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Sanidad

Los cardiólogos reivindican la importancia de hacerse chequeos del corazón

Acudir a estas revisiones, recomendadas a los hombres a partir de los 40 años y de los 50 en el caso de las mujeres, puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, como el infarto o el ictus

Una sanitaria toma la tensión a una paciente

Una sanitaria toma la tensión a una paciente / La Opinión

Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte a nivel mundial y se calcula que cada año fallecen 20 millones de personas a causa de estas patologías. Sin embargo, muchas de estas muertes por infartos, angina de pecho o ictus, podrían prevenirse si se mantuvieran controlados los factores de riesgo que llevan a la aparición de estos eventos.

Por ese motivo, los cardiólogos insisten en la necesidad de realizarse chequeos cardiovasculares de manera periódica. En concreto, se aconsejan a partir de los 40 años en el caso de los varones y de los 50 en el caso de las mujeres. “El chequeo es muy importante para ser consciente de que estamos en riesgo y, por tanto, poner medidas para mejorar ese riesgo”, reivindica Juan José Gómez Doblas, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Virgen de la Victoria y director de PISCA (Plan Integral de Salud Cardiovascular de Andalucía). El profesional hace hincapié en la importancia de la prevención a partir de estas edades, aunque no se haya sufrido ningún evento cardiovascular y se esté “aparentemente sano”.  

Por supuesto, si además existen factores de riesgo, como tener familiares con enfermedades cardiovasculares, o sufrir hipertensión, tabaquismo, diabetes, hipercolesterolemia u obesidad, estos chequeos se vuelven fundamentales para poder adelantarse a la enfermedad. “Ese paciente es el que tiene que ser mucho más agresivo en la valoración de su riesgo, estar más alerta e intentar reducirlo porque realmente hay factores que son modificables”, subraya el cardiólogo. 

Valoración del riesgo cardiovascular

“La recomendación es hacer, a partir de los 40 y 50 años, lo que se llama una valoración del riesgo cardiovascular, que se hace a través de unas tablas de riesgo y en realidad solo necesitas una analítica, una toma de la tensión arterial, valorar el colesterol, el peso o si se es fumador. Y luego, si se tiene algún síntoma que haga pensar que tienes alguna enfermedad cardiovascular aún no diagnosticada, entonces ya sí hacemos pruebas más dirigidas”, explica el profesional, que recomienda que estas valoraciones se hagan cada año. 

En esta línea se manifiesta también el cardiólogo del Hospital Vithas Málaga, Markel Mancisidor, que incide también en la importancia de la prevención y de realizarse estos chequeos cardiovasculares con los que se pueden evitar “muchísimas muertes, muchísima comorbilidad e incluso mucho gasto sanitario”.

“Para un chequeo básico son pruebas bastantes sencillas y completamente inocuas”, aclara el doctor Mancisidor, para tratar de convencer a los más reticentes. “Consistiría en una anamnesis (entrevista con el paciente) o historia clínica, con exploración física y un electrocardiograma, eso sería lo básico. Y lo ideal sería añadir una ecocardiografía transtorácica y una ergometría”, indica el especialista, que señala que, si no existen factores de riesgo, después del primer chequeo bastaría con hacerse estas pruebas cada cinco años.

El caso de los deportistas

No obstante, ambos especialistas resaltan que existen excepciones, como en el caso de los deportistas. “Cada vez hay más gente que realiza deporte a niveles medios altos, como maratones, y en estos casos, sobre todo a partir de los 35 años, es recomendable que se hagan un chequeo si van a realizar deporte de manera habitual o competitiva”, recalca el doctor Mancisidor.

El electrocardiograma permite detectar una posible alteración cardíaca.

El electrocardiograma permite detectar una posible alteración cardíaca. / L.O.

Asimismo, los dos profesionales coinciden en que hace falta una mayor concienciación acerca de la necesidad de cuidarse el corazón y de acudir a realizarse estas pruebas. “La gente tiene muy asumido y, quizás, muy banalizado algunos factores de riesgo, como el tener la tensión o el colesterol un poco alto, y piensan que, aunque estén un poco alterados, no pasa nada”, opina el doctor Mancisidor, que considera que, a lo mejor, se ha perdido un poco el miedo a estos factores.

“Por ejemplo, el tabaquismo es una cosa muy extendida y que no se asocia a estas enfermedades cardiovasculares, cuando es uno de los factores modificables más importantes”, añade. 

Enfermedades silentes

Por otro lado, el especialista recuerda que este tipo de enfermedades no siempre presentan síntomas o no son percibidos por los pacientes, por lo que la única manera de detectarlo es a través de estas pruebas. “La aterosclerosis (existencia de placas en las arterias del corazón o cerebrales) puede ser asintomática o, por ejemplo, la hipertensión, si no es muy severa, la gente probablemente no lo note y se encuentre asintomático”, destaca el doctor Mancisidor, que también puntualiza que existen infartos indoloros y silentes, en los que el paciente no se da cuenta hasta que se realiza un electro, una ecografía o una exploración.

Por su parte, el doctor Gómez opina que, además de insistir en la prevención primaria (aquellas personas que tienen factores de riesgo), habría que ser cada vez más “agresivos” en la prevención primordial, es decir, en aquellas personas sanas en las que hay que evitar que desarrollen factores de riesgo. “Nosotros hablamos cada vez más de mantener la salud cardiovascular, más que de tratar la enfermedad cardiovascular”.

La manera de lograrlo, como apuntan ambos cardiólogos,  no es otra que apostar por un estilo de vida saludable. Llevar una buena dieta, realizar ejercicio y no consumir tóxicos como el alcohol o el tabaco. “La dieta y la forma de vida mediterránea se ha visto que es protector en la enfermedad cardiovascular”, concluye el doctor Mancisidor.

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