Sanidad
Mujeres de Málaga afectadas por los fallos en el cribado de cáncer de mama: “Sigo sin creérmelo”
Asamma denuncia que los retrasos van “mucho más allá” y que afecta a otras etapas del proceso oncológico, desde demoras en los resultados hasta en la reconstrucción mamaria

Una mujer durante la prueba de mamografía / L.O.

Raquel García (49 años) es una de las 2.000 mujeres andaluzas afectadas por los fallos en el programa de detección precoz de cáncer de mama y con las que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) se ha comprometido a ponerse en contacto para informarlas de que sus pruebas del cribado no fueron concluyentes y que serán citadas para una nueva prueba. “Sigo sin creérmelo”, reconoce la malagueña, que se realizó una mamografía el pasado 13 de mayo y, como nadie le notificó nada, dio por sentado que estaba todo bien. Hasta que recibió la llamada el viernes pasado.
“Ahora tengo que estar tres semanas con la duda de si tengo cáncer o no”, lamenta Raquel, que ha sido citada para el próximo 21 de octubre, cinco meses después, para realizarse la prueba complementaria. “Estoy superpreocupada, pienso que todavía me faltan 15 días y no sé cómo voy a aguantar”, confiesa la malagueña, que comparte que cuando escuchó la noticia en los medios la semana pasada, jamás se imaginó que pudiese ser una de las afectadas.
Destaca que cuando la llamaron fue tal la sorpresa y el impacto de la noticia que no acertó a apuntar bien ni la fecha ni la hora. “De lo único que fui consciente es de que evitaron por todos los medios decirme la palabra cáncer”, subraya Raquel, que asegura que está llevando “fatal” la incertidumbre. “No me puedo creer que esto me esté pasando”.
Cuenta que intenta seguir con su vida “lo más normal posible”, pero que no puede evitar que surjan momentos de angustia en los que “lo único que tengo es ganas de llorar”. Pese a ello, trata de ser optimista y aferrarse al dato difundido por la Junta de Andalucía de que el 98% de los casos terminan siendo diagnosticados como benignos. “Pero luego pienso, queda un 2% y a alguien le va a tocar”, apunta Raquel, que defiende que les están haciendo vivir un “infierno” que, además, era “innecesario”.
Derecho a ser informadas
“Por mi parte la frustración es que ya tengo 49 años y no necesito que nadie decida lo que yo tengo que saber y lo que no, sobre todo, porque es mi derecho”, remarca. “Si cuando tuvieron el resultado de la ecografía me dicen que han encontrado un bultito y que me tienen que hacer una prueba complementaria, te juro que yo esto me lo tomo de otra manera. Pero ahora, seis meses después y con un tema tan delicado como este...", explica Raquel, que ha querido compartir su testimonio con la esperanza de que sirva para que “no vuelva a pasar”.
Carmen Doncel, presidenta de la Asociación de Mujeres Operadas de Cáncer de Mama de Málaga de (Asamma), asegura que desde que salió a la luz los errores en la gestión del programa de cribados han recibido una avalancha de llamadas. “La verdad es que cuando salió todo esto no estábamos preparadas para atender tanta demanda de información”, expone Doncel, que advierte que no solo les están llegando casos de mujeres afectadas por los fallos en el cribado, sino que el problema va “mucho más allá”.
Un problema mayor
Afirma que cada día reciben denuncias de mujeres que han sufrido retrasos en otras etapas del proceso oncológico. Desde mujeres que nunca han recibido la carta para participar en el programa de cribado o que les demoran sistemáticamente las mamografías, hasta retrasos en los resultados o en el proceso de reconstrucción. “Hay que estar reclamando constantemente las citas y muchas no llegan a tiempo”, sostiene la presidenta de Asamma, que denuncia la falta de personal y recursos.
