Vivienda

Cabriel 27, en busca de fondos para salir del abandono

La «singularidad» del proyecto de rehabilitación dificulta su presentación a convocatorias para cofinanciar la intervención

Estado actual del edificio de la calle Cabriel.

Estado actual del edificio de la calle Cabriel. / Alfonso Vázquez

Ana I. Montañez

Ana I. Montañez

En octubre de este año se cumplirán cuatro años desde que la Gerencia de Urbanismo expropiase la primera vivienda de Cabriel, 27, el edificio de la Palma-Palmilla que saltó a los focos por los destrozos, la acumulación de basura, la okupación y un último incendio en 2018 que hizo saltar todas las alarmas.

Después de aquel incidente, se decretó el desalojo del inmueble, que ya arrastraba problemas de suciedad, accesibilidad-el ascensor estaba roto y se usaba el hueco para lanzar desperdicios- y seguridad, e iniciar el proceso de expropiación.

Un trámite que se alargó en el tiempo más de lo esperado debido a que algunas familias propietarias que no contaban con la escritura de la vivienda tuvieron que pasar por un proceso notarial para poder demostrar que el inmueble era suyo. El coste de las expropiaciones ronda los 25.000 euros por vivienda.

El concejal de Vivienda, Francisco Pomares, señala que ese proceso de expropiación ya ha culminado y que el edificio está completamente desalojado, por lo que nadie habita en ninguna de las 52 viviendas que se distribuyen en sus 13 plantas.

Era un paso necesario para avanzar hacia la nueva vida del edificio Cabriel, 27 que se quiere convertir en un símbolo contra el estigma que pesa sobre el barrio a través de un proyecto de rehabilitación integral que pretende convertir al edificio en un equipamiento híbrido que mezcla el uso residencial con el equipamiento, con un coste aproximado de unos cuatro millones de euros, teniendo en cuenta que el presupuesto deberá actualizarse a los precios actuales.

De hecho, el Instituto Municipal de la Vivienda cuenta con el proyecto en su haber desde hace unos años que pretendía licitar una vez culminasen las expropiaciones, aunque por ahora ahora debe salvar otro escollo: el económico.

Según explica Pomares, el proyecto está ahora en el Área de Fondos Europeos del Ayuntamiento de Málaga, donde los técnicos municipales tratan de encontrar convocatorias de cofinanciación públicas en los que encaje esta iniciativa.

No obstante, el concejal de Vivienda señala que no está siendo una tarea fácil y que el proyecto ya ha sido rechazado en alguna ocasión.

Esa dificultad se debe a la «singularidad» del proyecto de rehabilitación, que presenta una mezcla de usos, entre residencial, social o cultural, lo que complica que se pueda presentar a convocatorias, por ejemplo, para el impulso de la vivienda pública o de equipamientos sociales. Lo mismo ocurre con convocatorias de subvenciones estatales o autonómicas.

En este sentido, Francisco Pomares sostiene que la intención del Consistorio es no modificar el proyecto y mantener la idea original, con la esperanza de encontrar un plan de subvenciones públicas en el que pueda encajar.

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Málaga ha contratado a la Compañía española de recursos de seguridad y control SL para que se haga cargo de la vigilancia del edificio durante un período de dos años por un importe de 120.151,84 euros (IVA incluido).

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