Historias de Málaga

Lorenzo Armegual de la Mota

El perchelero Lorenzo Armengual de la Mota (1663-1730) fue un importante personaje en la corte de Felipe V que llegó a estar a cargo de la Real Hacienda, además del obispo que inició las obras de la Catedral de Cádiz, la ciudad donde está enterrado

Retrato de Lorenzo Armengual de la Mota en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga.

Retrato de Lorenzo Armengual de la Mota en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga. / ARCHIVO ANTONIO LARA VILLODRES

Antonio Lara Villodres

Antonio Lara Villodres

Hoy nos acercamos al lector con una figura de nuestra historia local, que a pesar de llevar su nombre una importante calle comercial de Málaga, un gran número de malagueños desconoce quién fue realmente. Nos referimos a Lorenzo Armengual de la Mota y del Pino.

Tras la muerte de Carlos II, en noviembre del año 1700, España entró en una guerra civil por la sucesión al trono entre los pretendientes el archiduque Carlos y Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV. Al final de la contienda denominada Guerra de Sucesión, que duró casi 13 años, el país quedo en condiciones económicas insostenibles.

Los consejeros del joven rey Felipe V proponen a éste llevar a cabo profundas modificaciones en los diferentes ministerios, pero sobre todo, en el de la Real Hacienda para poder salir de aquel estado caótico.

Para ello, el ejecutivo supo rodearse de órganos directivos y eficaces funcionarios tanto españoles como franceses con los que trazaron nuevas vías de financiación, con objeto de hacer resurgir de aquella maltrecha economía al país.

Uno de aquellos altos funcionarios con que contó Felipe V para llevar a cabo las reformas llamada de Nueva Planta propuestas por el ministro Orry, a principios del siglo XVIII, fue el malagueño y perchelero Lorenzo Armengual de la Mota.

Su fuerte personalidad y eficacia al frente de los distintos puestos que ocupó, hicieron que al salir de la Corte en 1719 fuera largamente favorecido por el monarca, por los servicios prestados con el título de marqués de Campo Alegre y el obispado de la ciudad de Cádiz.

Nuestro personaje nació la mañana del 24 de octubre de 1663, en el popular barrio del Perchel, en el seno de una familia de hijodalgos, cuyos orígenes se encontraban en la villa de Antequera. Su padre, José Armengual o Mengual, tuvo por oficio el de constructor de barcos y ejerció en Antequera el cargo de alcalde ordinario al igual que sus ascendientes paternos. Su madre, Teresa Álvarez del Pino, natural de Antequera, fue hija de un conocido comerciante apodado ‘el Genovés’.

Siendo aun muy niño, un encuentro casual entre su padre y el magistral de la Catedral de Málaga don Antonio Ibáñez de la Riva en el convento de Santo Domingo, dio origen a una fuerte amistad entre la familia y el canónigo. Aquella situación posiblemente permitió que don Antonio, a tenor de las inquietudes religiosas y aptitudes del pequeño Lorenzo, propusiera a sus padres tomar su educación bajo su protección y la del obispo de la diócesis de Málaga fray Alonso de Santo Tomás. Tras realizar sus primeros estudios como clérigo de menores, pasó al servicio directo del canónigo.

Ceuta, Zaragoza, Galicia...

Cuando don Antonio Ibáñez fue promovido, tiempo después, para el obispado de Ceuta en 1685, se lo llevó con él y lo ordenó diácono. Dos años más tarde, en 1687, el señor Ibáñez fue designado arzobispo de Zaragoza y en aquella situación su protegido Lorenzo fue nombrado secretario de su Cámara y gobierno; y le ordenó acto seguido presbítero en las Témporas de santo Tomás de ese mismo año.

Lorenzo Armengual, a lo largo de ese periodo, ocupó otros puestos conocidos como el de abad de San Mamés, en Galicia, en 1687; canónigo de la Santa Metropolitana y Apostólica Iglesia de Santiago y Visitador y Vicario General del Arzobispado de Zaragoza, archidiócesis que recorrió anteriormente como secretario en compañía del prelado Ibáñez.

