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Lydia Fernández, CEO de Marna Motor: «Las mujeres también entendemos de coches»

Lydia Fernández, CEO de Marna Motor

Lydia Fernández, CEO de Marna Motor / L.O

Jazmine García

Jazmine García

Málaga

¿Cómo empezó el proyecto? ¿De dónde vino la idea empresarial?

Yo estudié Magisterio en su día y empecé a trabajar por casualidad en un taller de administrativa, comencé a aprender, me hice jefa de taller, vi que había un taller en traspaso en Mijas Costa y como realmente llevaba haciéndolo muchos años pensé en la idea, pedí el pago único del paro porque, yo nunca había estado en paro, y me tiré a la piscina.

¿Qué le dijo su familia o las personas más allegadas cuando le propuso la idea?

Yo estaba en bolsa de Andalucía para ser maestra, y cuando llevaba el taller un mes abierto me llamaron. Mi padre me dijo que yo soy una persona hecha para mi taller, que siguiera y que podía. Mi familia siempre ha confiado mucho en mí, siempre me han impulsado porque saben que soy trabajadora y constante. Me costó mucho tomar la decisión, pero el proyecto ya estaba en marcha y no le podía decir que no a mis trabajadores aunque solo llevara un mes. 

¿Cómo ha logrado que su taller se convierta en una empresa de referencia en Málaga en tan poco tiempo?

Estoy muy contenta. Al principio no me conocía nadie y yo no quería tocar los clientes de mi antiguo jefe. Lo que hice fue un dossier, me planté mis tacones y me fui a Madrid para hablar con las grandes compañías aseguradoras, les propuse mi proyecto y confiaron en mí, me traje tres contratos firmados con compañías grandes como Línea Directa, Race o Helvetia. A partir de ahí, ya empezó a funcionar.

¿Qué cree que le falta al ecosistema empresarial de Málaga para que más mujeres lleguen a puestos de liderazgo? 

Te digo la verdad, yo desde que empecé en este camino he pegado en las puertas de muchos ayuntamientos. He mandado mi dossier, me he presentado a Igualdad, a un montón de sitios para proponer reparar los coches del ayuntamiento. Nadie me ha contestado. Si una mujer coge y se mete en este mundo, o en el mundo que sea, e intenta luchar, por lo menos ayudadla. Nosotras no queremos paguitas, lo que queremos es trabajo. Es lo que yo siempre he pedido, trabajo. Simplemente el fomentar a esa mujer, o por lo menos, dar publicidad a que eso está pasando en su municipio.

¿Cuál ha sido la clave del éxito?

La clave es que a mí me gusta ser muy clara con los clientes, todos los presupuestos los doy detallados con precios de cada cosa que le hago al coche, nos gusta explicarlo todo para que la gente que no entienda de coches sepan de dónde viene cada número de la factura y así darle tranquilidad. Cuando desmontamos un coche le mandamos un vídeo al cliente para explicarle la pieza que falla y eso le da mucha tranquilidad a ellos. El 'boca boca' hace mucho, el cliente que viene repite.

¿El mayor reto que ha tenido que superar?

Hacerme un hueco en un mundo de hombres. Lo normal es que cuando atiendo a un cliente me pida que venga mi jefe a explicar las cosas. El reto es que la sociedad comprenda que las mujeres también entendemos de coches, que sabemos de lo que estamos hablando, que no solo hacemos números.

¿Cómo se siente cuando sufre este tipo de injusticias o comentarios discriminatorios?

No es agradable, pero estoy acostumbrada, la mayoría de las personas que vienen aquí me conocen, saben que tengo una gran trayectoria, que tengo conocimientos. Algunos clientes nuevos vienen con un problema en el coche y me dicen quiero que salga el mecánico, pero le respondo que no se preocupe que yo soy quien le dice al mecánico el problema que tiene el coche. Eso es algo que a la gente le cuesta entender hasta que se acostumbran y luego ya me piden que le haga yo la diagnosis. 

¿Qué le diría hoy a una mujer joven que quiere montar un negocio en un sector reconocido por la sociedad como para hombres?

Pues si yo he logrado crear por mi cuenta, con el único respaldo de mis sueños, un taller de chapa, pintura y mecánica en un sector que tradicionalmente es de hombres, pues que ellas también pueden. Por supuesto que sí, si es tu sueño y es lo que les gusta, adelante con ello. Yo quizás me equivoqué cuando estudié magisterio, pero al final lo que te gusta, lo que te mueve es por lo que tú tienes que seguir adelante y buscar tu hueco. Al final el hueco está, lo tienes que buscar. Simplemente trabajando y demostrando día a día de que tú sabes, tú puedes y que por supuesto, que si te lo propones lo vas a conseguir.

¿Cuál es el mayor aprendizaje que ha obtenido en este tiempo?

Que al final realmente si quieres puedes, que da mucho vértigo porque yo por ejemplo me quedé con 200 euros en la cuenta, dos trabajadores a mi cargo, un seguro autónomo, un alquiler que no es barato, pero que si quieres al final lo consigues. Que yo tenía mucho miedo, pasé muchas noches sin dormir y sin comer, pero oye, que al final se sale, se sale de ahí y que todo va bien. Al principio salía a los compra-ventas, para dar mis flyers de mi taller, para decirle a la gente si quería hacer el cambio de filtro.

¿Cómo le gustaría que se recordara su taller, todo lo ha ido construyendo?

A mi hija no le gustan los coches, no se quiere dedicar a eso, no sé en qué manos acabará, pero me encantaría que fuera a las manos de una pedazo de mujer luchadora y que valore que, oye, que cuesta entrar aquí, ¿eh? Que cuesta hacerte un huequecito y que confíen en ti y que realmente valoren que eres un profesional igual que cualquier otro mecánico, cualquier otro profesional de la producción. Entonces a mí me gustaría que este taller se quedara en manos de otra mujer y que así sigamos la saga. Me gustaría tener una pintora mujer, me gustaría tener una mecánica mujer.

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