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Los últimos bares de barra de Málaga

Los bares de barra en Málaga son más que simples establecimientos donde se sirve comida y bebida; son instituciones culturales que reflejan la identidad y el espíritu de la ciudad. La Campana, La Orellana, La Tranca, El Colmado 93, El Pimpi Florida y Casa de Guardia son locales que han sabido preservar la esencia de aquella Málaga del XIX.

Taberna La Tranca.

Taberna La Tranca. / Álex Zea

Chaima Laghrissi

Chaima Laghrissi

Los bares de barra en Málaga son más que simples establecimientos donde se sirve comida y bebida; son instituciones culturales que reflejan la identidad y el espíritu de la ciudad. Originadas en el siglo XIX , estas especies de tascas comenzaron como lugares modestos donde los malagueños podían disfrutar de una copa de vino y un bocado de comida casera. A lo largo de los siglos, estas tascas han evolucionado, pero han mantenido su esencia como puntos de encuentro social y cultural.

La importancia de estos locales en la ciudad no solo radica en su valor gastronómico, sino también en su papel como custodios de tradiciones y como escenarios de la vida cotidiana, donde se mezclan generaciones y se forjan recuerdos imborrables.

Estos seis bares de barra de Málaga son los más antiguos de la ciudad, que preservan la esencia de aquella Málaga en blanco y negro, donde siempre hay tiempo para un vermú acompaña al pescaíto frito.

La Campana

En 1905, Salvador Pérez Marín abrió la primera Campana en Málaga, en Puerta del Mar. Poco a poco, el negocio fue creciendo y, más adelante, su hijo Narciso Pérez Texeira continuó con la expansión. Para 1929, ya había seis locales, incluida la emblemática Campana de la calle Granada. Tras la muerte de Pérez Texeira en 1950, sus herederos llevaron el negocio familiar a su apogeo, llegando a tener 21 Campanas en 1989, una de ellas en Madrid. Sin embargo, a mediados de los 90, la sociedad Pérez Texeira S.A. se disolvió, y los establecimientos fueron cerrando uno a uno. Hoy, solo quedan tres: Carranque, Torremolinos y la histórica Campana en la calle Granada.

La Campana, en blanco y negro, décadas antes de la peatonalización de la calle Granada

La Campana, e blanco y negro, décadas antes de la peatonalización de la calle Granada / L.O:

Esta última es especial, ya que es la única que ha permanecido abierta en el centro de Málaga desde finales de los años 20. Actualmente, está regentada por Salvador Antolín y su hijo, Borja Antolín: «Nos enorgullece preservar la tradición y el legado culinario de nuestra región, utilizando las técnicas de fritura más antiguas y auténticas para crear platos que satisfacen los paladares más exigentes», comentan.

La misión de La Campana sigue siendo la misma desde hace 100 años: ofrecer a sus clientes una auténtica experiencia gastronómica andaluza. Esta típica taberna malagueña, reconocida con un solete de la Guía Repsol, es famosa por sus manjares de Málaga, especialmente su pescaíto frito, destacando los calamares fritos como su plato estrella.

La Farola de Orellana

Si el hambre llama a la puerta, La Orellana es tu sitio. Rebautizada como La Farola de Orellana tras su remodelación, la tasca mantiene su aire tradicional de aquella Málaga en blanco y negro.

La Farola de Orellana, antiguo Orellana, que atesora ya 86 años de historia.

La Farola de Orellana, antiguo Orellana, que atesora ya 86 años de historia. / L.O.

Con 86 años de historia, este local es «una institución de las tapas», la más demandada: sus ‘ligeritos’, que son montaditos de filetitos de cerdo, o los buchones de rosada. «La esencia del local no ha cambiado. Hemos respetado la misma línea con la que comenzaron los propietarios originales», afirma Manuel, actual propietario.

La Tranca y El Colmado 93

Tanto La Tranca como El Colmao 93 son propiedad de Ezequiel Silvetti, un argentino que apostó por este modelo de negocio frente a la restauración convencional: «Soy un apasionado de la barra. Me da mucha pena cuando en Málaga cierran un bar para abrir un sushi o reconvertirlo en un restaurante; me apena. Donde yo vaya si no hay barra no entro».

Así, desde hace unos años, decidió junto a sus socios, preservar y no dejar que caigan en el olvido tascas tan míticas como La Tranca o El Colmado 93. La Tranca es el eterno lugar donde tomar la primera, y probablemente la segunda y la tercera. Con un ambiente desenfadado y humorístico, esta tasca con solera contemporánea es un icono en Málaga.

La barra de El Colmado 93

La Tranca / Álex Zea

Abrió sus puertas en los años 90 y se trasladó en 2018 - de la calle Carretería 93 al número 92- llevando consigo las mismas puertas, muebles, esencia de la carta y el mismo personal: «Cuando menos te lo esperes, te sorprenderás a ti mismo tarareando los temas de siempre junto con nuestros camareros».

Actualmente, La Tranca se caracteriza por ser una tasca desenfada para tomar vermús de barril elaborados en Málaga, así como tapas y raciones con una base de cocina malagueña, mediterránea y argentina, haciendo un guiño al país de origen de la propiedad del bar.

El Pimpi Florida

Gambas entre coplas y jarana: así se podría describir al Pimpi Florida, el icónico bar de Las Cuatro Esquinas de El Paloque no necesita presentaciones.

Fundado en 1953 por Gregorio López, este establecimiento ha sido un pilar en la escena gastronómica malagueña durante 72 años, y sigue en manos de la tercera generación de la familia López.

El Pimpi Florida, el lugar elegido por generaciones de malagueños para fiestas de todo tipo.

El Pimpi Florida, el lugar elegido por generaciones de malagueños para fiestas de todo tipo. / Inés Villanueva

El Pimpi Florida se ha convertido en una verdadera institución en Málaga. Su barra ha sido testigo de la presencia de grandes figuras como Marifé de Triana, Pepa Flores, y artistas contemporáneos como Fran Perea, Kira Miró y Salva Reina. Aquí, los comensales pueden disfrutar de una selección de delicias como gambas al pil pil, conchas finas, gambones, navajas, montaditos de lomo y huevas aliñás, entre otros exquisitos platos.

Casa de Guardia

El listado lo cierra, como un emblema de la tradición malagueña, este mítico local. Fundada en 1840, Casa de Guardia es una de las tabernas más antiguas y con más personalidad de Málaga.

Casa de Guardia, con sus tradicionales barriles.

Casa de Guardia, con sus tradicionales barriles. / Álex Zea

Situada en el corazón de la ciudad, esta histórica bodega ha mantenido su esencia intacta a lo largo de los años, convirtiéndose en un símbolo de la cultura y la tradición malagueña.

Con su característico ambiente rústico y acogedor, Casa de Guardia ofrece a sus visitantes una auténtica experiencia andaluza, donde se pueden degustar los mejores vinos de la región, servidos directamente de los barriles que adornan sus paredes.

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