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Crónicas de la ciudad

El ramo de flores más grande de Málaga

Da la impresión de que el fastuoso palo borracho en flor que tapa la manzana del Málaga Palacio es una forma de pedir perdón a visitantes, turistas y autóctonos por nuestros errores de nuevo rico.

La 'Ceiba speciosa' en flor, junto a la Catedral, hace unos días.

La 'Ceiba speciosa' en flor, junto a la Catedral, hace unos días. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Asegura el dicho que los cocineros tapan sus errores con salsas, los arquitectos con flores y los médicos, con tierra.

Precisamente, el sueño de muchos arquitectos malagueños es que, en algún momento de este siglo o el que viene, la ciudad se libre de una vez de la tenebrosa manzana del hotel Málaga Palacio, que es un cúmulo de errores y que, como paradoja, incluso contenía un llamativo edificio de Guerrero Strachan, tristemente ‘descabezado’ y desvalorizado en su día para aumentar el espacio interno.

Edificios en la Cortina del Muelle siempre hubo, pero eran mucho más pequeños que el templo catedralicio. Los errores, por tanto, se produjeron en cadena en poco tiempo.

Manzana de edificios delante de la Catedral en 1896, mucho más bajos que los actuales.

Manzana de edificios delante de la Catedral en 1896, mucho más bajos que los actuales. / La Opinión

Junto al gran hotel fuera de sitio, porque nos priva de buena parte de la Catedral de forma lamentable, o el indescriptible edificio de Iberia, también se lleva la palma el Garaje Catedral.

Sus responsables hicieron lo que pudieron y el antiestético armatoste ofreció, al menos, una gran curvatura en la esquina de la manzana, para amoldarse a las catedralicias curvas del Postigo de los Abades.

Pero sólo en tiempos de autolesión urbanística como los años 60 y 70 podría concebirse un enorme garaje de coches delante del Templo Mayor de Málaga. Y ojo con el inquietante ‘revival’ de estos últimos años, gracias al ‘menú urbanístico a elegir’, que está siendo un gran desfacedor de sopesados consensos y paisajes.

La Ceiba

Por eso, visto el panorama, la Naturaleza es tan sabia como quien decidió plantar, justo en un lateral de la manzana fatídica, un árbol que hoy es monumental, un tesoro botánico que cumple además la maravillosa función de ocultar parte de los edificios que, a su vez, ocultan buena parte de nuestra Catedral.

Vista del palo borracho rosado en flor, el pasado 31 de octubre, a primera hora de la mañana.

Vista del palo borracho rosado en flor, el pasado 31 de octubre, a primera hora de la mañana. / A.V.

Se trata de una Ceiba speciosa, un palo borracho rosado que en noviembre nos regala una floración otoñal que levanta el ánimo.

Cuando aparecen los ‘albores mañaneros’, cuando empieza a clarear y se retira la noche es uno de los mejores momentos para admirar esta obra de arte.

Bien parece un gigantesco ramo de flores que, da la impresión, parece una forma de pedir perdón a turistas, visitantes y autóctonos por nuestro provinciano Urbanismo de nuevos ricos.

Frente a nuestras seculares raíces ‘fenicias’, que nos empujan al aprovechamiento mercantil a toda costa -a costa de los propios malagueños, en ocasiones-, quedan almas sensibles capaces de planificar islotes verdes como este; capaces de hacernos olvidar nuestros errores mayúsculos como ciudad. Que ustedes lo disfruten.

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