Sociedad

Indigentes: Un problema creciente en La Palma-Palmilla

La Asociación de Vecinos Palma-Palmilla Un Nuevo Futuro critica la pasividad de Derechos Sociales con los sintecho y señala que sólo el Distrito trata de atenderlos

El presidente vecinal Francisco García Vigo, este mes en el tejado de un bloque de La Palma donde viven indigentes.

El presidente vecinal Francisco García Vigo, este mes en el tejado de un bloque de La Palma donde viven indigentes. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Buena parte de Málaga se aprecia desde el tejado de un bloque de diez plantas en La Palma. El problema es que, en esa misma azotea hay, noche y día, varios indigentes durmiendo, además de kilos y kilos de enseres, botellas rotas y excrementos. 

«Esto es todo una vergüenza, todo el que puede se viene para acá y aquí vamos a tener una epidemia», cuenta Charo, vecina del bloque, quien para acceder a su azotea ha tenido que abrir una ventana con candado y saltar por ella -la puerta de la terraza, también con candado, está bloqueada por kilos de trastos-.

Francisco García Vigo señala el estado en el que se encuentra el bloque de al lado, en La Palma, lleno de pertenencias y basura de personas indigentes.

Francisco García Vigo señala el estado en el que se encuentra el bloque de al lado, en La Palma, lleno de pertenencias y basura de personas indigentes. / A.V.

Como su terraza está unida -salvo un diminuto murete- al bloque de al lado en el que viven okupas, los indigentes pasan de una a otra sin problemas. Entre sus bártulos, una tabla de madera haciendo equilibrio entre el bordillo de la azotea y el vacío. «Si se cae mata a alguien», alerta esta vecina, a la vez que comenta que la práctica a la hora de orinar es llenar botellas de plástico o cristal de pipí y lanzarlas desde esa altura de diez plantas. «Estamos sufriendo muchísimo», confiesa, mientras señala una tienda de campaña hecha con ropa, de la que asoman unos pies desnudos. 

Peligro constante

Debajo de la terraza está el piso de Conchi, otra vecina, que recuerda que, hace unos meses, en el edificio pegado al suyo hubo un incendio y acudieron los bomberos. «A la Policía la llamamos, los echan pero luego vuelven otra vez», explica. Charo, por su parte, pide una solución urgente «y si necesitan algún refugio donde puedan tener camas que se los den».

Enseres de indigentes en dos azoteas de La Palma, este mes.

Enseres de indigentes en dos azoteas de La Palma, este mes. / A.V.

Junto a las dos vecinas se encuentra Francisco García Vigo, presidente de la Asociación de Vecinos Palma-Palmilla Un Nuevo Futuro, que señala que las quejas que está recibiendo de los propios indigentes es que muchos de ellos están dejando el Centro por la presión policial y se están dispersando por el resto de Málaga. 

El dirigente vecinal calcula que habrá ahora mismo un mínimo de veinte personas durmiendo en las calles del Distrito de La Palma-Palmilla «y eso nunca ha pasado». La inmensa mayoría, destaca, son inmigrantes.

Junto a la comisaría

Y como denuncia, el problema aumenta. En un paseo con La Opinión un día de junio a las 11 de la mañana, los sintecho duermen en parques, bancos y hasta uno de ellos apoya su colchón contra el muro de la comisaría. «Duermen hasta en la puerta del distrito», apunta el dirigente vecinal, que también señala que hay indigentes bajo los puentes de la Rosaleda y La Palmilla «y hasta hace unas semanas en el puente de la avenida de Valle Inclán». 

Un indigente duerme junto al muro de la comisaria de Málaga Norte, a pocos metros de la avenida de La Palmilla.

Un indigente duerme junto al muro de la comisaria de Málaga Norte, a pocos metros de la avenida de La Palmilla. / A.V.

Una de las personas que ha pasado más tiempo en uno de esos puentes, en concreto bajo el de La Rosaleda es Neftalí, un sevillano de 37 años, que cuenta que ha estado «año y medio, hasta que me echaron de allí». A su lado, el presidente vecinal comenta que, como vivía cerca de las torres de Martiricos, «la gente no va a pagar un millón de euros para verle a él la cara».

