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Sanidad

Paciente de cáncer de mama: «La peluca es una de las cosas más duras»

La malagueña María Osuna relata lo difícil que ha sido tener que enfrentarse a esta enfermedad con tan solo 44 años. «No podemos dejar pasar ni una revisión»

María Osuna: "Las revisiones son muy importantes"

Arancha Tejero

Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

María Osuna acudía siempre religiosamente a sus revisiones ginecológicas y mamografías. Sin embargo, era pura rutina. Nunca se imaginó que le tocaría a ella y, menos aún, con tan solo 43 años. «En ese momento se te cae el mundo encima», comparte la malagueña, que fue diagnosticada de cáncer de mama en junio de 2024. «Una no se espera jamás en la vida que, siendo tan joven, va a tener esta enfermedad tan dura».

«Fue un shock muy grande», rememora María, que asegura que al principio enfrentó la enfermedad con mucho miedo. «Al final, cáncer y muerte son dos palabras que están muy asociadas», apunta. No tenía ningún antecedente de cáncer de mama en su familia y la llegada del diagnóstico paralizó por completo su mundo. «Tienes que hacer un parón muy grande en tu vida y afrontarlo como puedas».

En su caso, con dos niños pequeños, un trabajo exigente en la banca y una situación complicada en casa —su marido padece una cardiopatía importante y acababan de pasar por unos momentos muy duros—. «No me quedaba otra, porque tenía que echar para adelante la familia y darles los menos malos ratos posibles a mis hijos», recuerda.

El miedo a la recaída

Actualmente, tras someterse a una mastectomía bilateral y finalizar el tratamiento de quimioterapia e inmunoterapia, se encuentra en tratamiento hormonal, que tiene una duración de cinco años. Aun así, resalta que la enfermedad «nunca termina del todo», pues siempre, además de las pruebas y revisiones, queda el temor de que pueda volver, especialmente cuando llega a una edad tan temprana. «No termina nunca. Estás siempre con el miedo de: ¿y si vuelve?», confiesa. Sabe que esa incertidumbre siempre la acompañará y, aunque no es fácil, debe aprender a convivir con ella.

«Una no se espera jamás en la vida que, siendo tan joven, va a tener esta enfermedad tan dura».

Sin embargo, el caso de María no es una excepción. Según los datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), el 24 % de los diagnósticos de cáncer de mama se producen en mujeres menores de 50 años. En total, durante 2024, 1.283 mujeres de Málaga fueron diagnosticadas de este tumor, lo que supone el 64,5 % de todos los casos de cáncer de la provincia.

Preocupaciones

«Yo he cambiado mucho, porque, desde que te diagnostican una enfermedad así, empiezas a darle importancia a lo que realmente la tiene en la vida», reflexiona. «No soy la misma en muchos sentidos. Ni psicológicamente, ni emocionalmente, ni físicamente», añade la paciente, que aclara que todos estos tratamientos tienen importantes efectos secundarios y secuelas de las que apenas se habla.

Tras el tratamiento, sufre osteoporosis, problemas ginecológicos, cansancio y dolores persistentes. «Me preocupa mucho esa vuelta al trabajo y no poder realizar como antes una jornada laboral completa, porque no soy la misma que antes», relata. Pensar en el futuro ha sido, precisamente, uno de los aspectos más difíciles de este proceso, además del impacto inicial de la noticia y de la angustiosa espera hasta que llegaron los resultados que confirmaron el temido diagnóstico.

«No soy la misma en muchos sentidos. Ni psicológicamente, ni emocionalmente, ni físicamente»

Tener que lidiar con los mensajes positivos y la presión de tener que ser «heroínas» y «luchadoras» tampoco ha sido fácil. «Tú no te encuentras en ese momento con esa suerte que te dicen, con ese ánimo y con esas ganas de luchar», cuenta María. En su caso, tuvo «la suerte» de que le diagnosticaron un cáncer HER2+, el subtipo más frecuente entre mujeres jóvenes y que cuenta con un tratamiento específico. «Cuando te dan el diagnóstico es un golpe de sentimientos. Alegría, porque el cáncer no es tan malo como parece y está en estadio inicial. Pero, al final, tienes que operarte, empezar con quimioterapia...», rememora la paciente.

No todo es color rosa

Admite que es «muy duro» y «mucha presión» que, además de soportar todo lo que supone la enfermedad, tener que aparentar fortaleza. Sobre todo, delante de sus hijos pequeños, con los que tuvieron que hacer un gran esfuerzo para que no se dieran cuenta.

«Todo el mundo te da mensajes de ánimo, de fuerza, de “tú puedes”, pero, a veces, una necesita momentos de tristeza», explica María. Entiende que la gente lo hace con buena voluntad, pero reconoce que muchas veces, inevitablemente, se ha sentido incomprendida. «La gente te dice: “Pero si estás muy bien, no te preocupes. El pelo crece”. Ya, pero es que ahora mismo no tengo pelo y me encuentro muy mal», pone como ejemplo.

«La peluca es una de las cosas más duras», confiesa. Verse sin pelo, cejas y pestañas le causó un gran impacto. «Creo que ninguna mujer está preparada para verse así, y es un proceso muy duro». Aun así, recalca que hay que «tirar para adelante» y que, aunque parece eterno, «acaba pasando». En este sentido, hace hincapié en la importancia de mantener una mentalidad positiva, que para ella ha sido clave para poder superar este duro proceso. «Al final ha pasado todo y me encuentro con fuerza, bien y positiva».

Pasarela contra el cáncer de mama

De hecho, María será una de las doce mujeres que desfilarán en la ‘Pasarela contra el cáncer de mama’ que organiza la AECC en Málaga el próximo 9 de octubre, con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama. «Nunca me lo habría imaginado», cuenta entre risas. Asegura que le hace «mucha ilusión» y que, a pesar de los nervios, está disfrutando mucho del proceso y deseando que llegue el gran día.

«Lo que nos han dicho es que en cada paso tenemos que pisar fuerte y seguir para adelante en esta vida en la que nos ha tocado vivir unos momentos complicados», concluye María, que insiste en lanzar un mensaje de prevención y subrayar la importancia de no confiarse y acudir siempre a las pruebas de cribado. «No podemos dejar pasar ni una revisión».

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