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Entrevista | Bartolomé Andreo Navarro Catedrático de Geodinámica Externa de la Universidad de Málaga

"Vamos a tener más periodos de sequía en Málaga y, sobre todo, de mayor intensidad"

La amenaza siempre latente de la sequía, la concienciación ciudadana sobre el consumo del líquido elemento, los efectos del cambio climático o las actuaciones que deben llevar a cabo las administraciones son algunas de las cuestiones que analiza el catedrático Bartolomé Andreo, que ha ingresado esta semana en la Academia Malagueña de Ciencias con un discurso sobre las aguas subterráneas

El vicerrector de la Universidad de Málaga y catedrático experto en aguas subterráneas, Bartolomé Andreo Navarro, en el campus malagueño.

El vicerrector de la Universidad de Málaga y catedrático experto en aguas subterráneas, Bartolomé Andreo Navarro, en el campus malagueño. / UMA

Cristóbal G. Montilla

Cristóbal G. Montilla

Málaga

El catedrático Bartolomé Andreo Navarro ha ingresado en la Academia Malagueña de Ciencias con un discurso sobre las aguas subterráneas. Considera que es un recurso esencial para la provincia de Málaga, dónde la amenaza de otra sequía siempre está latente. Director del Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga (CEHIUMA) y actual vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado de la UMA, también es miembro del comité de expertos de la Junta de Andalucía para hacer frente a la Sequía o colabora con el Ministerio de Transición Ecológica para el Plan de Acción de Aguas Subterráneas.

¿Con qué sensaciones ha vivido su reciente ingreso en la Academia Malagueña de Ciencias?

Con intensidad y mucha satisfacción. Y, al mismo tiempo, con responsabilidad. Entiendo que también debo, a partir de ahora, contribuir a fomentar los valores que la Academia Malagueña de Ciencias representa. En este caso, desde la perspectiva del mundo de las aguas subterráneas. En ese sentido, trataré de aportar -dentro de mis conocimientos y de mis posibilidades- para que tengamos una mejor concienciación de lo que este recurso representa; para que podamos mejorar su conocimiento; y para que podamos difundir ante la sociedad cómo podemos hacer un uso más razonable, más sostenible, de este tipo de agua.

Sobre esa materia versó su discurso de ingreso ¿Por qué es tan importante este recurso para la provincia de Málaga?

En general, las aguas subterráneas representan el mayor volumen de agua dulce al que la humanidad puede tener acceso a escala del planeta. En el caso de la provincia de Málaga, son particularmente abundantes los recursos de agua subterránea. Hay aproximadamente unos recursos renovables de 640 hectómetros cúbicos de agua al año, que vienen a ser -más o menos- la capacidad de acumular agua que tienen todos los embalses de la provincia. Y, de hecho, buena parte de esos embalses se rellenan con las aguas subterráneas que terminan drenándose río abajo de los manantiales. Es, por tanto, un volumen nada desdeñable. Además, existen reservas de agua por debajo de la cota de los manantiales que se podrían extraer mediante bombeo en sondeos. Y ese volumen de reserva podría ser equivalente al volumen de recursos. Es decir, podría duplicarse la cifra anterior. Lo que pasa es que la extracción de las reservas no es recomendable: agotaría los manantiales y afectaría a todos los cauces de los ríos y a los humedales que dependen de las aguas subterráneas. Por tanto, hace falta conocer bien los acuíferos y, a partir de ahí, plantear qué medidas de aprovechamiento puede haber. Pero, ciertamente, es un recurso muy importante dentro de la provincia de Málaga.

¿Cree, entonces, que el abastecimiento de los municipios malagueños puede apoyarse más en el uso de aguas subterráneas?

En algunos sectores, se puede plantear ese aprovechamiento adicional. Ahora bien, los crecimientos urbanísticos y los aumentos en superficie de riego deben ser, en todo momento, controlados. Tiene que ser un crecimiento ordenado. Hay que disponer de recursos suficientes antes de aumentar la demanda. Hay acuíferos que ya están en una explotación demasiado importante (sobreexplotación), convendría relajarla en esos casos y, a partir de ahí, plantear distintas opciones o recursos complementarios que permitan cubrir la demanda.

¿Han aportado las últimas lluvias a las reservas de la provincia la cantidad necesaria para estar tranquilos y temer menos, de momento, otra sequía?

