Sanidad

Miguel Guerrero: «Como sociedad a nadie le gusta hablar de la muerte por suicidio»

El psicólogo clínico malagueño ha sido elegido por la Sociedad Española de Psicología Clínica para dirigir el nuevo Grupo de Trabajo en Prevención, Intervención y Posvención de la Conducta Suicida

El psicólogo clínico, Miguel Guerrero, dirigirá el grupo de trabajo de prevención del suicidio

El psicólogo clínico, Miguel Guerrero, dirigirá el grupo de trabajo de prevención del suicidio / La Opinión

Arancha Tejero

Arancha Tejero

“En España tenemos la costumbre de hablar tres días al año de suicidio. El día internacional de prevención del suicidio, el día que el INE publica las cifras de mortalidad y cuando fallece algún famoso”, lamenta el psicólogo clínico Miguel Guerrero (Antequera, 42 años), coordinador de salud mental del Hospital Universitario Virgen de la Victoria y responsable de la Unidad de Prevención e Intervención en Conducta Suicida UPII Cicerón, que subraya la necesidad de abordar todos los días del año este complejo fenómeno, que es ya la primera causa de muerte no natural en España. 

Según los últimos datos oficiales, en el año 2022 murieron 4.227 personas por este motivo. Solo en Málaga hubo 155 suicidios consumados, es decir, uno cada 52 horas. Una tendencia creciente que amenaza con ir a más si no se toman las medidas necesarias para frenarlo. Por ese motivo, y ante la falta del demandado Plan nacional de prevención del suicidio, la Sociedad Española de Psicología Clínica- Anpir (SEPC -ANPIR) ha decidido dar un paso al frente y constituir un Grupo de Trabajo en Prevención, Intervención y Posvención de la Conducta Suicida, que será dirigido y coordinado por el malagueño Miguel Guerrero.

“Uno de los muchos objetivos del grupo es el de contribuir a poder visibilizar, sensibilizar y concienciar a toda la población del impacto que tiene el suicidio, pero no solamente la mortalidad, porque, aunque el suicidio consumado es el indicador social más doloroso o más traumático, debajo de la mortalidad hay también mucha morbilidad y sufrimiento en las personas que llevan a cabo intentos de suicidio, que están planificándolo, que no quieren vivir, que se autolesionan o los supervivientes”, señala el experto, que recuerda la importancia de visibilizar también la especialidad de psicología clínica.

Tres pilares

Según explica el experto, el abordaje del suicidio se sustenta en tres grandes patas: la prevención, la intervención y la posvención. “Además de en la prevención, los psicólogos clínicos tenemos un papel fundamental dentro del Sistema de Salud Pública a la hora de garantizar una intervención en aquellas personas que ya están en riesgo de suicidio, bien porque tengan ideas o porque hayan hecho intentos de suicidio y hayan sobrevivido”, apunta Guerrero, que aclara que a esta intervención tiene que seguir una recuperación con una psicoterapia específica o focal para las personas que tienen mayor vulnerabilidad al suicidio. 

Cada vez estamos siendo más conscientes de la necesidad de no terminar la intervención del suicidio con la muerte

El tercer pilar clave, y habitualmente olvidado, sería la posvención. “Cada vez estamos siendo más conscientes de la necesidad de no terminar la intervención del suicidio con la muerte, sino que a los familiares se traspasa ese sufrimiento y ese dolor también requieren una atención y un acompañamiento por parte nuestra”, subraya Guerrero, que incide en la importancia de acompañar a esos familiares, que suelen enfrentarse a sentimientos de culpa y pasan a convertirse en población de riesgo. “Una buena posvención es también una prevención de una segunda muerte”, resume el especialista.

Organizarse y compartir conocimientos

Para Miguel Guerrero, la constitución de este grupo de trabajo supone situar a los psicólogos clínicos en una posición estratégica dentro del panorama nacional de la atención sanitaria, así como la posibilidad de organizarse y tener un grupo oficial donde diferentes especialistas de todo el país puedan no solo compartir conocimientos, sino realizar proyectos de investigación conjuntos, asesorar y promover programas de prevención del suicidio en los diferentes centros sanitarios. En definitiva, “abordar de manera integral” este fenómeno, trabajando desde los diferentes niveles asistenciales del sistema de salud público y otras instituciones.

El psicólogo clínico, Miguel Guerrero

El psicólogo clínico, Miguel Guerrero / La Opinión

“Es muy importante generar un espacio de análisis, reflexión y pensamiento crítico para avanzar en el conocimiento y aunar esfuerzos”, afirma Guerrero, que revela que el grupo ya ha sido oficialmente constituido y cuenta, actualmente, con 18 profesionales de toda España. No obstante, matiza que es un grupo abierto al que se podrán ir sumando todos los compañeros que lo deseen, ya que la idea es que este sea un grupo motor que motive a más especialistas a formar parte del mismo.

Mientras tanto, estos 18 expertos ya han comenzado a liderar acciones que van a empezar traducirse este mismo año, como la organización de unas jornadas de divulgación para conocer todos los proyectos o programas específicos de prevención del suicidio que se están llevando a cabo en el país, o la elaboración de un “Libro Blanco” o repositorio donde se vayan volcando todas esas experiencias y sea accesible para todo el mundo. 

Acabar con los mitos

Aunque el profesional reconoce que la sociedad parece que al fin ha comenzado a ser consciente de la gravedad de este fenómeno, considera que “estamos en una fase muy incipiente” a la hora de conseguir que se acabe teniendo la misma conciencia que se obtuvo en su momento con la siniestralidad por tráfico o la violencia de género. “Partimos de una dificultad evidentemente que es la estigmatización que tiene este problema. Como sociedad a nadie le gusta hablar de la muerte por suicidio y es algo que se ha intentado invisibilizar desde muchos sectores, incluidas las propias familias”, recuerda el especialista, que hace hincapié en la necesidad de alfabetizar a la población para poder derribar los mitos y prejuicios que rodean y lastran a la lucha de la prevención del suicidio.  

Ni el suicidio ocurre solamente a personas con enfermedades mentales, ni hablar de ello induce más riesgo, ni el suicidio se hereda”, pone de ejemplo el psicólogo malagueño, que insiste en que reconocer el problema y corregir estos sesgos son el primer paso para empezar a poder prevenir el suicido. Otro factor clave es la evidente falta de recursos económicos. “Hay que ser también prácticos e invertir en la parte preventiva, y eso pasa por mejorar la salud mental, los servicios públicos y la ratio de profesionales sanitarios”, insiste el experto, que recuerda que “estamos fallando también en la carencia de una estrategia nacional que permita que se reduzcan las desigualdades que hay dentro de las comunidades”.

En Málaga se produce un suicidio cada 52 horas

Según afirma Miguel Guerrero, actualmente una persona en riesgo de suicidio no tiene garantizado los mismos recursos en todas las ciudades de España. Comenzando por la propia Málaga, donde existe una desigualdad a nivel provincial. “No es lo mismo Málaga capital que la zona de Antequera, que tiene una tasa que triplica la media nacional”, alerta el psicólogo, que insiste en la importancia de actuar teniendo en cuenta que la mortalidad por suicidio no se reparte de manera equitativa. “Si queremos realmente prevenir muertes en Málaga, habrá que actuar en aquellas zonas y núcleos rurales que tengan mayor tasa de suicidio, es donde tenemos que apretar más”, concluye.