Como explica Neftalí, hace dos años que salió de prisión, no ha encontrado trabajo y sale adelante gracias al dinero que le dan en el mercadillo de La Palma-Palmilla, por mantenerlo limpio. «Debajo del puente han llegado a vivir 7 personas y ahora viven 4», señala.

En su caso, gracias a un primo ahora duerme en un local, aunque sin calefacción para el invierno, agua ni luz. 

Evitar una violación

Francisco García Vigo resalta que este indigente sevillano también se encarga de proteger, «para que no la violen», a Surrey, una sintecho británica de 47 años, que duerme en un chambao vigilado por él. «Yo la custodio», recalca Neftalí.

Surrey, que está en tratamiento con metadona por su adicción a las drogas, cuenta a La Opinión que es de Londres, lleva en España seis años, donde llegó con su entonces pareja y que perdió el pasaporte, «y desde entonces estoy atrapada».

El presidente vecinal informa de que el Ayuntamiento de Málaga está tratando de arreglar el problema de esta londinense pero antes, tiene que responder ante la justicia por un delito. «Creo que es por un hurto», indica.

Neftalí muestra algunos rincones de La Palma-Palmilla donde viven los indigentes.

Neftalí muestra algunos rincones de La Palma-Palmilla donde viven los indigentes. / A.V.

Neftalí, mientras tanto, va mostrando a La Opinión varios rincones donde duermen las personas sin hogar. Algunas, a las 12 de la mañana todavía descansan en rincones del distrito llenos de enseres localizados en la calle o incluso en el interior de colectores o tuberías, cuenta. 

A su lado, Francisco García Vigo hace la siguiente reflexión: «El Área de Derechos Sociales vive en un mundo diferente porque no ve la realidad de aquí», critica. Para el dirigente vecinal, para atender este problema el único que está poniendo de su parte es el Distrito de La Palma-Palmilla, con su concejal Francisco Pomares, que colabora con la asociación.

«Hemos habilitado la Junta de Distrito para que se empadrone allí la gente con la idea de que pueda acceder a ayudas como el Ingreso Mínimo Vital», detalla Francisco García Vigo. El presidente vecinal pasa por delante de otro de los frutos de la colaboración entre vecinos y el distrito: Una de las cinco duchas habilitadas para los indigentes, en este caso la del antiguo Colegio Gálvez Moll, actual centro ciudadano Jorge Macías.

Un joven sintecho duerme en un rincón de La Palma-Palmilla a plena luz del día este mes.

Un joven sintecho duerme en un rincón de La Palma-Palmilla a plena luz del día este mes. / A.V.

Uno de los beneficiados es Neftalí, que cuenta: «Llegué a estar año y medio sin ducharme y ahora por fin puedo hacerlo».

Francisco García Vigo, que aboga porque los distritos vuelvan a tener más competencias, en detrimento de las áreas municipales que a su juicio no funcionan y sólo restan operatividad a los primeros, en su opinión más pegados a la realidad, vuelve a plantear lo que ya propuso hace año y medio en La Opinión: la necesidad de que el Distrito de La Palma-Palmilla cuente con un centro de acogida, especialmente para jóvenes sin techo, aprovechando las instalaciones de un antiguo colegio de La Virreina, que a su juicio está infrautilizado y que alberga varios colectivos, entre ellos la propia asociación de vecinos.

El albergue, precisaba el año pasado, estaría planteado para los casos en los que «se detecta que esa persona quiere salir adelante y no tiene medios». 

El presidente vecinal avisa de que, si el Ayuntamiento de Málaga no da el paso, él lo dará transformando su oficina en ese antiguo colegio en un centro de acogida «con camas y que me denuncien a la policía», remarca. 

Ante las críticas al Área de Derechos Sociales, fuentes municipales respondieron a este periódico el pasado viernes que estas personas sin hogar son atendidas «por la unidad de calle».

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