En su caso, se sometió a una doble mastectomía en 2018 y todavía, en 2025, no ha terminado su reconstrucción mamaria. “Muchas nos quedamos en el proceso de reconstrucción durante años”, lamenta Doncel, que relata que, desde hace un año y medio, están recibiendo casos de socias con demoras en el cambio del expansor— un implante temporal que se coloca en el músculo para crear espacio y poder introducir la prótesis definitiva— e incluso de roturas del mismo por superar el tiempo límite de un año.
“Muchas nos quedamos en el proceso de reconstrucción durante años”
“Hay mucho más aparte de los fallos en el cribado”, subraya Doncel, que insiste en que las mujeres tienen derecho a ser informadas de cuál es su situación. “En el momento que hay conocimiento de que algo pasa tenemos derecho a saberlo, no nos pueden ocultar información”, resalta la presidenta de Asamma, que anima a todas las pacientes a poner una reclamación por escrito y a llamar a la asociación si necesitan apoyo.
Otros testimonios
Encarnación (64 años) es otra de las mujeres que han sido víctimas de los retrasos del SAS. Su historia se remonta a 2019. En julio de ese año le realizaron una mamografía, pero no fue hasta cuatro meses después que la contactaron para hacerle una serie de pruebas complementarias que confirmaron que padecía un cáncer. “Me dijeron que si en diez o quince días no me habían avisado es que estaba todo correcto, así que yo me quede tranquila”, rememora la malagueña, que pensaba que su caso era una excepción, hasta la semana pasada.
“Me dijeron que si en diez o quince días no me habían avisado es que estaba todo correcto, así que yo me quede tranquila”
Por otro lado, el caso de Silvia Ferrer (49 años) demuestra que estos retrasos en el diagnóstico del cáncer de mama pueden llegar a ser mortales, como le ocurrió a su madre, Purificación Fernández, que falleció con 72 años a causa del tumor. Según relata, su madre había participado en el cribado en noviembre de 2021, pero a finales de enero comenzó a notarse un bulto en el pecho.
“No pensábamos que podía ser algo relacionado con un tumor de mama, puesto que se había hecho una mamografía en noviembre y, en principio, si no le habían llamado era porque estaría todo bien”, recuerda su hija. Aun así, decidieron acudir al Hospital Materno de Málaga. “La doctora nos preguntó si no habíamos recibido una llamada o una comunicación del hospital de Antequera en relación a la mamografía que se había hecho el día 5 de noviembre”, detalla Silvia, que asegura que a la doctora “se le cambió la cara” cuando le respondieron que no. Ese mismo día activaron el protocolo y le dieron cita la semana siguiente para comenzar el tratamiento.
Exigen responsabilidades
“Al día siguiente recibimos una carta del Hospital de Antequera diciendo que teníamos cita el 9 de febrero para repetir la mamografía”, prosigue Silvia, que aquel entonces exigió reunirse con los responsables. Fue recibida tanto por el subdirector del hospital, como por el responsable del cribado y el jefe de servicio de Radiología que le pidieron “muchas disculpas” y le reconocieron que venían arrastrando restrasos de comunicaciones por el covid.
En ese momento, decidieron no tomar medidas y centrarse en su madre que comenzaba todo el proceso de quimioterapia y tratamiento. “Ella decía: ‘hay que ver que mala suerte tengo, que no me han avisado antes”, rememora Silvia, que cuenta que, aunque su madre evolucionó bien, empeoró después a consecuencia de que el cáncer de mama que se le había traspasado al pulmón.
La familia ha decidido poner el caso en manos de un abogado y, tras conseguir la imagen de la primera mamografía, están pendientes de que un oncólogo confirme si se debió a un retraso en la comunicación o que la imagen no fue bien diagnosticada. Ahora, tras descubrir que el caso de su madre no fue una excepción, se han puesto en contacto con la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama de Sevilla (Amama) y reclaman que se depuren responsabilidades. “Yo he perdido una de las cosas más importantes de mi vida y queda la duda de, si la hubieran avisado antes, si habría llegado a tener metástasis en otro sitio”, comparte Silvia Ferrer.
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