parcent.

Litografía de Josefa Ugarte-Barrientos y escudo del condado de Parcent. / Todocolección

Letras y artes

Tanto Fernando como Josefa, condes de Parcent cultivaron las letras y las artes. El conde fue un gran amante de la pintura en la que destacó como excelente retratista, incluso fue nombrado en 1888 miembro de pleno derecho de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga, a donde concurría cuando sus diversas obligaciones en París se lo permitían.

El hijo y el enfriamiento

De este enlace, el matrimonio tuvo solo a Fernando de la Cerda Ugarte-Barrientos, que nació en Málaga el 10 de marzo de 1888 y fue bautizado por el entonces obispo de Málaga Marcelo Spínola y Maestre en la iglesia parroquial de Santiago. Desgraciadamente falleció en París en 1909.

Volviendo a nuestra protagonista, en uno de sus viajes a la capital del reino acompañando a su marido Fernando, la malagueña Josefa Ugarte-Barrientos cogió un fuerte enfriamiento que poco tiempo después generó en pulmonía.

El 14 de marzo de 1891 nuestra insigne y galardonada falleció a los 36 años de edad. ,Al día siguiente, fue sepultada en la capilla enterramiento que la familia Ugarte Barrientos poseía en la iglesia de Santa María de la Victoria. Este lugar es donde reposan todos sus ascendientes paternos y maternos.

Con la muerte de la treintañera Josefa desaparecía la línea de la Casa de los Ugarte Barrientos de Málaga.

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