Memorias de Málaga

Ahora o nunca: prolongar el tren hasta Algeciras

El ambicioso proyecto de prolongación del ferrocarril Málaga-Fuengirola hasta Marbella y después hasta Algeciras, ha vuelto a ser desempolvado sin buena acogida por parte del actual Gobierno.

Estación de Fuengirola, final de trayecto.

Estación de Fuengirola, final de trayecto. / L. O.

Guillermo Jiménez Smerdou

Guillermo Jiménez Smerdou

Al eslogan «Ahora o nunca», que figura en el titular del capítulo de este lunes en La Opinión, le falta el final: «La Legión os espera». Si la memoria no me falla «Ahora o nunca, la Legión te espera» destacaba en los anuncios y pasquines que la Legión Española usó como llamamiento para ingresar en el admirado y temido cuerpo del Ejército español.

Si he recurrido al eslogan legionario es porque el ambicioso proyecto de prolongación del ferrocarril Málaga-Fuengirola hasta Marbella y después hasta Algeciras, ha vuelto a ser desempolvado sin buena acogida por parte del actual Gobierno.

Incluso el ministro responsable de la ejecución o no del proyecto ha manifestado que no hay documentación que contemple su prolongación, e incluso, que la gente seguirá usando el coche para ir de Málaga a Marbella.

Como tengo memoria, y esta sección se denomina Memorias de Málaga, me he decidido a ponerla en funcionamiento para recordar la inauguración del ferrocarril Málaga-Fuengirola. Estuve, como periodista, en su viaje inaugural el 31 de julio de 1975, y entrevisté al finalizar el recorrido al ministro de Obras Públicas, a la sazón, don Antonio Valdés.

El promotor

El impulsor o promotor del ambicioso proyecto fue el abogado malagueño don Jesús Santos Rein, en su etapa como presidente del Consejo de Administración de Ferrocarriles de Vía Estrecha (FEVE).

No tengo datos, ni falta que hace, de lo que costó su construcción, partiendo del anteproyecto, proyecto, expropiaciones, túneles, vías, estaciones, electrificación, compra de unidades y mantenimiento desde su inauguración en 1975; y todo ello nada menos que durante el período comprendido entre 1975 y 2024, casi cincuenta años. Millones de pesetas los primeros años y de euros a partir de la implantación de la nueva moneda. Mucho dinero, muchísimo, más. Incalculable. 

Tampoco conozco, ni vienen al caso, los millones de pesetas y euros que se ingresaron hasta el día de hoy por la venta de billetes. Mucho, mucho dinero también. Quizá el dato esté por algún lado.

Jesús Santos Rein.

Jesús Santos Rein. / L. O.

Los beneficios

No me refiero a los beneficios, eso que se conoce en el mundo empresarial como «cuenta de resultados» de cada ejercicio; me refiero a los otros, a los que me han inspirado lo de «ahora o nunca». ¿Se ha detenido alguien en analizar la «cuenta de resultados» de los beneficios proporcionados a los miles o millones de ciudadanos de Málaga, Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola que han utilizado el ferrocarril de marras durante casi cincuenta años?

Trabajadores de todas las actividades conocidas e incluso las nuevas que se van creando, y que vienen utilizando el ferrocarril para trasladarse a esos municipios y regresar a sus puntos de origen a diario después de la jornada laboral. Cientos o miles de estudiantes que se trasladan a la Universidad a diario desde los municipios comprendidos entre la capital y Fuengirola. Los que vienen a nuestra capital y tienen necesidad de desplazarse a o desde cualquier lugar de los municipios citados y los de su influencia, recurren al medio de transporte puesto en servicio en 1975.

