Empleo

La construcción busca a 10.000 trabajadores más para Málaga pero no encuentra perfiles

Emplea a 64.800 personas y la actividad actual daría para crecer un 15%

Hay escasez en todos los oficios y son muy cotizados jefes y encargados de obras

Se explora contratar en origen mano de obra extranjera

Un trabajador de la construcción en una obra de vivienda en Málaga.

Un trabajador de la construcción en una obra de vivienda en Málaga. / Álex Zea

José Vicente Rodríguez

José Vicente Rodríguez

El sector de la construcción atraviesa una época de gran actividad en Málaga, impulsado por las numerosas obras de nuevas promociones de vivienda que se están construyendo en la provincia, principalmente en la capital y en los municipios de toda la franja costera. Las empresas, sin embargo, están afrontando el problema de que no encuentran a todos los trabajadores especializados que necesitan, según reconoce la Asociación de Constructores y Promotores de Málaga (ACP), que cifra una demanda de más de 10.000 trabajadores añadidos para la que, de momento, no hay fácil respuesta. Actualmente, la provincia cuenta con 64.800 afiliados a la Seguridad Social en este sector, pero la ACP calcula que el intenso trabajo daría para sumar un 15% más de empleo fácilmente y acercarse a 75.000.

Málaga, de hecho, ya viene tirando desde hace años de cuadrillas de trabajadores de provincias como Córdoba, Jaén y en menor medida Granada, y también está empezando a incorporar a personas de otros países ante la escasez de mano de obra local. Según calcula la ACP, y extrapolando a la provincia las previsiones del Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop), Málaga podría necesitar unos 37.000 nuevos empleados de construcción en los próximos diez años, teniendo en cuenta los que se jubilarán en este tiempo y a los que hay que dar relevo.

Los empresarios afirman que ahora mismo hacen falta todo tipo de perfiles: desde albañiles a encofradores pasando por peones, instaladores de pladur, trabajadores de ferralla, operarios de maquinaria, montadores, pintores, fontaneros o electricistas. Además, hay una enorme demanda de jefes de obra y encargados, puestos que requieren de cierta experiencia y que ahora mismo son los más cotizados, con sueldos anuales medios de entre 45.000 y 55.000 euros.

«Puede que sorprenda, porque es cierto que también hay personas demandantes de empleo en la construcción pero la realidad es que no conseguimos casar esos demandantes con las ofertas de empleo de las empresas. Al sector le falta así mano de obra de manera considerable», dice a este periódico la secretaria general de la ACP, Violeta Aragón. El último dato EPA de paro es de 7.000 personas.

Trabajadores de la construcción en Málaga.

Trabajadores de la construcción en Málaga. / Álex Zea

Ritmos y precios

Estos problemas de falta de perfiles se traduce, en la práctica, en la ralentización de los plazos de ejecución de algunas promociones, porque se trabaja a un ritmo más lento del que se podría. Pero la ACP advierte de que este escenario también afecta indirectamente al consumidor, ya que el encarecimiento de los costes laborales fruto de la competencia entre empresas para contratar a trabajadores repercute en el precio final del producto, es decir, de la vivienda.

«Todos los costes que va asumiendo la construcción de una vivienda (materiales, impuestos, mano de obra, etc) van sumando en la factura. Las constructoras, al final, tienen que cubrir costes y tener un mínimo beneficio. A medida que los costes se encarecen se repercute en precios. Es la ley de oferta y demanda, y si hay pocos trabajadores de un perfil profesional, aumenta su valor», apunta.

En general, todas las constructoras suelen contar con una base de personal fijo para luego, cuando acometen una obra, incorporar a trabajadores temporalmente. También se suele recurrir a subcontratas para servicios determinados, por ejemplo, la ferralla o la electricidad. Pero, además de la complicación de encontrar a alguien disponible, sus tarifas se han encarecido mucho. De hecho, la competencia por disfrutar de sus servicios es muy alta.

«Cuesta encontrar a esas subcontratas especializadas, que están priorizando aquellos trabajos más rentables, que tienen unos salarios mayores o en los que se han cerrado unas condiciones mejores. Como es difícil encontrar esos perfiles, cada empresa intenta ofrecer las mejores condiciones para atraer a esos profesionales a sus obras, pero es una situación que, al final, no es interesante para nadie porque esto se puede convertir en una especie de subasta», comenta Aragón.

Una compleja dinámica

¿Cómo se ha llegado a esta anómala situación? La ACP cita en primer lugar que este pico de actividad constructora se ha unido con una dinámica que se arrastra desde hace años: la falta de relevo generacional. Hubo un éxodo de trabajadores de la construcción a otros sectores tras la crisis que estalló en 2008 y muchos, cuando el segmento comenzó a reactivarse a partir de 2015, ya no regresaron.

«Los perfiles con más experiencia se mantuvieron tras 2008, pero ahora, 16 años más tarde, están a punto de jubilarse por lo que vemos cómo el problema puede ir a peor en los próximos años si no hay relevo. Echamos en falta esa cantera de gente que empiece como peón de albañil o que esté empezando en el oficio. Es lo que más nos preocupa, no tenemos renovación generacional», señala.

Los últimos datos de la Fundación Laboral de la Construcción reflejan que seis de cada diez ocupados asalariados tienen más de 60 años. En 2008, cuando llegó a haber 100.000 personas trabajando en la construcción en Málaga, el 60% eran menores de 35 años. Hoy, esa tasa ha bajado al 20%.

Este envejecimiento de las plantillas y la falta de un relevo generacional indica que los jóvenes, por las razones que sean, han dejado de ver al sector como un destino atrayente, reconoce la ACP, que sin embargo señala que hay un «buen» convenio colectivo, jornada continuada en verano y salarios que, en las categorías más comunes, se mueven entre 25.000 y 35.000 euros anuales.

«Quizá la percepción de muchas personas es que la construcción es muy exigente físicamente, pero los perfiles son cada vez más tecnológicos, dirigidos a la sostenibilidad y con mayor uso de maquinaria. Es un trabajo duro, pero con toda la innovación en obra cada vez resulta más fácil», asegura.

Un trabajador de la construcción en Málaga.

Un trabajador de la construcción en Málaga. / Álex Zea

Para paliar la situación, la ACP está explorando la vía de contratación en origen para traer a trabajadores extranjeros. Esta semana se ha organizado una jornada informativa a la que han acudido unas 25 empresas locales interesadas en conocer este procedimiento.

Aragón explica que, de entrada, hay ciertas limitaciones ya que es el Ministerio de Trabajo el que, a través del catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, indica qué puestos pueden ser cubiertos con contratación en origen. Y el sector de la construcción empezó a incorporar algunos perfiles al final del año pasado, pero todavía pocos. Sin embargo, hay países como Perú y Chile con los que España tiene un acuerdo especial para traer a cualquier tipo de trabajador, incluso no estando en esos listados. «Esa es un poco la vía que estamos explorando», señala Aragón. Ya hay empresas del sector en Málaga con empleo de este tipo.

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