Educación

Selectividad: consejos básicos para superarla con éxito

Más de 9.500 estudiantes se enfrentan a partir de mañana a los temidos exámenes de la PEvAU

Abilio Ruiz, el alumno con mejor nota en 2023 en Málaga, y dos profesores que han sido correctores dan consejos como llegar descansado, leer bien cada pregunta, razonar las respuestas y dedicar unos minutos a repasar al final. Y, por supuesto, no intentar copiar

Estudiantes malagueños en el primer día de la Selectividad de 2023.

Estudiantes malagueños en el primer día de la Selectividad de 2023. / Pedro Ayala

Marta, Aitana y Leiva llevan días concentrados en la biblioteca de su barrio. Cada uno con la mirada fija en los apuntes de Biología, Lengua o Economía. Estudiando e intentando recordar todo lo que sus profesores les han aconsejado durante este curso para afrontar el reto que tienen por delante. Ellos son tres de los 9.542 estudiantes que mañana comienzan en Málaga la Prueba de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (PEvAU).

Haber estudiado durante todo el curso y repasar ahora es lo fundamental, pero ¿qué más pueden hacer en estas últimas horas para que la Selectividad les vaya bien? ¿Cómo afrontar cada examen una vez que lo tengan delante?

Dos profesores que han sido correctores en la PEvAU en años anteriores y el alumno que sacó la mejor nota en 2023 explican cuales son las claves, según su experiencia, para salir airosos de esta temida prueba.

Nada de ‘atracones’ finales

En estas últimas horas antes de empezar los exámenes, muchos estarán dándose el último ‘atracón’ de apuntes. Pero no es nada aconsejable. Abilio Ruiz, el alumno con la mejor nota en Selectividad en 2023, un 14 sobre 14, tiene claro que lo ideal es haber estudiado día a día, «sobre todo las asignaturas más teóricas». Y en esta recta final, considera importante «el tiempo de descanso y desconexión, y no estar constantemente pensando en el estudio».

Abilio, que llegó a la Selectividad desde las aulas del Colegio Maristas de Málaga, lanza además un mensaje de tranquilidad: los exámenes de la PEvAU son muy parecidos a los que han estado realizando durante todo 2º de Bachillerato.

Así lo corroboran también los profesores Yasmina Mohamed Lozano y Mauri Ruiz, que han sido correctores en Selectividad e imparten Lengua y Literatura y Física y Química, respectivamente, en el IES Cánovas del Castillo de Málaga.

«Todo el proceso del curso de segundo es prepararlos para este momento. El modelo de examen que practicamos, en mi caso en Lengua, está exclusivamente orientado a las preguntas de la Selectividad», explica Yasmina Mohamed.

Aunque no por haber hecho muchos exámenes de años anteriores hay que confiarse demasiado y, por ejemplo, dejarse materia sin preparar. Esta docente pone como ejemplo que lo habitual en Lengua es poder elegir entre un texto periodístico y uno literario, pero recuerda un año en el que los dos fueron literarios.

Para ir tranquilos, otro de los consejos importantes es llegar con suficiente tiempo al lugar en el que se vaya a realizar la Selectividad. Llevar los apuntes o dejarlos en casa depende de cada uno. En su caso, Abilio Ruiz no ve mal llevarlos «por si se olvida alguna cosa puntual».

Igualmente, al salir del aula, es partidario de evitar los típicos corrillos comentando el examen, «aunque en muchas ocasiones es prácticamente inevitable».

Volviendo al momento en el que el examen llega a la mesa de los alumnos, se aconseja leer muy bien las preguntas, tanto para entender qué pide cada una como para elegir cuáles se van a contestar. No todas puntúan igual y hay que ser consciente del tiempo que se dedica a cada una, recomiendan. Además, por supuesto, de repasar al final.

‘Fallos tontos’ evitables

Precisamente, uno de los llamados ‘fallos tontos’ suele ser no leer bien el enunciado y no contestar a todo lo que se pregunta o resolver sólo la mitad de un problema.

Mauri Ruiz, que ha sido corrector en Selectividad seis años, apunta este error junto a otros típicos de su materia, Física y Química: «Uno de los grandes fallos es que una gran cantidad de alumnos memoriza problemas que ha visto en clase, pero no hay que memorizarlos, sino saber hacerlos y entender qué pide cada tipo de problema».

Igualmente, explica que hay muchos alumnos que pierden puntos por no citar las leyes o fórmulas que están aplicando al resolver un problema o por no detallar los pasos.

Otros fallan en las unidades o confunden magnitudes e incluso hay quien da un resultado que no tiene ni pies ni cabeza, como quien dice que la altura de un satélite es tres milímetros. «Puede ser porque vayan rápido o nerviosos. Pero no utilizan ese razonamiento de ‘esto no puede ser’», apunta el docente.

Son situaciones de las que los profesores correctores aprenden y trasladan luego a sus alumnos de Bachillerato para que no fallen. Esa es una de las razones que lleva a unos 400 docentes a participar en la Selectividad. «Aprendo y veo si mi nivel ha sido más o menos el del resto de mis compañeros. Me sirve de autoevaluación», asegura Mauri Ruiz.

Su compañera Yasmina lanza otro mensaje de tranquilidad: en Selectividad no se va «a pillar». «Desde la Universidad nos dicen que seamos conscientes de que son chavales que están ahí porque ya han aprobado esa materia y que están pasando por un momento de nervios», comenta.

Alumnos de 2º de bachillerato, preparándose un examen de selectividad, en un instituto de Barcelona.

Alumnos de 2º de bachillerato, preparándose un examen de selectividad, en un instituto de Barcelona. / DANNY CAMINAL

Anécdotas y ‘chuletas’

Nervios que provocan cada año anécdotas, por ejemplo con las pegatinas identificativas que hay que poner en los exámenes o hay quien se confunde de aula o de pupitre.

Los estudiantes tienen que sentarse en el mismo sitio durante la primera jornada y dejar en su mesa tanto el documento acreditativo de su identidad como la hoja de las pegatinas con los códigos de barras.

Pero como comenta Yasmina Mohamed entre risas, si hay problemas con las pegatinas se les intenta ayudar: «No se va a quedar un chico sin entregar un examen por un fallo con la pegatina».

Sí se va fuera del aula y con un cero quien es pillado copiando. Y aunque ahora predominen los medios digitales, las ‘chuletas’ de toda la vida persisten como la que un estudiante del aula que vigilaba un año Mauri Ruiz llevaba en el cinturón: «Creo recordar que eran todas las fórmulas de cinemática». Otro alumno tuvo que elegir entre que le pillaran la chuleta que llevaba escondida en la sudadera, en pleno junio en Málaga, o que le diera un golpe de calor. «Llevaba una hoja con un problema resuelto y no la había mirado, pero se tuvo que salir. Se estaba asando de calor», recuerda.

Las anécdotas volverán a mezclarse con los nervios a partir del martes en la Selectividad de 2024, pero en pocos días la gran mayoría tendrá en sus manos las notas que les permitirán acceder al grado deseado e iniciar una nueva etapa.