La construcción de hoteles, viviendas, locales de ocio, restaurantes, apartamentos, urbanizaciones, clínicas, instalaciones industriales…, han necesitado y necesitan mantenedores, bancarios, abastecedores, camareros, albañiles, electricistas, pintores, personal de oficina, técnicos de todas las ramas de saber…, personal que en gran número tiene su residencia en la capital y que a diario van y vienen en tren, el medio más seguro, exento de embotellamientos, colas y atascos… a un precio digamos asequible y puntual, que no contamina como los millones de litros de gasolina y gasoil de los vehículos públicos y privados que además «desgastan» las carreteras, que requieren cuantiosas inversiones para su conservación.

Otros beneficios no cuantificados del ferrocarril que nos ocupa es el relacionado con el turismo, no solo al de temporada, sino al otro, la población extranjera que se ha quedado en la provincia de Málaga hasta el fin de sus días.

Estos van y vienen por la Costa del Sol subiendo y bajando del tren que les lleva a su casa de Torremolinos, a un restaurante de Benalmádena, a un concierto en Fuengirola o a darse un garbeo por Málaga, tomándose unos pescaditos o unas navajas en los bares del Mercado de Atarazanas o un ‘pajarete’ en Casa Guardia.

Los otros turistas son los que llegan en avión desde cualquier parte de España o del mundo y tienen en el mismo aeropuerto una estación de un ferrocarril que les lleva a los destinos reseñados y, que al retornar a sus lugares de residencia utilizan el mismo medio para llegar a tiempo al aeropuerto. Los que utilizan vehículos de alquiler, autobuses, taxis… corren riesgos imprevistos, como cortes en las carreteras por accidentes, atascos por el exceso de vehículos...

¿Se puede valorar en euros los beneficios que generan los millones de turistas que entran y salen del Aeropuerto Málaga-Costa del Sol?.

Los turistas, unos más y otros menos, son los que dan trabajo a miles de profesionales de todas las ramas de una parte importante de la provincia de Málaga.

La conexión en tren de Marbella es una reclamación histórica de la provincia de Málaga.

La conexión en tren de Marbella es una reclamación histórica de la provincia de Málaga. / L. O.

En espera Marbella, Estepona

La extensión del ferrocarril a Algeciras que demandan las provincias de Málaga y Cádiz afectaría a ciudades y pueblos como Marbella, Estepona, Casares, Manilva…y a los de la provincia gaditana, no solo los costeros sino a los del interior que son tan turísticos como los de sol y playa.

Aún considerando que el mantenimiento del ferrocarril en su recorrido soñado superara los gastos y no fuera rentable, cosa no probable pero posible, el proyecto debe llevarse a cabo, porque muchos servicios que dependen de los Presupuestos Generales del país también, no son rentables pero sí imprescindibles, como Correos, los colegios públicos, los hospitales, las universidades, las carreteras, los puertos y aeropuertos y, por qué no escribirlo, las Fuerzas Armadas, la Sanidad, la Guardia Civil, la Policía, las Aduanas, Fronteras… y, claro, el Parlamento, el Senado y todos los servicios del Gobierno para que el país funcione lo mejor posible.

No oculto algo que me contaron cuando se iniciaron los estudios de la prolongación hasta Marbella. Un alcalde de esa ciudad (es lo que me dijeron) se opuso al proyecto porque (textualmente) la «gente de Málaga» iría a las playas de Marbella. Creo que no le hicieron el menor caso por el exabrupto. La «gente» de Málaga (despectivamente considerada) tenía y tiene sus playas y no necesita las de Marbella, que están lejos, con o sin ferrocarril.

Santos Rein

Jesús Santos Rein falleció precisamente en Marbella a los 85 años de edad. No lo conocí personalmente, pero desde estas líneas muestro mi afecto y admiración por lo que hizo por su Málaga natal…, no todos los nacidos en Málaga y que han ocupado puestos relevantes en la política nacional pueden decir lo mismo.

Fuengirola sí le reconoció la ejecución del proyecto, y le dedicó una avenida con su nombre. Confío que la Ley de la Memoria Histórica no le afecte y su nombre permanezca en la mencionada avenida fuengiroleña.