Crónicas de la ciudad
Terral en el Parque Huelin
El lunes, a las 5.30 de la tarde, con el terral todavía con buena salud, los usuarios del Parque Huelin se arracimaban bajo los árboles o se refrescaban gracias a los aspersores.

Varios chiquillos combatían el lunes el terral en el Parque de Huelin, gracias a los aspersores en marcha. / A.V.
Como saben, los premiados urbanistas de 1983 reservaron para el desarrollo futuro de Málaga el parque de Repsol -luego ‘semi merendado’ por los rascacielos-, y los parques del Oeste y de Huelin.
Este último, inaugurado por nuestro alcalde Paco de la Torre en mayo de 2002, cambió 66.000 m2 de depósitos de Campsa por una zona verde que hoy luce grandes árboles que regalan sombra.
Esta sección paseó en la tarde del lunes, en pleno fragor del terral, por este parque, que nació con 752 árboles; uno de ellos, el ficus que acompañaba la casita del ingeniero a cargo de los depósitos.
El terral es, entre otras cosas, una exageración malaguita, pues los de la Ciudad del Paraíso no somos conscientes de que algo tan de higos a brevas como nuestro terral es lo que soportan, durante meses, buena parte de Badajoz, Sevilla, Córdoba y Jaén, lo que también explica que bajen a Málaga y su costa a pasar el verano.

El monumento a José María Martín Carpena, el lunes con ramos de flores en recuerdo de su asesinato. / A.V.
El lunes, sobre las 5.30 de la tarde y en pleno terral, los pocos usuarios del Parque Huelin se arracimaban a la sombra de los ficus, tumbados y exhaustos en medio de un horno abierto.
En todo caso, pasear por este parque -todavía con los ramos de flores al pie de la escultura de José María Martín Carpena, asesinado por un monstruo de ETA- es constatar los muchos grados que un árbol rebaja con su sola presencia, y lo justito que funcionan las lonas que cuelgan de tantos parques de Málaga.

La única columna 'colonizada' por una planta en la pérgola curva de Huelin. / A.V.
Estas lonas, que transforman nuestras zonas verdes en arboladuras de barcos, en realidad tratan de solucionar el problema de que, incluso en nuestros parques faltan árboles o cuando menos, plantas enredaderas. Lo podemos ver también en el Parque Huelin, con su rosaleda sin paseantes cuando aprieta el Lorenzo y su vacía pérgola curva, junto al Faro.
El Ayuntamiento pareció enmendar su política de pérgolas vacías en este rincón de Málaga pero, de momento, sólo un trompetero trepa por una de las columnas, así que todo el conjunto tardará unos 300 años en alcanzar la frondosidad actual del cenador de La Concepción.
Mientras llega ese momento, con el terral imperando, unos niños de corta edad se refrescaban con los aspersores.

La atracción infantil de los patos o gansos. / A.V.
Por cierto que una atracción infantil comandada por dos gigantescos patos o gansos en un rincón del parque bien merecería un repaso de pintura y chapa, pues pronto esta desvaída ‘gansada’ parecerá una atracción digna del túnel del terror.
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