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Turismo

La falta de alojamientos refuerza en Málaga el turismo en autocaravanas

Se dispara la llegada de familias en «casas rodantes» hasta los municipios malagueños, que piden ayuda a otras administraciones para controlar los enclaves en los que se sitúan

Un grupo de «casas rodantes» estacionadas en las calas del Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo. | L. O.

Un grupo de «casas rodantes» estacionadas en las calas del Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo. | L. O.

Fran Extremera

Fran Extremera

Málaga

Llegaron en avalancha durante la pandemia, como consecuencia de las restricciones sanitarias. España pasó a triplicar el número de autocaravanas matriculadas al año, de unas 3.000 a más de 9.000. Pero la fiebre por hacer turismo en estas «casas rodantes» no ha bajado con el paso de los veranos. En la provincia de Málaga, como consecuencia de los elevados precios de los alojamientos en el litoral, la proliferación de estos vehículos sigue al alza.

Así lo destacan alcaldes y concejales consultados por este periódico durante estos últimos días. De Manilva o Casares a Nerja, pasando por Benalmádena, Torremolinos, Málaga capital o Vélez-Málaga, todos coinciden en la dificultad que entraña el control diario de los enclaves donde más autocaravanas se concentran. Piden auxilio a otras administraciones, la estatal o la autonómica, ante lo que consideran una problemática que no deja de crecer.

Por ejemplo, el Ayuntamiento de Málaga optó hace dos temporadas por impedir que las caravanas pasaran la noche estacionadas en áreas como el entorno del Martín Carpena, donde llegaron a concentrarse más de 300 vehículos de manera casi permanente. El efecto llamada había generado una situación que este mismo año se ha repetido en Arroyo de la Miel, concretamente en las inmediaciones del Parque de la Paloma.

Agentes de la Policía Local del Ayuntamiento de Benalmádena tuvieron que desalojar cientos de vehículos, porque el espacio para estacionar se limitaba a una treintena de unidades y durante las pasadas fiestas navideñas llegaron a contabilizarse más de 200 familias instaladas de forma permanente en este enclave público.

Los propios ediles reconocen que la Costa del Sol ha disparado la afluencia de turistas internacionales, hasta en más de un 12% respecto a 2023, de manera que igual que se multiplican los vuelos hasta la provincia también acuden al litoral malagueño muchas familias tanto extranjeras como nacionales en sus propias caravanas, ante la dificultad de encontrar apartamentos en algunas localidades.

El turismo en autocaravana permite un contacto muy directo con los distintos entornos medioambientales. | L. O.

El turismo en autocaravana permite un contacto muy directo con los distintos entornos medioambientales. | L. O.

Este problema incluso ha sido objeto de debate en los plenos municipales. O ha propiciado iniciativas públicas, con ayudas hasta de la Diputación, para habilitar áreas para autocaravanas en pequeños pueblos del interior. Porque ante la alta demanda de recintos para estos vehículos muchas localidades han encontrado en este segmento turístico una herramienta contra la despoblación.

En febrero pasado, el Ayuntamiento de Nerja aprobó de manera unánime una petición al Gobierno central y a la Junta de Andalucía para que regulen el estacionamiento descontrolado de caravanas a lo largo y ancho de la antigua N-340 en alrededor de diez kilómetros que se localizan en el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo. Solicitó en sesión plenaria este consistorio «un aumento del a vigilancia contra los asentamientos o la pesca furtiva» en este espacio protegido.

Nuevas zonas habilitadas

Son en muchas ocasiones los colectivos ecologistas, GENA en el caso de las acampadas irregulares en Nerja, los encargados de denunciar el deterioro que generan las autocaravanas estacionadas en lugares que carecen de los adecuados servicios para recogida de basura o disponibilidad de agua potable.

