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Crónicas de la ciudad

Un santuario prehistórico del bebercio en Gibralfaro

Pasan los años pero nuestros congéneres más australopitecos continúan utilizando un accesible rincón del Monte Gibralfaro, al pie de la coracha terrestre, como lugar de ingesta de líquidos y otros ritos de la Prehistoria.

Un santuario prehistórico del bebercio en Gibralfaro

Un santuario prehistórico del bebercio en Gibralfaro / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Debe de resultar terrible que, por muy de pata negra que un nacionalista se considere, ya se apellide Arana, Trump o Puigdemont, un rápido viaje por sus ancestros les llevará al tronco común de la actual África negra, de donde nuestros antepasados emigraron sin papeles, txapela, barretina o gorra de béisbol para expandirse por el resto del planeta.

Conscientes de ese origen común y, quizás, con el deseo de homenajear ritos prehistóricos de la noche de los tiempos, un grupo de homínidos con carné de identidad celebra en la Málaga actual arcanas reuniones en un rincón del Monte Gibralfaro, del que ya ha dado cuenta esta sección en numerosas ocasiones.

En realidad, es difícil no darse cuenta de sus actividades, pues la discreción no va con estas criaturas para las que el Neolítico fue, paradójicamente, el fin de la civilización.

No de otra forma hay que interpretar su querencia por la tribu salvaje; y seguro que, si por ellos fuera, reclamaban un cupo diferencial a la Hacienda española, sin olvidar una agencia tributaria tribal.

Su grado de primitivismo y feroz independencia es tal, que pese a que no se ha constatado la presencia de esta planta, para sus miembros todo el Monte Gibralfaro es orégano. De hecho, vistan trajes de pieles o de nuestros días, si algo les caracteriza es que hacen de su capa un sayo en este valioso rincón de Málaga.

Colillas sin complejos, tiradas por los homínidos en el Monte Gibralfaro, esta semana.

Colillas sin complejos, tiradas por los homínidos en el Monte Gibralfaro, esta semana. / A.V.

Mundo Nuevo arriba

En realidad, el grado de libertinaje prehistórico puede catarse con un breve paseo calle Mundo Nuevo arriba, y en la segunda curva del camino, si tomamos una trocha cerro arriba.

De inmediato, el paseante podrá descubrir utensilios en absoluto líticos; pero propios de una mente primitiva, ajena al civismo y al reciclaje. De hecho, en un paseo-cata arqueológica por esos andurriales, el firmante pudo descubrir esta semana, en primer lugar, entre la hierba reseca una cajetilla de tabaco y varias colillas; por descontado tiradas en el suelo... y que arda Roma.

Con semejante grado de compromiso con el bien común, el Patrimonio y la Naturaleza, lo siguiente se da por descontado: bolsas de plástico, botellas de cristal y plástico y, claro, latas.

Rastro de basuraleza en Gibralfaro, esta semana.

Rastro de basuraleza en Gibralfaro, esta semana. / A.V.

El caso es que, a los más iniciados les espera un rincón para los ritos australopitecos, en el arranque de la coracha terrestre; a pocos metros de la Alcazaba.

Allí aguarda más mugre, pintadas en el monumento y asientos tribales para continuar profundizando en la pregunta que parece flotar en el aire: «¿Somos una tribu de majarones sin remedio?». Lo importante es aceptar la realidad e ir mejorando como persona. Valor.

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