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Sanidad

Los testamentos vitales se duplican en Málaga en la última década: 1.222 nuevas inscripciones en 2024

Es la provincia andaluza donde más personas registran su Declaración de la Voluntad Vital Anticipada y acumula más de 13.700 peticiones desde 2004

Punto de Registro de la Voluntad Vital Anticipada del Hospital Clínico de Málaga

Punto de Registro de la Voluntad Vital Anticipada del Hospital Clínico de Málaga / L.O.

Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Cada vez son más los malagueños que reflexionan sobre cómo quieren ser tratados en la última etapa de su vida y deciden dejarlo por escrito en la Voluntad Vital Anticipada (VVA) —también conocida como testamento vital—, un documento que contiene las preferencias de una persona sobre los cuidados y tratamientos sanitarios que le gustaría recibir en caso de perder la capacidad para expresarlas personalmente.

Solo en 2024 se registraron 1.222 nuevos testamentos vitales en la provincia de Málaga, la mayor cifra desde que se ofrece este servicio y la más alta, con diferencia, de Andalucía, según los datos de la Consejería de Sanidad. En total, desde que se habilitó en 2004 el Registro de Voluntades Vitales Anticipadas, 13.755 malagueños han dejado constancia de los cuidados y tratamientos que les gustaría recibir en el final de su vida.

La provincia lidera la clasificación andaluza por delante incluso de Sevilla, que en 2024 tuvo 634 nuevas inscripciones y acumula 10.922. Las peticiones registradas en Málaga suponen una cuarta parte (24,5%) del total recogido en toda la comunidad andaluza (56.048).

Aumentan las peticiones

Los datos también reflejan que las personas que han hecho constar su testamento vital en la provincia se han duplicado en la última década, al pasar de 6.917 en 2014 a 13.755 en 2024. Durante la pandemia se produjo un notable descenso de las solicitudes, pero a partir de 2021 volvieron a aumentar de manera progresiva.

“La población está cada vez más mentalizada”, afirma María Paz Piña Fernández, enfermera gestora de casos del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (El Clínico) y una de las cuatro profesionales que trabajan en el punto de registro del hospital. En total, Málaga cuenta con siete puntos repartidos por la provincia. En el caso de la capital, se ubican en el Hospital Materno Infantil, la Delegación Territorial de Salud y el Clínico.

Ana María Acosta junto a María Paz Piña

Ana María Acosta junto a María Paz Piña / L.O.

Para Piña, y su compañera Ana María Acosta Robles, los motivos detrás de este aumento son que cada vez más personas son conscientes de este derecho y deciden aprovecharlo. También influye que se ha mejorado la accesibilidad y aumentado los recursos. Por ejemplo, antes en el Hospital Clínico, el punto de registro solo abría los martes y jueves. Ahora, en cambio, está operativo de lunes a viernes.

Mayor concienciación

“Cada vez hay más gente que lo hace y que se lo va contando a sus familiares o amigos, que, a su vez, se animan también a realizarlo”, apunta Acosta, que destaca la importancia del “boca a boca”. Las dos profesionales remarcan también el papel de las asociaciones, como la Asociación Derecho a Morir Dignamente, en la difusión y sensibilización sobre este documento, en el que se recogen aspectos como la donación de órganos o si querrían ser conectados a un respirador. Desde este verano, se incluye además la opción de solicitar la prestación de ayuda para morir.

“Es un derecho que tiene la persona a decidir. Se le da la oportunidad de ser él quien decida cómo quiere morir y eso es muy importante”, subraya Acosta en cuanto a la importancia de hacer uso de este derecho. Señala también que es una manera de liberar a la familia de la carga de tener que decidir si llega el momento.

Experiencias previas

“Muchas personas vienen motivadas por eso, porque no quieren dejarle a sus familiares esas decisiones en esos momentos tan complicados”, explica la enfermera, que resalta que, generalmente, muchas de las personas que deciden realizar este trámite se debe a que han tenido alguna experiencia cercana de un familiar.

