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Crónicas de la ciudad

Cuidado con las losetas del Parque María Luisa

Todo el paseo de esta zona verde que linda con la calle Horacio Quiroga no es recomendable para personas mayores o con problemas de equilibrio, por la continua ondulación sorpresa de su pavimento.

Detalle de las losetas del Parque María Luisa, el pasado lunes.

Detalle de las losetas del Parque María Luisa, el pasado lunes. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Si algo aportó el Mundial de Fútbol de México 86, además del mejor gol en la historia del balonmano, gracias a Diego Armando Maradona, fue el poner de moda ‘la ola’: el levantamiento coordinado de todo el público de los estadios, especialmente en las fases más soporíferas de los encuentros.

‘La ola’ continúa, desde entonces, surcando todo tipo de competiciones, siempre que el brío futbolero amaine, el público se impaciente y tenga ganas de reírse un poco.

El Parque María Luisa, un oasis en lo más enladrillado de la Carretera de Cádiz, surgido gracias al premiado planeamiento del PGOU de 1983, cuenta desde hace años con su ‘ola mejicana’ particular.

Esta sección la recorrió el pasado lunes junto a Virginia, una veterana vecina de la zona. El problema radica en que su maltrecho pavimento de losetas habría llevado a la famosa Dorothy de ‘El mago de Oz’ a hocicar; y el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león tampoco se habrían librado.

En concreto, hay un tramo bastante problemático: el paseo peatonal paralelo a la calle Horacio Quiroga, una recta de unos 250 metros con más trampas que una película de chinos. 

Detalle de oleaje en las losetas del Parque de María Luisa.

Detalle de oleaje en las losetas del Parque María Luisa. / A.V.

La explicación estriba en que las raíces de los árboles brujulean a placer muy cerca de la superficie y han levantado el piso en numerosos puntos, así que da la impresión de que las losetas pasan de marejada a fuerte marejada.

Virginia contaba el lunes que, son tantos los puntos en los que arrecia este particular ‘oleaje’, que las personas mayores deben andar con todos los sentidos alerta, para no caerse con todo el equipo. 

El otoño pasado esta sección contaba cómo, en el Parque Litoral, una suerte de falla tectónica recorría el pavimento del parque de forma llamativa. Mientras en esa zona verde la incidencia es una línea recta, el Parque María Luisa, más afín al mar (y ahí está su parque infantil con jarcias y barco gigante), opta por la sinuosidad de los temporales. 

Entrada al parque canino para los perros más pequeños, en el Parque María Luisa.

Entrada al parque canino para los perros más pequeños, en el Parque María Luisa. / A.V.

Ojo al pisar

Y un asunto curiosísimo, que sin duda no se plantearon con detenimiento los técnicos municipales: en esta última zona verde vecina de La Luz existe un parque canino para cachorros y perros de hasta 10 kilos, que convive con una plantación de brachichiton.

El problema llega cuando las vainas ennegrecidas de las semillas caen al suelo, que queda perlado de ellas; pues resultan prácticamente indistinguibles de las deposiciones de las mascotas. Mucho ojo al pisar.

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