En ocasiones, como ha ocurrido en Málaga capital, las autocaravanas han generado problemas vecinales derivado del exceso de ruido a partir de la medianoche o por el encendido de hogueras, que han dado lugar a pequeños incendios con riesgo para la integridad de otros vehículos. Y hay ayuntamientos, como el de Vélez-Málaga, donde hasta ha tenido que intervenir la Policía Nacional para desmantelar hasta ocho recintos en los que existían asentamientos clandestinos.

En este último término, tal y como ya informó hace días este periódico, precisamente se ha delimitado un nuevo recinto con 127 plazas de aparcamiento que hasta ahora eran utilizadas como zona para autocaravanas. El problema en este caso se ha atajado con la colaboración de agentes estatales, de la Policía Local, funcionarios del Área de Urbanismo del Ayuntamiento e inspectores de Turismo de la Junta de Andalucía.

Y es que la actividad comercial derivada del alquiler de parcelas para autocaravanas está regulada y requiere de los preceptivos permisos públicos. La alternativa es en muchos pueblos del interior que los propios consistorios impulsen este tipo de recintos. En Casares, por citar asimismo a una localidad del litoral costasoleño, los caravanistas disponen de una zona pública donde pernoctar de manera gratuita.

Actuaciones en el interior

E igualmente, en Sierra de Yeguas o Canillas de Albaida existen espacios regulados de manera oficial por los propios consistorios. En el caso de la localidad axárquica, el parking de El Mosquín fue impulsado por la delegación de Medio Ambiente de la Diputación de Málaga hace ahora tres ejercicios. La inversión de unos 50.000 euros ha permitido atraer a nuevos visitantes de multitud de nacionalidades hasta el propio municipio canillero.

En cuanto a Sierra de Yeguas, el proyecto se presentaba en enero pasado y tiene como objetivo reforzar el desarrollo turístico de la pedanía de Navahermosa, en uno de los caminos de servicio de la carretera A-365. Con una inversión de 100.000 euros se reacondicionará para autocaravanas los aparcamientos del parque forestal de El Acebuche.

El proyecto contempla que los usuarios dispongan en una parcela de más de 37.000 metros cuadrados instalaciones para barbacoas, el riego con agua e incluso conectores con el saneamiento para evacuar las aguas negras de los vehículos.

Cómo hacerse a estos grandes vehículos sin caer en el desánimo

Para viajar en autocaravana o camper es necesaria cierta pericia como conductor. No son pocas las familias que caen en el desánimo, después de pasar horas en ruta sin terminar de hacerse a estos grandes vehículos. Hemos recurrido a usuarios de camping, en algunos de los alojamientos más conocidos de la provincia, al objeto de elaborar una guía rápida con consejos prácticos.

Varios propietarios de caravanas del camping mijeño Los Jarales, en Calahonda, nos tranquilizan acerca de los permisos necesarios. Hasta los 3.500 kilos de masa máxima autorizada cualquier conductor con el permiso B, el de turismo, puede emprender su ruta sin ninguna formación específica. Agrega un usuario danés que la intención de la Unión Europea es la de ampliar ese tope hasta los 4.250 kilos, como desde hace años se reclama.

En el camping El Pino de Torrox-Costa, una familia alemana nos alerta de la dificultad de salvar ciertas curvas o giros en las glorietas, al tiempo que especifican que hay que tener bastante cuidado en las bajadas por la inercia que acumulan las caravanas de mayor peso. De hecho, las que se salen del mencionado máximo de 3.500 kilos no pueden pasar de 90 kilómetros en autovía.

Todo un experto en la materia es John Brave, residente de origen británico que en vez de buscarse una casa en la Costa del Sol optó por vivir en autocaravana. Acompañado por su familia nos explica que en el interior de Málaga hay instalaciones espectaculares como la del camping La Sierrecilla, en Humilladero. La recomienda por estar equidistante entre Sevilla, Córdoba, Granada y Málaga «Un error muy común es el de estacionar las autocaravanas fuera de un camping, por ejemplo cerca de una playa, y ponernos a montar la acampada, preparar una barbacoa o extender un toldo. Hay parcelas municipales donde sí se puede, pero tienen que estar habilitadas para este fin», apunta.

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