Medio Ambiente

Una nueva vida para las algas invasoras: de plaga a recurso valioso

Biólogos y químicos de distintas universidades de Málaga, Granada y Alicante buscan darle otro uso a esta especie marina que cada año llega a las costas mediterráneas, poniendo en riesgo la biodiversidad

Algas invasoras en las costas de Málaga.

Algas invasoras en las costas de Málaga. / Agencias

Chaima Laghrissi

Chaima Laghrissi

El alga Rugulopteryx okamurae, llamada comúnmente «alga asiática», fue catalogada en noviembre de 2020 como especie invasora por el Ministerio de Transición Ecológica. Este alga es capaz de vivir desde los 30 metros de profundidad hasta las zonas intermareales de las costas. Es capaz de fijarse suelos rocosos, en cangrejos, piedras o incluso sobre otras algas. Los científicos que la estudian dicen que no han encontrado precedentes de una bioinvasión tan rápida y tan grande.

Un peligro latente en el Mar Mediterráneo desde el año 2015, y que fue vista por primera vez en aguas de Ceuta, y dos años después en el Estrecho de Gibraltar, y que ha llegado a los fondos marinos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Las investigaciones señalan que llegó en barcos de mercancías procedente del Océano Pacífico, de China, Corea, Filipinas o Japón, dentro de los depósitos de lastre que tienen estos buques y que son utilizados para estabilizar la mercancía, sobre todo en los procesos de carga y descarga.

En Málaga, el alga invasora afecta ya con especial intensidad a las playas de San Pedro Alcántara, Puerto Banús, Cabopino y La Fontanilla. Solo en el mes de marzo, Benalmádena retiró unas 70 toneladas de algas asiáticas de las playas; mientras que el Ayuntamiento de Marbella retira al día cerca de 75 toneladas de algas invasoras que se amontonan en las playas del municipio con unas actuaciones cuyo coste ya ha superado, en los tres meses del año, los 800.000 euros, según datos municipales.

Ahora, biólogos y químicos de distintas universidades de Granada, Alicante y Málaga buscan darle otra vida a esta especie marina.

Mari Carmen Garrigós trabaja junto a otros biólogos y expertos de la Universidad de Málaga en en un proyecto de transición ecológica financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) que contempla la posible valorización de Rugulopteryx Okamurae, en el marco de posibles usos y soluciones para las administraciones públicas.

Durante sus primeras investigaciones, Garrigós ha estudiado los beneficios que pueden tener las algas para una vida útil: «El alga invasora cuenta con distintos compuestos químicos como los polifenoles, conocidos por su potente actividad antioxidante, son de gran interés para las industrias alimentaria y cosmética: El alga tiene determinados compuestos antioxidantes, ácidos grasos antibacterianos y que pueden ser de valor», explica.

Entre los principales objetivos del equipo está el de crear materiales termorreguladores y filtrantes del agua. Las propiedades del alga son capaces de mantener el calor del ambiente, por lo que de usarse para alimentos refrigerados ayudarían a mantener la cadena de frío: «Por otro lado, también son capaces de retener materiales pesados tóxicos, y fue ahí cuando nos dimos cuenta que podía ser una oportunidad de actuar como filtrantes del agua», cuenta.

En paralelo,del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa), dependiente de la Junta de Andalucía, trabajan desde hace varios años para encontrar la forma de convertir esta especie invasora en fungicida y fertilizante natural de la vid a través de proyectos bautizados como Seawines y Ecovid.

Las investigaciones tienen como fin usar el alga como fertilizante o bioestimulante para la viticultura. Además, esta alga contiene una cantidad considerable de cobre, lo que abre la puerta a su uso en la lucha contra dos de las plagas más peligrosas para las vides: el mildiu y el oídio. En cuanto al futuro del alga, Mari Carmen Garrigós confiesa que es «prometedor»: «Se podría explorar, tiene mucho potencial».

Consecuencias

El sector pesquero ha sido uno de los más afectados por la invasión del alga.

Según un análisis de riesgos con la colaboración de la Subdelegación del Gobierno en Málaga y la Federación Andaluza de Cofradías de Pescadores (FACOPE), el alga ha provocado una notable disminución en las capturas de al menos trece especies, incluyendo langostino, acedía, róbalo, lenguado, choco, pulpo, centolla, jurel, salmonete de roca, salmonete de fango, besugo, jibia y merluza.

La gestión de los arribazones de algas en las playas también ha generado costos significativos para los ayuntamientos. En solo un periodo de nueve meses, se estimó que la gestión de estos arribazones costó aproximadamente 1,2 millones de euros. Esta cifra se considera subestimada debido a las limitaciones del estudio, lo que sugiere que los costos reales podrían ser aún mayores.

Además de los problemas económicos, la expansión de este alga invasora está causando un grave impacto ambiental. La alga ha colonizado la mayoría de los sustratos duros del lecho marino en las áreas afectadas, provocando una importante pérdida de biodiversidad.