Las últimas lluvias, ciertamente, han contribuido a subir la lámina de agua en los embalses. En los acuíferos no ha sido tanto así. Hay acuíferos en los que, todavía, no se ha notado demasiado el efecto de la recarga porque venimos de una situación que ha sido especialmente seca. Y, entonces, hay acuíferos en los que todavía o no se han recuperado los niveles o se han recuperado muy poco. Digamos que los acuíferos tardan más en responder a las precipitaciones. Y con el nivel de explotación que tienen actualmente necesitan más lluvia para acusar la recarga, para que suban los niveles de agua subterránea.

¿Qué actuaciones deben llevar a cabo la administraciones públicas para prevenir y afrontar con más garantías otro periodo seco?

Creo que, desde las administraciones públicas, lo que se puede hacer es tratar de fomentar la mejora del conocimiento de los acuíferos y de las aguas subterráneas. Hace falta una mejor coordinación entre esas administraciones y las entidades que trabajan en el ámbito del agua, entre los usuarios y las universidades o centros e institutos de investigación, para que todo el conocimiento se pueda aprovechar en una mejor gestión y aprovechamiento de los recursos. Hay que mejorar el conocimiento para optimizar la gestión del agua. Por otra parte, sería importante que se optimizaran las redes de control de las aguas subterráneas. Tanto en lo que se refiere a los bombeos (qué cantidad de agua se extrae) como al nivel piezométrico (qué está ocurriendo en la medida en que existen extracciones) y, finalmente, a la calidad del agua subterránea. Hay que controlar, por tanto, los bombeos, el nivel piezométrico y la calidad del agua. Son aspectos claves que ayudan después a tomar decisiones. Y esas decisiones deben de estar tomadas con arreglo a criterios técnicos de profesionales de la hidrogeología. De técnicos que sepan de agua subterránea, que actualmente hay pocos en la administración y debería haber claramente más. Creo que la combinación de esas cuestiones ayudaría mucho a mejorar la gestión del agua subterránea. En todo caso, la gestión debe ser conjunta. Es decir, las aguas subterráneas deben gestionarse con otro tipo de aguas: superficiales, desaladas, regeneradas... En definitiva, tiene que haber un uso conjunto de todos los recursos de los que disponemos.

Bartolomé Andreo Navarro, en su despacho.

Bartolomé Andreo Navarro, en su despacho. / UMA

¿Valora en términos positivos el uso de agua reciclada o experiencias como la del empleo de agua regenerada en los cultivos de la Axarquía?

Me parece que ahí la Junta de Andalucía ha hecho un esfuerzo muy positivo a la hora de llevar recursos adicionales, en este caso regenerados. Y es que solo en el sector costero de la provincia, si contabilizamos desde la Costa del Sol occidental hasta la oriental, se generan en esas poblaciones costeras aproximadamente 125 hectómetros cúbicos de agua. Eso es el doble de la capacidad que tiene el embalse de la Concepción, en Marbella. Es decir, que cada año tenemos dos veces el embalse de la Concepción en forma de agua regenerada. Entonces, hay que fomentar mucho su uso, en la Costa de Sol Occidental, en todo lo que se refiere al riego de los campos de golf, al riego de las zonas ajardinadas, al baldeo de calles... En el Guadalhorce, hay que aumentar mucho todo lo que se refiere al aprovechamiento del agua regenerada para regadío. Y también en la Axarquía. En lo relativo al uso del agua regenerada, tenemos mucho margen de aprovechamiento. Hay que continuar en la línea que la Junta de Andalucía está marcando, a mi juicio, acertadamente. También se puede, y se debe, ensayar las prácticas de recarga gestionada de acuíferos con agua regenerada, siempre que cumpla los criterios de calidad. De lo que se trata es de intentar generar reservas adicionales de agua, que puedan ser utilizadas en épocas de sequía o en épocas de necesidad.

¿Considera que el desarrollo urbanístico de esta provincia se ha realizado con la planificación necesaria para no poner en peligro un recurso tan elemental como el agua?

