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Sucesos

Más de 30 detenidos en Málaga por estafar a aseguradoras simulando accidentes de tráfico

La Policía Nacional esclarece siete siniestros falsos con los que los implicados obtuvieron 243.800 euros en indemnizaciones de varias compañías

Uno de los partes simulados con daños incompatibles.

Uno de los partes simulados con daños incompatibles.

Málaga

Hasta 32 personas han sido detenidas por la Policía Nacional en Málaga por su presunta implicación en una trama que simulaba accidentes de tráfico para obtener indemnizaciones de compañías aseguradoras que suman un importe total de 243.800 euros. La investigación se inició a partir de la denuncia de una agencia de detectives que representaba a unas compañías de seguros que habían detectado varios partes amistosos de accidentes sospechosos. Las pesquisas ha terminado esclareciendo siete accidentes simulados en ocho meses en los que participaron una treintena de personas vinculadas entre sí por lazos familiares o de amistad. Los implicados se reparten los delitos de estafa y falsedad documental. 

Los agentes de del Grupo I de Delitos Económicos de la UDEF/UDEV de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Málaga centraron sus esfuerzos en revelar un "fraude continuado" a través de accidentes de tráfico ocurridos con cierta regularidad y en los que se veían implicadas personas del mismo entorno familiar, amistad o vecindad, actuando "de forma organizada para obtener importantes ingresos a partir de las indemnizaciones de las aseguradoras".

La investigación de la Policía Nacional revela que entre todos los implicados hay lazos familiares o de amistad

Según ha explicado la Comisaría Provincial, una parte del "fraude consciente y directo" se atribuye a principales organizadores del entramado, que elegían a los participantes en los falsos accidentes y se encargaban de toda la posterior burocracia fraudulenta. Por otro lado, el fraude indirecto era ejecutado por otros miembros del grupo que, conocedores de la trama y de forma voluntaria, se prestaban a participar en los siniestros simulados para recibir un porcentaje pactado de antemano. "En ambas variantes también existía la falsedad documental, al confeccionarse los documentos europeos normalizados de declaración amistosa de accidente en relación con siniestros inexistentes -al objeto de dotarlos de apariencia de veracidad", han explicado en un comunicado.

Estafa masiva y continuada

Al tratarse de una estafa masiva y continuada, los investigadors solcitaron a la autoridad judicial acceder a los movimientos de las cuentas bancarias de los sospechosos, observándose las transacciones entre ellos del dinero cobrado en concepto de indemnización, así como el reparto escalonado de los ingresos obtenidos ilícitamente. Paralelamente, la Policía Nacional sometió a los investigados a vigilancias para establecer sus hábitos y contactos entre ellos, analizando también la documentación de los accidentes investigados que estaban en manos de las diferentes compañías aseguradoras, la Policía Local, empresas de alquiler de vehículos y empresas de seguridad, concluyéndose que "se trataba de un fraude profesionalizado".

Entre el primer accidente y el segundo pasó medio año, y tras las indemnizaciones por el primer siniestro, se abrieron otros seis partes amistosos en solo un mes, han detallado. Los agentes constataron, además, un aumento progresivo en el número de ocupantes en los vehículos implicados, siendo personas del entorno de los principales investigados con el propósito de obtener mayores indemnizaciones: "A medida que adquirían más confianza en su actividad, los principales investigados implicaban a personas de un círculo más lejano, evitando así aparecer continuamente en primera línea de los accidentes y pasando a un segundo plano si tenían la posibilidad".

Sin policía ni testigos

Los accidentes simulados presentaban en todos los casos un parte amistoso entre las partes conniventes, sin mediación de Policía Local ni testigos de los hechos que pudieran constatar la veracidad del siniestro. En algunos casos, aprovechaban los daños que los vehículos tenían de accidentes anteriores al de la fecha de simulación para repararlos con cargo a las compañías de seguros, unos desperfectos que no coincidían con los señalados en los falsos partes amistosos.

Finalmente, la investigación constataba que se trataba de un fraude profesionalizado y perfectamente orquestado, siguiendo el modelo de las empresas piramidales, puesto que los máximos responsables del entramado buscaban personalmente a diferentes personas para poder materializar los accidentes simulados, pero a su vez instaban a que estas buscaran a otras para que de esta forma existiera un elevado número de falsos implicados en cada accidente y así conseguir unos beneficios económicos más elevados.  

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