Crónicas de la ciudad
Un poco de verde para la Cruz del Humilladero
La llegada del AVE y del Puente de Juan Pablo II propiciaron la transformación de un descampado con coches en un jardín, y además, con ‘huellas arqueológicas’ de un veloz y diestro usuario de bicicleta.

La zona verde junto al Puente de Juan Pablo II, en la calle Agustín Martín Carrión, el mes pasado. / A.V.
Pasear por la Cruz del Humilladero y su entorno es constatar hasta qué punto importaban un pimiento morrón los espacios libres y las zonas verdes en las planificaciones urbanísticas del pasado.
El barrio está tan colmatado de bloques, que sólo se ha podido oxigenar la zona con intervenciones como el realce de paseos peatonales como el de la calle Enrique Herrera Moll, que es uno de los más agradables del barrio.
Otra oportunidad vino con las obras del AVE. Como suele ser habitual, la zona colindante con las vías del tren se convirtió en un paisaje de extrarradio dentro del cogollo de la ciudad.

Parque infantil en la zona verde de la calle Agustín Martín Carrión. / A.V.
Ya incluso a comienzos de este siglo, la gran parcela donde en una parte se levantó el Colegio Público Hans Christian Andersen era un arisco descampado que servía de aparcamiento.
Tras la llegada del AVE, por fin la Cruz del Humilladero y la Carretera de Cádiz pudieron salvar la frontera ferroviaria, gracias al puente de Juan Pablo II. Bien es cierto que sigue siendo uno de los menos transitados de Málaga; pero la llegada del puente clarificó los espacios: nuestros políticos concluyeron, sabiamente, que ya no se iban a levantar más bloques en esa parte del distrito, como no fueran edificios sociales de pequeño tamaño.
Eso propició que, allá por 2004-2005, comenzara el tímido ajardinamiento del terrizo vecino del Colegio Andersen. Esta sección siguió su evolución durante mucho tiempo, con la llegada de los árboles y las pistas de petanca; con el ajardinamiento de las parcelas vecinas del puente papal, que se despidieron para siempre de acoger en su seno tantos coches.

La huella 'arqueológica' en la zona verde junto al Puente de Juan Pablo II. / A.V.
Calle Agustín Martín Carrión
En nuestros días, la calle Agustín Martín Carrión, la paralela a las vías y que concluye en los jardines junto al puente es un «lugar de sombra y esparcimiento», como reza todo urbanista que se precie, y además cuenta con un completo parque infantil.
Nuestro Ayuntamiento, que sigue defendiendo la indecencia inmobiliaria de los suelos de Repsol, no cae en la cuenta de que, lo mejor que puede dejar para la Málaga del futuro son parques y jardines.
Este, sin ir más lejos, cuenta además con una huella digna de un yacimiento arqueológico: hace más de 15 años, en la subida de la zona verde hacia el puente, un chiquillo dejó en el asfalto recién puesto de la senda peatonal la huella serpenteante de su bici. Hoy, quizás haya cursado ya la Universidad y la F.P. y, como todo joven malagueño, buscará el milagro de un piso barato en alquiler.
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