Crónicas de la ciudad

Ensayos prehistóricos en el Parque del Oeste

Aprendices de actores prehistóricos, metidos hasta el tuétano en su papel de criaturas de pocas entendederas, arremeten esta semana contra una de las esculturas del gran Stefan von Reiswitz

La escultura de Stefan von Reiswitz sobre el ‘zigurat’ o pirámide y detalle de los daños de esta semana.

La escultura de Stefan von Reiswitz sobre el ‘zigurat’ o pirámide y detalle de los daños de esta semana. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Desde el desembarco de los estudios Bronston en España, nuestro país ha sido una fuente inagotable de experimentados extras capaces de batallar con el Cid o de transformarse en miles de veraces ciudadanos chinos, indignados con las potencias occidentales.

Lo que nunca supo Samuel Bronston, que falleció en 1994, es que Málaga capital se especializaría en superproducciones de la Edad de Piedra, con una nutrida representación de extras capaces de convertirse, en cuestión de segundos, en criaturas de la Sima de los Huesos de Atapuerca o en capitanear cualquier rebelión neandertal que se tercie.

Un grupo de estos homínidos de vocación actoral, de hecho, se ejercita desde hace muchas lunas en el Parque del Oeste y al anochecer, como si se tratara de una arcana romería del Pleistoceno, saltan la verja para dar paso a criaturas de escasas entendederas y mucha fuerza bruta.

Detalle de la escultura vandalizada de Stefan von Reiswitz en el Parque del Oeste.

Detalle de la escultura vandalizada de Stefan von Reiswitz en el Parque del Oeste. / A.V.

La representación es tan veraz, que uno duda hasta de si ha servido para algo su paso por el colegio y el instituto, pues da la impresión de que para estos eslabones perdidos un libro debe de ser un objeto ignoto y casi terrorífico; quizás, ni sepan cómo abrirlo, ni mucho menos interpretar el galimatías del interior.

De hecho, en el último ‘ensayo’, el de la noche de este pasado martes, la representación prehistórica dio un paso más y nuestra tribu de Homo malaguensis de hace 300.000 años se abalanzó sobre el ‘zigurat’ de esculturas del gran Stefan von Reiswitz, para representar un rito desconocido hasta la fecha por los arqueólogos. El motivo es que lo coronaron para culminar una inexplicable prueba que simbolizaría el paso de la adolescencia a una mayor inmadurez, algo nunca visto antes en la Prehistoria ni en ninguna época de la Historia, salvo en Djokovic y Cristiano Ronaldo

El grupo escultórico fue visitado el miércoles por los responsables del Parque del Oeste y por la concejala de Servicios Operativos Teresa Porras.

El grupo escultórico fue visitado el miércoles por los responsables del Parque del Oeste y por la concejala de Servicios Operativos Teresa Porras. / A.V.

Nuestro escuadrón de monos del pasado remoto se dedicó a vejar una de las esculturas más hermosas y representativas del malagueño de Baviera Stefan von Reiswitz: una máquina de coser con las hechuras de un insecto. 

En concreto, lograron arrancar de cuajo la rueda de bronce de 30 kilos que completa la parte posterior de la obra. Del esfuerzo -en absoluto intelectual- nuestros aprendices de actores destrozaron también uno de los peldaños del ‘zigurat’. 

Los ensayos nos están costando un ojo de la cara a los malagueños, que tendremos que pagar los daños a tocateja. Ya lo decía esa serie de los 80: la fama cuesta.

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