Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Crónicas de la ciudad

Un islote verde junto a la Cruz del Humilladero

La pequeña zona verde junto al solitario puente de Juan Pablo II es oro en paño, para un distrito que se urbanizó siguiendo las pautas del trabalenguas que enladrilla el cielo.

Una vista de la nueva zona verde de la Cruz del Humilladero, el mes pasado.

Una vista de la nueva zona verde de la Cruz del Humilladero, el mes pasado. / A.V.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

El cielo está enladrillado en la Cruz del Humilladero; pero no siempre fue así. En un viejo plano de 1916 se aprecia cómo esta encrucijada, con el Camino al Cementerio de San Rafael, la Carretera de Cártama y el Carril de la Pacheca, era un conjunto de cuatro o cinco viviendas.

El resto, en dirección a las vías del ferrocarril Málaga-Córdoba, huertas como las de Infante, Antonio Pérez, Lindo, Francisco Martínez o Román; esta última, una cortijada con alberca, establo y corral que lindaba con los talleres de los Ferrocarriles Andaluces.

Detalle de la Cruz del Humilladero en 1916.

Detalle de la Cruz del Humilladero en 1916. / La Opinión

La situación no varía mucho en la vista aérea de Málaga tomada en 1956, y los vecinos más veteranos de la barriada de Santa Julia, que se construiría muy poco después, todavía recuerdan alguna de esas huertas vecinas.

El panorama variaría en los años 60 y 70 con un ‘urbanismo enladrillador’ que convirtió esta zona del entonces extrarradio de la ciudad en lo más parecido a la trama urbana de la Málaga musulmana: una intrincada red de calles masificadas con pocos espacios libres y una presencia raquítica de árboles.

Con nuestro alcalde, Paco de la Torre, el Ayuntamiento se ha estrujado el magín para ‘sacar petróleo’ en forma de más espacios de asueto, aceras más amplias, calles peatonales y lograr el máximo posible de zonas verdes.

Lástima que esta encomiable labor vaya, en paralelo, con la lamentable operación urbanística en los terrenos de Repsol, que dejará el entorno, para afrontar este siglo XXI del cambio climático, un parque de menor tamaño que el Parque del Oeste; esta última, una zona verde de hace 30 años que, para nuestro bochorno, sigue siendo la más extensa de nuestro casco urbano. En estas tres décadas, parece que no ha habido ni tiempo ni ganas de hacer algo más ambicioso.

Otro detalle de la nueva zona verde de la Cruz del Humilladero, junto al puente de Juan Pablo II.

Otro detalle de la nueva zona verde de la Cruz del Humilladero, junto al puente de Juan Pablo II. / A.V.

La nueva zona verde

Pero menos da una piedra, especialmente en la Cruz de Humilladero. Por eso, hay que dar la bienvenida a una pequeña zona verde de reciente creación, que en su día se correspondió con esos perdidos terrenos de huertas.

Se encuentra al pie del solitario puente de Juan Pablo II, junto al centro social de mayores Antonio Martelo ‘El Séneca’. No pasará a la historia de los jardines europeos, cuenta con muchos brachichiton y alguna palmera, pero esta pequeña zona verde es, además de un regalo para la vista ante tanto bloque, un respiro para una de las zonas más castigadas por el urbanismo sin alma. Que cunda el ejemplo frente a los ‘desalmados’.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents