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Crónicas de la ciudad

Las dos caras del gran solar de Repsol

Mientras la parte que mantiene Bosque Urbano permanece impoluta y con una arboleda que ya es algo más que una promesa, el resto de esta parcela municipal es un vertedero especializado en escombros.

Sacos de escombros y váteres en la parcela de Repsol, esta semana.

Sacos de escombros y váteres en la parcela de Repsol, esta semana. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

De contar con cargos públicos con los pies en 2025 y no en 1974, Málaga podría contar, este siglo, con un parque o bosque dentro de su casco urbano digno de una gran ciudad de España.

Y aunque de bastante menor en extensión que el parque del Retiro de Madrid, el parque de María Luisa de Sevilla o el mismo parque de San Martín, en Vitoria; las casi 18 hectáreas de un reverdecido solar de Repsol nos permitirían disfrutar de una zona verde dentro de la ciudad que superaría en tamaño, aunque fuera por muy poco, al parque de la Ciudadela de Barcelona. Ahí es nada.

Como no es esa la tónica de nuestros urbanizados representantes políticos, la Justicia decidirá si nos merecemos rascacielos para potentados y un parque del montón, o si hay que ir pensando en un proyecto verde para el siglo XXI.

Uno de los caminos del antiguo solar de Repsol.

Uno de los caminos del antiguo solar de Repsol. / A.V.

Mientras llega la sentencia, y después de que la Justicia haya enmendado la plana al Ayuntamiento -como hace una semana contamos aquí- el solar de Repsol, paradójicamente, exhibe a sus visitantes lo bien que le va con la atención y planificación ciudadana, mientras en el resto de este terreno municipal reina el descontrol absoluto.

El váter

Fue un autor italiano quien remarcó que en toda montaña de escombros que se precie no puede faltar -si es posible coronando la loma- un váter.

Una zona 'fija' de escombros, en el antiguo solar de Repsol, pese a la limpieza municipal; esta semana.

Una zona 'fija' de escombros, en el antiguo solar de Repsol, pese a la limpieza municipal; esta semana. / A.V.

El autor de estas líneas, en un breve paseo por los antiguos terrenos de Repsol contó cuatro esta semana. Seguramente, porque no afinó la vista, pues da la impresión de que si todos los caminos conducen a Roma, en esta polémica parcela terminan todos los cuartos de baños en obras de Málaga.

Cuando uno deja atrás el aparcamiento de la avenida de Europa, ya le recibe una línea Maginot de porquería, agazapada tras el murete de los terrenos. Luego, todo lo que puede otear el espectador son cerros blancos, que no informan de que nevó anoche sino del grado de primitivismo del homínido incívico malaguita.

La zona que mantienen los voluntarios de Bosque Urbano Málaga, en el antiguo solar de Repsol, esta semana.

La zona que mantienen los voluntarios de Bosque Urbano Málaga, en el antiguo solar de Repsol, esta semana. / A.V.

Y aunque se aprecia alguna labor municipal de limpieza, pesa más el poder de atracción de un espacio reconvertido en escombrera, de ahí que los restos de obras jalonen muchos de los caminos.

Cuánta diferencia con la zona dedicada a plantaciones de árboles y arbustos, atendida por los voluntarios de la plataforma Bosque Urbano Málaga. Si nuestros políticos se olvidaran de la Málaga de 1974, sacarían clarificadoras conclusiones de este contraste.

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