Crónicas de la ciudad
Santa Paula y el descanso esperado por Carmen
Contamos el caso de Carmen, una vecina que lleva 9 años sin salir de su casa y que además de hermosas vistas del Parque del Oeste, soporta los ruidos de las pistas deportivas, además de sus focos; un clásico en muchos barrios de Málaga.

Las pistas deportivas del Parque del Oeste, desde Santa Paula. / A.V.
En el famoso plano de Emilio de la Cerda de 1899 de Málaga y sus contornos, se aprecia, en la inmensidad de los sembrados, el Cortijo de Santa Paula, que estaba a continuación del Cortijo de San Ciriaco, al final del Camino de la Chupa.
Por ese tiempo, estaba sembrado de plantas aromáticas, pues su propietario era el mismo que el de la vecina Fábrica de Esencias de La Victoria, en la playa de la Misericordia; nos recuerda la investigadora Ana María Espinar.

Detalle del Cortijo de Santa Paula y la Fábrica de Esencias, en el plano de 1899. / L.O.
En nuestros días, las plantas aromáticas las podemos encontrar en el vecino Parque del Oeste. Precisamente, desde los bloques más altos de Santa Paula se aprecia con todo detalle el dosel verde que forman los árboles.
El caso de Carmen
Este paraíso, sin embargo, tiene sus sombras para algunos vecinos. Es el caso de Carmen, una vecina de 79 años de Santa Paula que padece una enfermedad degenerativa que le tiene sin salir de casa desde hace 9 años. Carmen, una antigua emigrante en Suiza, cuenta que esta dolencia le ha dejado sin fuerza en las piernas ni brazos y con fuertes mareos; así que pasa mucho tiempo del día postrada en un sofá.
Las vistas desde sus terrazas son, sin duda, magníficas; pero Carmen padece, además de su enfermedad, las molestias por el ruido que producen tanto el parque canino del Parque del Oeste, como las pistas deportivas, muy pegadas a su bloque.
El resultado para ella es un gazpacho diario de ladridos, pelotazos y gritos relacionados con los lances del deporte. Como el ruido asciende y se escucha más en las alturas que en tierra, a ella que vive en un piso alto le llega con todo lujo de detalles; casi en estéreo.

El Parque del Oeste, desde Santa Paula. / A.V.
Otro problema que tiene, cuenta Carmen, es el de los focos de las pistas deportivas, que alumbran su casa, así que debe bajar las persianas y en verano, si el ruido arrecia, cerrar las ventanas.
No es un problema aislado
El de Carmen no es un problema aislado. En este periódico hemos contado los problemas de convivencia que se producen, a causa del ruido, en las inmediaciones de los campos de La Mosca, la Olímpica Victoriana o Ciudad Jardín.
Los vecinos tienen problemas de sueño y concentración, más la propina añadida de los focos y el tener que estar con las ventanas cerradas aunque apriete el calor.
Quizás sea tiempo de que el Ayuntamiento de Málaga se plantee medidas generales más restrictivas para sus campos de fútbol, con el fin de que se pueda conciliar la práctica deportiva con la tranquilidad de los colindantes, pues si es importante cualquier ‘partido en la cumbre’, también lo es el descanso de personas como Carmen.
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