Cuando se hace un plan de ordenación urbana, igual que cuando se diseña un plan de regadío, debe de hacerse siempre teniendo en cuenta -entre otros factores- los recursos de agua disponibles. Y, en este sentido, tanto en una cosa como en la otra parece bastante claro que no siempre se ha tenido en cuenta de forma adecuada. ¿Esto qué significa? Pues significa que si se crece forma desproporcionada cuando hay, por ejemplo, recursos de agua disponibles porque estamos en un periodo húmedo y, después, viene un periodo seco -que siempre los habrá porque son propios del clima mediterráneo- se sumarán los efectos negativos y tendremos una alta demanda de agua con una situación de sequía. Tendremos una situación problemática. La solución está en prevenir. La solución está en que en todo lo que implique un aumento del consumo del agua -sea urbano, para uso agrícola o industrial- debemos de hacer los cálculos y las estimaciones previas para que no nos veamos en esas situaciones. El crecimiento urbanístico y agrícola tienen que ser ordenados. Tiene que estar con arreglo a las disponibilidades de recursos para no vernos en situaciones indeseadas.

¿Cree que, de un tiempo a esta parte, la ciudadanía está más concienciada y, por ejemplo, ya no se deja tanto el grifo abierto?

Se ha producido un avance significativo en lo que a concienciación ciudadana se refiere. Yo creo que los ciudadanos, hoy, son más conscientes de que el grifo hay que tenerlo cerrado mientras nos duchamos o nos lavamos los dientes. Son acciones habituales. Pero creo que todavía queda mucho margen de mejora en ese sentido. Desde los municipios hay que seguir esforzándose en tapar las fugas de las redes. A esto hay que hay que dedicarle inversión para que nuestras redes sean mucho más eficientes. Y el ciudadano tiene que ser más consciente todavía de que podemos disminuir el consumo de agua. Podemos reutilizar aguas que usamos en casa para darles un segundo uso. El agua que se utiliza en el baño para la ducha puede servir para otras cosas, o para el riego en el jardín. Nosotros podemos mejorar, en la medida en que seamos capaces, el aprovechamiento del agua. Los usuarios no solo tienen que estar informados de cómo están los niveles de los embalses en la provincia, también habría que decirles cómo están los niveles del agua subterránea en los acuíferos. Por lo menos, en los acuíferos de referencia. Se trata de que tengan conocimiento, de que no solo tengan sensibilidad por las aguas superficiales, sino también por las aguas subterráneas. Ahí hay mucho margen de mejora todavía. Hemos avanzado, pero nos queda bastante por hacer.

¿Qué retos y nuevos escenarios está introduciendo un fenómeno como el cambio climático?

Vamos a ir hacia condiciones más extremas. Esto significa que cuando llueva lo va a hacer más intensamente, pero vamos a tener más periodos de sequía y, sobre todo, de mayor intensidad. Y ante esto lo que cabe, fundamentalmente, es la planificación. La previsión. Las sequías no se pueden predecir, no podemos decir tal día a tal hora va a haber una sequía. Lo único que cabe es prevenir. Prevenir siempre es mejor que curar. Entonces, debemos conocer muy bien de qué recursos disponemos y tener muy bien planificado cómo podríamos aprovecharlos. Por ejemplo, es importante tener una red de pozos de sequía. Una red de pozos de sequía que no sean para aumentar el consumo de forma sistemática, que sean simplemente para tener una garantía hídrica en caso de sequía. Y los pozos tienen que estar adecuadamente mantenidos en el tiempo. De lo que se trata es de que estén operativos para cuando llegue la sequía. Yo creo que hay que seguir mejorando la educación y la concienciación de los ciudadanos. Hay que divulgar más en materia de agua y, particularmente, de agua subterránea. A estas alturas, es fundamental que Andalucía cuente con un Plan de Aguas Subterráneas. Hace falta un plan en el ámbito andaluz, que permita mejorar el conocimiento sobre estas aguas subterráneas y que sirva de base para la gestión. Para la previsión, en definitiva, de la sequía. Es muy seguro que nos volverán a seguir azotando. Las sequías son algo consustancial al ámbito mediterráneo, todas las civilizaciones que han pasado por ahí han sufrido y han vivido las sequías. Cada una la ha afrontado como ha podido. Pero nosotros estamos en un nivel de consumo que requiere una planificación y una ordenación adecuada con el conocimiento. Y, por tanto, todo lo que sea mejora del conocimiento para optimizar la gestión es, sin duda, la clave para afrontar la sequía. Que, a buen seguro, como digo, volverá.

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