“Estar enfermo no es condición para hacerlo. Es un documento abierto al momento en que la persona se plantee esta necesidad de dejar su Voluntad Vital por escrito”, aclara Piña, que puntualiza que la gran mayoría de personas que se inscriben a día de hoy son personas sanas.

De izq. a dcha. Ana María Acosta,  Lorena Silva, María Paz Piña y Carmen Pérez registradores del testamento vital en el Hospital Clínico

De izq. a dcha. Ana María Acosta, Lorena Silva, María Paz Piña y Carmen Pérez registradores del testamento vital en el Hospital Clínico / L.O.

De hecho, perciben que, aunque la media de edad de los inscritos se sitúa en torno a los 60-70 años, cada vez son más los jóvenes que formalizan su testamento vital. También destaca la diferencia por sexos, ya que el 61,1% de las inscripciones corresponden a mujeres. Un desequilibrio que, apuntan, podría explicarse por el mayor rol cuidador que tiene la mujer en la sociedad. “Siempre ha estado más cercana al cuidado, a la muerte y al sufrimiento, que, al final, es lo que quiere evitarse con esto: el sufrir”, opina Acosta.

¿Cómo se realiza?

En cuanto al procedimiento, solo hay que pedir una cita a través de Salud Responde y rellenar los documentos que pueden descargarse en la página web de la Junta de Andalucía. No obstante, también puede rellenarse en el propio punto de registro, donde se le resolverán todas las dudas y se le asesorará. “Es importante el hecho de que se lo hayan descargado y leído por lo menos, porque es fundamental que hayan hecho ese ejercicio previo de reflexión”, plantea Acosta, que admite que no es sencillo asomarte a hablar sobre tu propia muerte.

No es nada fácil enfrentarse a un papel en blanco donde tú tienes que poner cruces en estas decisiones tan importantes”, coincide Piña. Por ello, explican que hay una hora completa reservada para cada cita para poder conversar abiertamente sobre la muerte digna y los deseos y preferencias de cada uno.

Aun así, sostiene que, por lo general, los malagueños suelen venir “bien informados” y “preparados para hablar del tema”. Desde el Hospital Clínico ofrecen también la opción de realizar el testamento vital a los pacientes que están ingresados. “Nos lo demandan sobre la marcha y subimos a la habitación y hacemos el documento”, indica Piña.

En total, son cinco anexos. El primero recoge las cuestiones administrativas; el segundo, es la declaración de la Voluntad Vital Anticipada donde se registran las situaciones clínicas en las que se aplicaría; el tercero es para aquellos que quieran nombrar un representante; el cuarto, si además se nombra un sustituto, y el quinto está dedicado a la eutanasia.

Un espacio de escucha

Ambas comparten que tienen realizado su testamento vital. En el caso de Piña, desde hace bastantes años, mientras que Acosta reconoce que fue a raíz de comenzar a trabajar como registradora, una labor que realizan junto a sus otras dos compañeras: Lorena Silva Cuenca y Carmen Pérez Díaz.

“Aunque lo del punto de registro y el procedimiento puede sonar algo ‘frío’, en realidad es un espacio donde realizamos una escucha activa al usuario y un asesoramiento donde se reflexiona sobre la vida y la muerte y sobre los valores de cada persona en ese momento tan importante”, concluye Piña.

Por su parte, Acosta resalta la importancia de apostar por una mayor formación entre los propios profesionales sanitarios. “Muchas veces somos desconocedores de realmente en qué consiste y cuándo hay que abrir el documento para consultarlo y ponerlo en práctica”, expone la enfermera, que destaca que, por ese motivo, el este lunes 17 de noviembre tendrán lugar unas jornadas en Antequera para todos los registradores de Andalucía y el próximo año volverán a ofrecer una formación interna para los profesionales.

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