Entrevista | Jesús Miranda Páez Director de la Cátedra de Seguridad, Emergencias y Catástrofes de la Universidad de Málaga
"Faltan vigilancias, sanciones efectivas y por supuesto una gestión del monte que no se está produciendo"
Miranda es director de la Cátedra de Seguridad, Emergencias y Catástrofes de la Universidad de Málaga y ante la crisis de incendios que atraviesa España, lanza algunas medidas que deberían implementarse y habla de las causas y consecuencias del fuego

Jesús Miranda Páez, el director de la Cátedra de Seguridad, Emergencias y Catástrofes de la Universidad de Málaga / L.O.

Los incendios forestales llevan días asolando la península. El noroeste de España se enfrenta a una crisis incontrolable, en la que el fuego no da tregua. Pero también el sur, y Málaga en concreto, se han convertido en víctimas de la emergencia. El cerro de la Tortuga, el Monte Coronado, y el término municipal de Monda han sido escenario de incendios durante esta última semana. Gran parte del mapa español se encuentra envuelto en llamas, pero ¿cuáles son las causas del desastre? Hemos hablado con Jesús Miranda Páez, director de la Cátedra de Seguridad, Emergencias y Catástrofes en la Universidad de Málaga, quien hace un análisis profundo de la situación actual:
¿Qué características hacen que la provincia de Málaga sea vulnerable a los incendios forestales?
Es verdad que se debe a la orografía que posee. En Málaga tenemos montañas y un clima bastante seco en verano. Además, ha habido una influencia de población de turismo también, tanto en zonas costeras como en zonas rurales. Por lo que esa serie de factores humanos y geográficos contribuyen a aumentar quizás la probabilidad de incendio. Pero, sobre todo, lo más destacable en este punto es el relieve del paisaje de Málaga, el interior es muy escarpado, tiene valles, montañas... lo cual sirve de acelerante en el caso de que se produzca un fuego.
¿Qué factores han provocado un aumento en la frecuencia e intensidad de los incendios forestales en los últimos años?
Yo creo que los incendios han ido a más en general. Y como ya se ha dicho muchas veces, se debe al abandono que hay de la gestión del monte, es decir, no se gestiona los residuos que produce el propio monte. Ha desaparecido el ganado que antes comía pastos, y a su vez evitaban después que fuese precisamente combustible. Y también hay un factor que dejamos muchas veces en último lugar, pero que yo, como ciudadano lo veo, y si lo veo yo, también lo está viendo la Administración; y es la cantidad de residuos que dejamos los humanos. Es una vergüenza cómo están las carreteras secundarias en nuestra propia provincia de basura, residuos, etcétera.
Al margen de todos esos factores se encuentran los incendios intencionados, que surgen debido a la existencia de pirómanos. Aunque si realmente los incendios fuesen provocados por un pirómano, entendiendo como pirómano a una persona que tenga un problema de salud mental, posiblemente en España habría uno o dos incendios. No habría la cantidad de incendios que hay, que son provocados intencionalmente debido a la falta de vigilancia, fundamentalmente.
¿Qué papel juega el cambio climático en el aumento de los incendios forestales?
Sin duda, el clima se ha convertido en un clima extremo, ahora nos enfrentamos a grandes lluvias o inundaciones en invierno, lo cual contribuye a que la vegetación prolifere bastante. Pero luego también se alternan sequías severas, que hacen que toda esa vegetación pase a ser combustible en potencia. Es decir, tenemos un cambio climático que, sin duda, es uno de los factores más importantes que contribuye a la proliferación de los incendios volcánicos.
¿Está Málaga preparada para responder a incendios forestales de gran magnitud?
Creo que estamos mejor preparados que hace tiempo. Es decir, la base rica de aquí, de Málaga, ha incorporado helicópteros y hay un superpuma que está participando en el plan de Infoca. O sea que en ese aspecto se han mejorado los medios, pero aún siguen siendo insuficientes. Porque falta una actitud preventiva que conlleva a la vigilancia de caminos, a la vigilancia de zonas forestales, etc, una vigilancia que es mínima o inexistente en la mayoría de los casos.
¿Cuáles son las estrategias clave para prevenir que se produzcan incendios forestales?
Lo primero es que no hay una actitud preventiva, no hay labores en las que se incremente la vigilancia realmente de forma eficaz. La estrategia más importante es que tengamos una actitud cívica, y en el caso de que esta no lo sea se sancione. Y es que faltan vigilancias, sanciones efectivas y por supuesto una gestión del monte que no se está produciendo.
¿Por qué cree que desde las Administraciones abandonan la gestión del monte?
Quizás porque vivimos en una época donde solamente ponemos el foco de atención en aquello que económicamente es rentable. Es más rentable promocionar el turismo costero, la hostelería, etcétera; antes que fijarnos en algo que no está proporcionando beneficios de forma inmediata. Aunque, sin duda, si pierdes el bosque o el monte, pierdes la economía.
¿Qué consecuencias puede tener a largo plazo esta sucesión de incendios forestales si no se actúa de forma inmediata y organizada?
La consecuencia puede ser un desastre en la economía, sin duda. Este es un desastre que la gente no ve claro porque no es una consecuencia inmediata. Pero, a medio y largo plazo sí que repercute seriamente en la economía. Además, vamos a tener que acostumbrarnos a vivir en una zona cada vez más desértica. La desaparición de la masa forestal es un factor que contribuye a la humedad del ambiente, a que se produzcan lluvias de forma más regular. Es decir, lo que hacen los incendios es contribuir a que el clima cada vez sea más extremo.
¿Qué lecciones deberíamos extraer de todo lo que está ocurriendo ahora mismo en España?
La lección es que, por supuesto, no podemos bajar la guardia, hay que estar trabajando los 365 días del año, enseñando a la población y realizando nuestro trabajo, manteniendo las zonas libres de combustible en exceso. Además, quizás hay que plantearse de nuevo que la gestión del campo vuelva a incorporar el paso de ganado, es decir, cosas que antes existían que ahora no existen. Y con esto no estoy diciendo que haya que tomar una actitud, antiecológica, todo lo contrario. Precisamente que ese ganado transite por el monte es el mejor cortafuegos que hay. Hay que incorporar costumbres que antes se efectuaban, y que ahora ya no existen, pero que contribuyen también a mantener la limpieza del monte.
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