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Mirando atrás

Joyas de la publicidad comercial de Málaga

El gran coleccionista malagueño Andrés Sanz escribe y edita un gran volumen dedicado a la correspondencia comercial de Málaga, con una selección de lo mejor de su colección entre sobres, cartas, facturas y artísticas piezas troqueladas llenas de colorido

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

El director del hotel Caleta Palace, el señor Dauphin, encabezaba sus cartas con un escudo heráldico del ‘Caleta Palace S.A.’, en el que campeaban, como no podían ser menos en un hotel de tanta categoría, cinco rutilantes estrellas.

En la casa de vinos de Manuel Egea, las cartas comerciales de hace un siglo iban encabezadas con preciosos grabados de las bodegas, una vista de los viñedos y por las medallas conseguidas en las distintas exposiciones nacionales e internacionales.

En la misma línea, Gráficas Alcalá, en El Perchel, una casa fundada en 1876 y que cerró en 1970, daba el no va más con unas cartas comerciales con suntuosos grabados a todo color.

Publicidad con toque oriental para higos de Málaga; de la colección de Andrés Sanz.

Publicidad con toque oriental para higos de Málaga; de la colección de Andrés Sanz. / A.V.

Si un libro puede ser una obra de arte, el nuevo libro de Andrés Sanz Molina (Málaga, 1944) entra de lleno en esta categoría.

Lleva por títuloEl Coleccionismo en Málaga. La Correspondencia Comercial. Sobres, cartas y facturas, ha sido escrito, compuesto y editado por Andrés Sanz, que tiene su propio sello; y, como ya ha podido verse, es una ventana a la publicidad comercial, así como a las fábricas y empresas de la Málaga industrial, de las que ofrece un poco de su historia.

La obra, de casi 300 páginas a color, recoge una selección de las cerca de 1.500 piezas de la materia, con las que cuenta este coleccionista ‘todoterreno’. Como cuenta, empezó a una edad muy temprana: «Empecé a coleccionar con 15 años, «iba a los mercadillos de antiguo, a rastros como el de Martiricos y, sobre todo, había un mercadillo en el patio del Colegio de la Normal, en la plaza de la Constitución».

En esos inicios, recuerda, comenzó coleccionando sellos; pero luego fue centrando las miras en el coleccionismo malagueño. Por eso, su libro anterior ya recopilaba 300 piezas entre postales, fotografías, litografías y grabados de Málaga.

En la obra actual, por cierto, tienen mucho peso -fiel reflejo del que tuvo en la industria malagueña- el mundo del vino y las pasas. De hecho, una parte de la colección de Andrés Sanz pudo verse, en 2018, en el Museo del Patrimonio Municipal (MUPAM), en la exposición ‘Las pasas de Málaga y las artes decorativas’, que cubrió el periodo 1870-1930.

A este respecto, uno de los conjuntos de piezas más hermosos de su colección, y que se muestran en el nuevo libro, son los relacionados con las Bodegas Rein y Cía, que se encontraban en calle Cuarteles.

Litografía coloreada de la casa Rein y Cía; del archivo de Andrés Sanz.

Litografía coloreada de la casa Rein y Cía; del archivo de Andrés Sanz. / A.V.

Una de ellas, muestra, en color, a un grupo de trabajadores, entre las que abundan las mujeres, en un rincón de la industria familiar, rodeados por montañas de cajas de pasas.

Como recordaba en 2017, a tenor la exposición del MUPAM su director, Elías de Mateo, «la pasa es usada como postre cuando no hay fruta de temporada. Hay informes consulares que hablan de que la pasa llega a Bucarest y alcanza el puerto de Odesa, donde la aristocracia zarista tenía sus mansiones. La pasa es un artículo de superlujo».

Eso explica que muchos de estos objetos de colección sean láminas preciosistas, algunas de ellas troqueladas.

Andrés Sanz, coleccionista malagueño, publica libros sobre la correspondencia comercial con piezas de su colección.

Andrés Sanz / Alfonso Vázquez

Los primeros estuches

La obra también es la oportunidad de descubrir la producción industrial y publicitaria de empresas desaparecidas. Es el caso de ‘San Andrés’, «la primera fábrica de cajas, estuches y artes gráficas de España», inaugurada en 1875 en la calle Canales, 7, en 1875, a espaldas de la playas de San Andrés.

Álvarez Fonseca, Temboury, Ceregumil, el Hotel Príncipe de Asturias, Félix Sáenz, los pianos López y Griffo...junto a los nombres más conocidos de la industria malagueña y sus productos, la colección de Andrés Sanz también muestra historias menos conocidas como la fábrica de espejos de Antonio Porredón, de calle Convalecientes, con publicidad enmarcada en lujosos marcos dorados o la casa exportadora de Alejandro Andersen. Un trozo de historia de Málaga todo color.

El libro puede adquirirse en El Corte Inglés y en la tienda ‘Grafitti’, en Compositor Lehmberg, 10.

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