Por el año 1690, solicitó la vacante existente como Capellán de Honor de S.M, puesto que le fue concedido el 27 de mayo de 1691.

En el año 1694, Lorenzo recibió de la Universidad de Zaragoza el grado de doctor en Cánones y dados sus conocimientos, obtuvo la de Notario del Santo Oficio de Sevilla y comisario del mismo tribunal, en el de Aragón.

Unos años mas tarde, en 1697, ayudó a su protector don Antonio Ibáñez en la redacción y elaboración de las Constituciones Sinodales celebradas en la Metropolitana de Zaragoza. Incluso ayudó a la fundación del Montepío de esa ciudad.

En 1700, fue consagrado con el título de obispo de Gironda. Su mentor, don Antonio, lo promovió para que ocupara como auxiliar el obispado de Zaragoza, desde el 3 de junio de 1701 hasta el 5 de mayo de 1715.

Como podremos observar, los empleos eclesiásticos los compatibilizó con los de alto funcionario. Por mandato del rey se le retribuían todos sus honorarios incluso cuando cesaba en algunos de ellos.

Escudo del obispo Armengual de la Mota, púlpito de la iglesia de San Lorenzo Mártir, barrio de La Viña, Cádiz. | ARCHIVO ANTONIO LARA VILLODRES

Escudo del obispo Armengual de la Mota, púlpito de la iglesia de San Lorenzo Mártir, barrio de La Viña, Cádiz. / ARCHIVO ANTONIO LARA VILLODRES

Hacienda y censo de España

A lo largo del periodo que va desde 1701 a 1705, llevó a cabo una intensa labor religiosa y administrativa dentro del arzobispado de Zaragoza. Conocedor el nuevo monarca Felipe V del trabajo que llevaba su fiel súbdito, le convoca a mediados de ese último año a la Corte para que pasara a desempeñar el cargo de presidente del Real Consejo de Hacienda y su gobernador. Más tarde, ocupó el de Consejero del Supremo de Castilla y director general de su Real Hacienda.

Durante su etapa como gobernador de la Hacienda Pública, a instancia suya y del marqués de Campoflorido, se llevó a cabo un Censo general de España:«Lorenzo Armengual instó a todos los Superintendentes a que a la mayor brevedad confeccionaran un censo con los vecinos de todos los pueblos de España».

Durante este tiempo, Lorenzo Armengual sometió a un fuerte control a la administración de las finanzas de Aragón y Valencia. Satisfecho el rey con la labor que ejerció, le nombró Director general de Víveres en 1710.

Pocos años más tarde, el 30 de noviembre de 1714, se creó la secretaría de Hacienda con la nueva denominación de Intendencia del Despacho Universal, compuesta de cuatro altos funcionarios que ejercerían labores de secretarios. Una de aquellas secretarías la dirigió Armengual, obispo de Gironda.

Un año más tarde, en 1715, decisiones políticas, motivadas por las intrigas palaciegas del astuto abate Alberoni, protegido de la reina Isabel de Farnesio, llevaron al rey Felipe a prescindir de un grupo de colaboradores, entre los que se encontraban el propio Orry y don Lorenzo.

Obispo de Cádiz y marqués

Este marchó a su casa palacio de Madrid, a la espera de acontecimientos. Mientras tanto, el rey, gratamente satisfecho de la labor de su antiguo gobernador de la Hacienda, decidió presentarlo para que ocupara la mitra de Cádiz, vacante por la muerte de fray Alonso de Talavera.

El día 6 de mayo de aquel mismo año, fue ordenado obispo de la ciudad milenaria. Pero no contento el monarca, le concedió el título de marqués de Campo Alegre, título que dejó a su hermana Jacinta, casada con Alonso Verdugo y Jiménez, familiar del Santo Oficio y caballero de Santiago.

