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Sanidad

El nuevo hospital de día Oncohematológico de Málaga recibe a sus primeros pacientes: “Llegan todos alucinando”

Los profesionales y enfermos destacan la humanidad con la que ha sido concebido este espacio, que busca ser un entorno más cálido, cómodo y acogedor

Hospital Clínico: el nuevo hospital de día Oncohematológico de Málaga recibe a sus primeros pacientes

Arancha Tejero

Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Pacientes y profesionales estrenan hoy el nuevo Hospital de Día Oncohematológico del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, que fue inaugurado el viernes pasado por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. “La verdad que esto está muy bonito, no esperaba yo esto tan bien”, afirma María de las Nieves Rojas desde uno de los sillones de la nueva sala de tratamiento, que, a pesar del día nublado, está inundada de luz natural gracias a los grandes ventanales que ocupan toda una pared.

Crear un entorno más cálido, luminoso y acogedor —además de más amplio y funcional—, era uno de los principales objetivos de este nuevo Hospital de Día, que busca crear un espacio más humanizado, agradable y cómodo para los pacientes. 

“Creo que supera todas las expectativas, porque no solamente es un espacio mayor, sino que es un espacio más luminoso, más bonito, con luz natural, menos sonoro y con una calidez que hace que rompamos un poco con esa arquitectura, a veces, poco humana de los hospitales”, destaca la doctora María José Bermejo, oncóloga médica del Hospital Clínico y una de las profesionales detrás del plan de humanización con el que ha sido diseñado este nuevo centro. 

“Todo esto favorece el hecho de que venir aquí no sea tan dramático, porque ya de por sí tienen que sufrir con el proceso oncológico, como para estar en un sitio que encima es frío, tenso y distante. Queríamos algo un poco especial para ellos”, resalta.

Reacciones de los pacientes

A las 8.00 horas de la mañana de este lunes han comenzado a llegar los primeros pacientes que desconocían por completo cómo había quedado este nuevo Hospital de Día, cuya puesta en funcionamiento llevaban esperando, y reclamando, desde que finalizaron sus obras en enero de 2025. 

María de las Nieves Rojas

María de las Nieves Rojas / L.O.

“Es impresionante”, “Parece un hotel”, “Que bonito todo”, han sido algunos de los comentarios que se han escuchado en este primer día por parte de los pacientes al descubrir las instalaciones donde serán atendidos a partir de ahora. El Hospital de Día recibe cada día, aproximadamente, a 400 pacientes oncohematológicos entre los que acuden a consulta o a por su tratamiento.

“No me lo esperaba. Me imaginaba que los sillones iban a ser un poquito más modernos, pero lo de afuera no me lo esperaba todo tan grande, con ese mobiliario y esa entrada”, comparte Paqui del Río Ruiz, mientras recibe su tratamiento. “Me parece todo maravilloso. Es una comodidad para nosotros”, añade la paciente, que lleva dos años en tratamiento.

Su marido, que la acompaña, Oliver Aragüez, destaca la amplitud del espacio y el hecho de poder permanecer junto a ella mientras recibe su tratamiento gracias a que cada sillón tiene a su lado una silla para el acompañante. “Antes no teníamos la posibilidad de sentarnos porque estábamos en una sala muy concentrada y no nos permitían la visita, solamente cuando veníamos a recogerla o cuando no había tantos usuarios en la sala”, recuerda. 

Pacientes entrando este lunes en el Hospital de Día Oncohematológico

Pacientes entrando este lunes en el Hospital de Día Oncohematológico / L.O.

Triplica capacidad

El nuevo Hospital de Día triplica la capacidad que tenían hasta ahora, lo que ha permitido duplicar los sillones para tratamiento, que pasan de 15 a 31. También se incrementa el número de consultas de oncología que ascienden de siete a 16 y las de Hematología, que aumentan a ocho, frente a las tres que había antes. Además, hay 12 puestos para camas de tratamiento, cuatro boxes de aislamiento y un servicio de Farmacia propio para la preparación, dispensación y distribución segura de tratamientos. 

Todos los pacientes y profesionales consultados coinciden en el gran salto de calidad que supone este nuevo espacio. “Me parece un sueño, por nosotros y, sobre todo, por los pacientes”, resalta la jefa de sección del Área de Consultas y del Hospital de Día, Nuria Ribelles, que asegura que está “muy ilusionada”.  Recuerda que el primer centro de día, ubicado en la parte de detrás del hospital, donde se encuentran las Urgencias, constaba solo de dos consultas y seis sillones. “La sala de espera estaba en el pasillo y nuestra sala de estar era el baño”, rememora. 

