Mirando atrás

Blas: las pipas y frutos secos de la infancia

En 1923, Ana Molina abrió una tienda en un portalito de la calle Muro de Puerta Nueva, con la colaboración de su marido, Blas Palomo. Años después, el negocio daría paso a uno de los comercios más recordados de Málaga, con su producto estrella: las pipas Blas, las del sombrero cordobés.

Blas Palomo Muñoz, nieto del fundador, en Puerta Nueva con el primer papel timbrado para envolver de Hijos de Blas Palomo.

Blas Palomo Muñoz, nieto del fundador, en Puerta Nueva con el primer papel timbrado para envolver de Hijos de Blas Palomo. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Pocos comercios desaparecidos de Málaga producen tantas sonrisas y rescatan tantos recuerdos. La Casa Blas, luego Hijos de Blas Palomo, es uno de ellos. ¿El motivo?: está ligado a la infancia, la adolescencia, los cines, la Semana Santa, la Cabalgata de Reyes, el fútbol en La Rosaleda... de miles de malagueños.

Blas Palomo Muñoz (Málaga, 1957), nieto del fundador, es consciente de ese cariño casi unánime. «Estamos hablando de que han pasado 27 años y la gente todavía se acuerda», subraya esta semana.

La charla con La Opinión tiene lugar en Puerta Nueva, el lugar donde, en 1923, nació esta famosa aventura comercial: «Mi abuela, Ana Molina Podadera, tenía en el Muro de Puerta Nueva un portalito en el que vendía lo típico de la época: huevos, estropajos, piedras de asperón -como la piedra pómez de hoy-, aceitunas aliñadas... y le fue poco a poco yendo bien».  

Blas Palomo Olmedo y su mujer Ana Molina Podadera, en la plaza de toros de la Malagueta, años 50.

Blas Palomo Olmedo y su mujer, Ana Molina Podadera, en la plaza de toros de la Malagueta, años 50. / Archivo familiar

Le ayudaba en el negocio su marido, Blas Palomo Olmedo, un malagueño que, como su mujer, había nacido en Colmenar. De joven, había trabajado en Argentina y a la vuelta, fue cobrador en los tranvías en Málaga y sobre todo, un gran comerciante con un fino olfato, capaz de vender de todo. De hecho, aparece en una famosa foto del Archivo Municipal, vendiendo sus pavos en la plaza de Félix Sáenz, con su inseparable sombrero cordobés, que luego se convertiría en el símbolo comercial familiar por excelencia, ya en la siguiente generación.

Al matrimonio de Colmenar le fue bien las cosas y amplió justo enfrente: «Era una tiendecita de frutos secos, alpiste, caramelos...de todo un poco y a granel, porque en aquella época no había embolsado, prácticamente», detalla su nieto. Se encontraban, además, en un enclave comercial de primera, en la puerta de entrada a Málaga y junto al Parador de San Rafael, lo que aumentaba el número de clientes. «Venía mucha gente de los pueblos».

Blas Palomo Muñoz, al frente de la tienda de Puerta Nueva, en 2006.

Blas Palomo Muñoz, al frente de la tienda de Puerta Nueva, en 2006. / Carlos Criado

La suerte también jugó un papel importante porque en 1954, el año de la nevada, a la pareja le tocó la lotería: «Un billete entero, los diez décimos». Gracias a este regalo inesperado, Blas Palomo compró el inmueble de calle Muro de Puerta Nueva, 4, que transformaría en tienda, almacén y vivienda familiar para la pareja y sus tres hijos: Blas, Antonio y Paco, el único que todavía vive. ‘Casa Blas’, como se llamaba el negocio entonces, cogió velocidad.

En esa década, por cierto, ya despuntaban las pipas de girasol -todavía a granel-. Blas recuerda que su padre, Antonio, «llevaba en un carrillo las pipas crudas a tostar a un horno de La Trinidad, al obrador de Eloy Angulo».

El gran cambio

Con el fallecimiento del fundador en 1961 y de su mujer en 1964, los tres hermanos deciden continuar y actualizar el negocio, que también cambió de nombre, y de ‘Casa Blas’ pasó a llamarse ‘Hijos de Blas Palomo’

En Málaga, por aquel entonces, ya se vendían pipas de otros rincones de España como Facundo, Carancha o Arias, y ese fue el camino que siguieron. Para ello, compraron una antigua fábrica de caramelos en calle Peregrino, en El Perchel, para transformarla en el primer tostadero propio. 

trabajadores de Blas Palomo en la tienda en los 70. El primero por la izquierda es Antonio Palomo, hijo del fundador y padre de Blas Palomo Muñoz.

Trabajadores de Blas Palomo en la tienda en los 70. El primero por la izquierda es Antonio Palomo, hijo del fundador y padre de Blas Palomo Muñoz. / Archivo familiar

«Lo primero fue la pipa aguasal, la que se remojaba en una salmuera de agua con sal y, tras dejar que se secara, se tostaba», detalla Blas Palomo Muñoz. Su padre y sus tíos comenzaron a vender los productos en bolsas, con ofertas curiosas como el regalo de «un plato de duralex blanco» por 50 bolsitas; pero también incorporaron otras novedades: «Empezamos con una Citröen y fuimos los primeros que llevábamos la mercancía al cliente».

Este cambio de rumbo comercial, a mediados de los 60, vino de la mano con el famoso logo del sombrero cordobés, en homenaje al fundador. Y en los 70, el gran salto con un gran tostadero -primero una nave, finalmente tres- en calle Reboul de 2.500 metros cuadrados.  

El famoso logo de los fruto secos Blas.

El famoso logo de los fruto secos Blas. / Archivo familiar

Pipas, kikos, palomitas, garbanzos, almendras, cacahuetes... ‘Hijos de Blas Palomo S.L.’ vivió una época de esplendor y se extendió por toda la provincia de Málaga; pero también Ceuta y Melilla. De hecho, cuenta Blas Palomo Muñoz, también compraron unos terrenos en Fuente de Piedra, cerca de la laguna, para instalar unos silos con capacidad para 500.000 kilos de pipas, próximos a donde se producían: tanto pueblos de Málaga como de Sevilla. 

«Con 14, 15, 16 años hacía la ruta con ellos por los pueblos, me encantaba», confiesa el nieto del fundador. 

La tienda de Puerta Nueva ‘Blas Palomo’, que hasta 2010 tomó el testigo del negocio familiar, desaparecido en 1998.

La tienda de Puerta Nueva ‘Blas Palomo’, que hasta 2010 tomó el testigo del negocio familiar, desaparecido en 1998. / Archivo familiar

El negocio cerró a inicios de 1998 por varios factores, como la competencia de las grandes superficies, la desaparición del Parador de San Rafael y la edad avanzada de los hermanos Palomo. 

Tomó el relevo, en marzo de 1998 y con una preciosa tienda en Puerta Nueva, Blas Palomo Muñoz, quien estuvo al frente hasta 2010. Con la tienda ‘Blas Palomo’ vivió la moda de nuevos frutos secos como los pistachos o los anacardos, mientras su padre Antonio «se venía a la esquina de la tienda y se sentaba en un sillón».

La Casa Blas e Hijos de Blas Palomo ya forman parte de la mejor historia sentimental de Málaga.

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