Antes de ocupar la mitra de Cádiz, en 1716, Lorenzo como hombre religioso y caritativo se preocupó siempre de los humildes y menesterosos de su antiguo barrio del Perchel, para ello fundó un Vínculo y Mayorazgo y Patronato de Obras Pías, con la intención de ayudar a los pobres con su rico caudal. Éste fue puesto por el fundador a favor de su hermana Jacinta Armengual. Y una vez terminada su descendencia natural, tanto el Patronato como el título recaerían en los deanes de la Catedral de Málaga, a cada uno en su tiempo.

El 22 de febrero de 1717 el obispo Armengual de la Mota accedió a la Diócesis de Cádiz, jurando los estatutos. Desde aquél momento se inició bajo su gobierno un periodo de profunda renovación de la iglesia gaditana, ya que en ella se habían cometido muchos abusos y desordenes religiosos.

Su fuerte carácter y mano izquierda, hizo de él uno de los mejores obispos que tuvo esta ciudad a lo largo de todo el siglo XVIII. El 16 de abril de aquel mismo año, el prelado es nombrado capellán mayor y Vicario General de la Armada, honor concedido sólo a los obispos de Cádiz.

Campo de Gibraltar y catedral

Cuatro meses más tarde, en agosto de aquel año, el obispo de Cádiz recibió la orden del Consejo de Castilla de supervisar las tierras del Campo de Gibraltar donde se pensaba exiliar los habitantes del Peñón.

Su detallado informe indicaba como lugar más idóneo para el asentamiento el de la zona de Algeciras. A lo largo del mismo, el obispo observo con detenimiento el aislamiento y falta de apostolado de sus gentes, así que fundó pequeñas parroquias con sus correspondientes sacerdotes en San Roque, Los Barrios y la propia Algeciras.

Uno de sus grandes aciertos, fue el inicio de la construcción de la nueva Catedral de Cádiz en un periodo de gran auge para esta ciudad.

Por cabildo de 27 de diciembre de 1721 se aprobó el proyecto de Vicente Acero, nombrado por el obispo Lorenzo maestro de obras. El 14 de enero del siguiente año, se dio inicio a las obras de construcción de la futura catedral. Se comisionó al maestre-escuela y doctoral para que dieran la noticia al gobernador, al señor obispo Armengual así como a los señores diputados de la ciudad, fijándose el día 3 de mayo de 1722, día de la Santa Cruz, para colocar la primera piedra.

El proyecto inacabado de Vicente Acero, fue continuado por otros arquitectos en el tiempo, hasta su finalización ocurrida 116 años después.

El obispo malagueño Lorenzo Armengual de la Mota promovió la nueva Catedral de Cádiz. | LA OPINIÓN

El obispo malagueño Lorenzo Armengual de la Mota promovió la nueva Catedral de Cádiz. / L.O.

La iglesia de La Viña

Otra de las obras del obispo Lorenzo fue la construcción en el barrio gaditano de La Viña, de una Iglesia. En esta ocasión, el obispo no reparó en gastos para dotarla de todo lo necesario para su culto y esplendor. De su peculio particular gastó una gran fortuna. Y para culminar su obra, solicitó el concurso del maestro de obras, el sevillano, Juan López Algarín. La iglesia auxiliar se llamó de San Lorenzo Mártir y fue levantada e inaugurada en 1726, aunque pequeña suntuosa y de estilo barroco.

Al final de su vida, don Lorenzo Armengual quiso llevar a cabo la construcción de un Hospital de Mujeres pobres para Cádiz, pero a principios del año 1730, el estado de salud del obispo Lorenzo empeoró, motivado por su antiguo padecimiento conocido por mal de la piedra.

Su muerte ocurrió el 15 de mayo, a la edad de 67 años en Chiclana, ( Cádiz), en la residencia donde solía descansar largos periodos. El religioso perchelero está enterrado en la iglesia de San Lorenzo Mártir, en el barrio de La Viña.