De izq. a dcha. Ricarda García, María José Bermejo,  Nuria Ribelles y  Marga Garrido

De izq. a dcha. Ricarda García, María José Bermejo, Nuria Ribelles y Marga Garrido / L.O.

Además de las caras de sorpresa, los profesionales relatan que, dado que es el primer día, los pacientes andan un poco “perdidos” y “despistados”, ya que no solo se ha cambiado el espacio, sino también la dinámica y los circuitos. Por ese motivo, los voluntarios de FMAEC se han distribuido por todo el Hospital de Día para ayudar y guiar a los pacientes a encontrar su consulta o resolver sus dudas. De manera que, a pesar de que los tiempos estén siendo un poco más largos de lo habitual, la doctora Ribelles señala que “las cosas van saliendo” y se está administrando los tratamientos y atendiendo las consultas con normalidad. “Esto es cuestión de días”, añade la doctora, que ha querido agradecer el trabajo de todas las enfermeras, TCAEs y administrativas que desempeñan un papel fundamental. 

Mayor comodidad

Para la jefa de servicio de Hematología y Hemoterapia, Ricarda García Sánchez, estas nuevas instalaciones “no tienen color” con las que tenían antes. “No solo el espacio aumenta, sino la calidad de las instalaciones y la calidez”, apunta la profesional, que destaca que una de las pacientes ha comentado que “no da la sensación de estar en un hospital”. Asimismo, subraya que uno de los grandes beneficios de este nuevo centro es la “comodidad” que aporta al paciente el tenerlo “todo a mano”, comenzando por el servicio de Farmacia que ha pasado a estar integrado en el propio Hospital de Día. 

Servicio de Farmacia del Hospital de Día

Servicio de Farmacia del Hospital de Día / L.O.

“Hasta ahora todos los pacientes que tienen tratamiento oral tenían que salir del hospital, dar la vuelta por la calle e ir al lado de Urgencia, a la zona de dispensación de farmacia. Pero, ahora, al tener la farmacia aquí integrada, el paciente sale de la consulta del oncólogo o del hematólogo y directamente recoge su tratamiento oral aquí”, explica la responsable de Farmacia Oncológica, Marga Garrido.  En el caso de los pacientes hematológicos, las pruebas diagnósticas, el tratamiento e, incluso, la aféresis se realizan todas en el nuevo Hospital de Día, evitando así los desplazamientos y ganando en comodidad.

Tres bloques diferenciados

"Este nuevo hospital oncológico ha sido un cambio brutal”, asegura José Aldecoa, presidente de la Fundación Malagueña de Asistencia a Enfermos de Cáncer (FMAEC). Por su parte, Laura Rollán, enfermera supervisora de la planta de oncología, comparte que este espacio es “un sueño”, tanto para los pacientes como los profesionales. “Todos llegan alucinando viendo el espacio nuevo, un poquito agobiados porque se pierden, pero con muchas ganas también y con mucha ilusión”, agrega. 

El nuevo Hospital de Día se divide en tres bloques fundamentales. En el caso de la sala de espera, se diseñó con un doble objetivo: que hubiese espacios diferenciados adaptados a las necesidades de cada persona y que las horas que pasasen allí los pacientes no fuese un “tiempo muerto”, sino que pudiesen aprovecharlo para trabajar, leer o charlar comodamente.

En cuanto a la sala de tratamiento, se buscaba que fuese “mucho más grande”, con luz natural, muebles nuevos e insonorizada. “El sitio donde se ponían los tratamientos antes era horroroso, con unos sillones que eran tercermundistas, con el codo del paciente pegado con el otro codo, con un frío que no era normal y, ahora, tú entras ahí, con esos sillones color mostaza preciosos, comodísimos y con esos ventanales y esa luz... para mí eso es lo mejor de todo”, describe la doctora Ribelles. 

Por último, en lo que respecta a las consultas, la doctora Bermejo resalta que se han diseñado “sin barreras” entre el médico y el paciente, sustituyendo el escritorio tradicional por una mesa baja y unos sillones cómodos, que fomenten la cercanía. “No hay un ordenador que interfiera en la mirada. Se potencia la escucha activa”, cuenta la oncóloga. 

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