Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Religión

El resurgir de la fe entre los jóvenes malagueños: «Cada vez hay más en las misas»

Tras años de secularización y declive de la religión, cada vez más jóvenes confiesan su acercamiento a Dios. Daniel, Elena y Álvaro son tres malagueños que representan este renacer de la cristiandad en los jóvenes, y cuentan cómo ha sido su relación con la espirtualidad y su propio descubrimiento de la religión

De derecha a izquierda, Daniel, Elena y Álvaro. | L.O

De derecha a izquierda, Daniel, Elena y Álvaro. | L.O / L. O.

Chaima Laghrissi

Chaima Laghrissi

Málaga

La fe ha estado presente en la vida humana desde que existen registros. Ya en el Paleolítico se realizaban rituales, y la espiritualidad estaba vinculada a la naturaleza, la fertilidad y los ancestros. Con el surgimiento de las primeras civilizaciones, se consolidaron religiones politeístas organizadas, con templos, sacerdotes y rituales.

Con el tiempo, fueron surgiendo y estableciéndose las grandes religiones monoteístas, como el judaísmo, el islam y el cristianismo. Hasta que la sociedad moderna poco a poco desplazó de su vida a Dios. Según las estadísticas, el 90% de la población se consideraba católica, frente al 53% que lo afirma hoy. Entre los jóvenes de hasta 29 años, en 2002 un 30% se reconocían católicos practicantes, según el Instituto de la Juventud. En 2025, lo hacen un 15%, según el CIS. Tras años de secularización y declive de la religión, ahora, el hecho de ser creyente vuelve a resurgir. Cada vez son más los jóvenes que muestran su relación con Dios en redes sociales e incluso la música se ha visto influenciada por este renacer religioso. Ejemplo más reciente es Lux, el nuevo disco de Rosalía donde habla de su relación con Dios. Una especie de resurgir de la fe, sobre todo en los jóvenes que desafían los datos de las estadísticas.

Daniel, Elena y Álvaro son tres malagueños que representan este renacer del cristianismo en los jóvenes, y que llevan años en su propio descubrimiento de la religión. Cada uno ha vivido su relación con Dios de manera distinta.

Daniel representa el caso opuesto a la mayoría de los testimonios. Su entorno más cercano nada tiene que ver con la religiosidad, ya que creció en un entorno ateo. Aunque él ya no concibe su vida sin su fe. Fe cristiana que existe en él desde que tiene uso de razón: «Siempre tuve esa inquietud como algo natural», afirma.

Daniel recuerda que «a partir de cierta edad comencé a desarrollar una visión más profunda y madura», interesándose por la teología, la liturgia y la vida de los santos, siempre desde una búsqueda libre: «La Iglesia ha sido siempre una magnífica guía… no una autoridad que me conduzca con los ojos cerrados».

Elena, por su parte, creció en un hogar creyente: «Mis padres desde pequeña me han inculcado la religión católica y sus valores», aunque no despertó su interés real hasta mucho más tarde: «no ha sido hasta hace tres años que realmente me empezó a picar la curiosidad por la religión». Algo similar le ocurrió a Álvaro, quien reconoce haber tenido «una fe de costumbre o impuesta desde casa» hasta que su verdadera conversión llegó en la universidad.

La religiosidad popular de la Semana Santa

Los tres recuerdan un momento decisivo en su despertar espiritual. En el caso de Daniel, «las procesiones de Semana Santa contribuyeron mucho a acercarme aún más». Elena señala un retiro juvenil: «Cuando realmente empecé a mostrar interés por Dios fue a raíz de hacer un retiro llamado Effetá», donde vio jóvenes que «amaban al Señor y los veía felices de tenerlo en sus vidas». Álvaro, en cambio, lo vivió como una transformación interior: «Fue experimentar una paz que en mi vida había sentido» y descubrir, gracias a su entorno universitario, «una manera de querer, cuidar y vivir diferente».

Incomprensión

A pesar de sus experiencias positivas, los tres jóvenes han vivido momentos de incomprensión. Daniel admite que «hay gente que tiende a infantilizar mucho la creencia en religiones» y Elena lamenta que «siempre hay cierta resistencia o juicio hacia lo que es poco común», especialmente hacia los jóvenes católicos, que «parece que no tenemos margen para equivocarnos».

Álvaro también percibe clichés: «Muchos creen que por ser católicos somos gente aburrida o reacia a vivir la vida», cuando para él ocurre lo contrario: «el católico es alegre por naturaleza». En cuanto a este «resurgir de la fe» entre los jóvenes, estos malagueños aseguran que sí notan esta tendencia: «Cada vez asisten más jóvenes y más adolescentes a misa», indica Daniel.

Los tres apuntan a la misma clave para acercar la fe a las nuevas generaciones: «Que la Iglesia sea capaz de comunicar su mensaje y que se muestren cercanos».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents