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Educación

Lucha contra el bullying: las claves de un docente de Málaga

Antonio María Hernández, autor del libro ‘Educación Con-Vivencia’, analiza el problema del acoso escolar, de nuevo motivo de preocupación tras el suicidio de la menor de 14 años Sandra Peña en Sevilla

Alumnos de Málaga realizan una actividad para lograr una buena convivencia.

Alumnos de Málaga realizan una actividad para lograr una buena convivencia. / La Opinión

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Susana Fernández

Susana Fernández

Málaga

El suicidio de la joven sevillana de 14 años Sandra Peña ha vuelto a poner sobre la mesa el problema del bullying. Mientras el caso se investiga a nivel judicial, la comunidad educativa en Málaga debate cómo afrontarlo.

¿Cuáles son las claves para luchar contra el acoso escolar y hacer que las cifras no sigan creciendo? Málaga sumó en 2024 el 82% de los expedientes por acoso escolar de toda Andalucía y en España hubo 1.196 casos, según la Memoria de la Fiscalía General del Estado.

Son datos que corrobora con su experiencia el profesor malagueño Antonio María Hernández, autor del libro ‘Educación Con-Vivencia’ y experto en mediación.

«El bullying se ha disparado después de la pandemia. Hay muchos niños con ansiedad», afirma el docente del IES Universidad Laboral de Málaga y vocal del Observatorio para la Convivencia de Andalucía.

El profesor de Málaga Antonio María Hernández realiza una actividad de convivencia con sus alumnos.

El profesor de Málaga Antonio María Hernández lleva a cabo una dinámica con estudiantes. / La Opinión

Cómo trabajar la prevención

Ante esta situación, no duda en que hay que trabajar desde la prevención y describe tres puntos fundamentales: Dar a los menores habilidades de comunicación, la gestión emocional y la educación en la «libertad-responsabilidad». «Tienen que asumir que todas las cosas que hacen tienen consecuencias», explica.

En su opinión, «si alguna de estas patas flaquea, los menores van a tener un grave problema y por ahí hay una vía en la que se pueden aprovechar de ellos y hacerles bullying porque se quedan un poco indefensos».

En su libro, escrito durante la pandemia, Antonio María Hernández da claves que pueden contribuir a mejorar la convivencia en las aulas y luchar contra el acoso escolar.

«Tienen que asumir que todas las cosas que hacen tienen consecuencias»

Antonio María Hernández

— Profesor de Málaga experto en convivencia escolar

Más formación para los profesores

La primera, la formación del profesorado: «Necesitamos que esté formado en temas de convivencia».

Aunque la Junta de Andalucía tiene protocolos de actuación tanto frente al acoso escolar como para prevenir conductas autolíticas y en los centros hay departamentos de Convivencia, en la práctica hay muchas situaciones ante las que los docentes no saben actuar.

Más allá de los errores estructurales que pueda haber en el sistema, este profesor malagueño insiste en que la clave es «el tú a tú, saber llegar a los chavales, conectar con ellos, ser capaces de darles herramientas y, sobre todo, ser una persona a la que puedan dirigirse cuando algo les pasa».

Para ello, es muy importante «estar a un nivel cercano» porque «antes de educadores somos personas». Hernández aboga por lograr que el alumnado respete al docente no por ser el docente, sino por la persona que es.

«Eso es lo que hace que luego puedas acompañar a esos niños, no solamente para que aprendan matemáticas, sino para que se conviertan en personas. Al final lo importante es eso», reivindica el docente, que ha escrito un segundo libro abordando estos temas, ‘Manual para sobrevivir en clase’, también con la editorial Aula Magna.

No obstante, para poder realizar esta tarea, los profesores necesitarían que la burocracia administrativa se redujera: «Estamos sobrepasados de papeles».

Jornada formativa sobre convivencia escolar dirigida por el docente malagueño Antonio María Hernández.

Jornada formativa sobre convivencia escolar dirigida por el docente malagueño Antonio María Hernández. / La Opinión

Educar con cariño pero poniendo límites

En cuanto a las familias, aconseja huir de un proteccionismo excesivo y aprender a tratar a los hijos con «cariño y firmeza».

«Tienen que tener unos límites porque si no, se creen con derecho a todo, a hablar mal o a abusar de un compañero. Piensan que pueden hacer lo que quieran y no es así», remarca.

Los fallos de comunicación también son algo que se suele lamentar cuando ocurre una tragedia. En este sentido, el docente malagueño es crítico y cree que no hay una conexión real entre las familias y la escuela.

«Los que vienen a hablar son las familias de los niños que van súper bien o de los que van súper mal», comenta. Pero pone el acento en los otros 20 «de los que no sabemos nada».

Menos pantallas

Sobre el uso de los móviles y las pantallas, que han multiplicado el efecto del acoso escolar llevándolo más allá del horario lectivo, este experto en mediación tiene claro que sería «maravilloso» que se alejaran de ellas y aboga también por una menor presencia en las aulas.

«Son distractoras. Son para utilizarlas en momentos puntuales», afirma. Como profesor de matemáticas, ofrece a sus alumnos libros, «porque lo más importante es la lectura y están fatal. No tienen vocabulario».

Una carencia que les lleva a no saber expresarse o comunicarse cuando tienen un problema: «Hablamos de emociones y no saben lo que significan cosas básicas».

Pancartas durante la huelga general estudiantil en solidaridad con Sandra Peña, víctima de bulling.

Pancartas durante la huelga general estudiantil en solidaridad con Sandra Peña, víctima de bulling. / Europa Press

¿Cuáles son los indicios de un posible caso de acoso escolar?

Si un menor cambia su comportamiento, hay que estar alerta. Tanto si es muy hablador y de pronto está callado como al revés.

Los docentes también deben tener en cuenta que puede haber un problema si un alumno empieza a faltar mucho a clase o expresa que está enfermo.

En esos casos, Antonio María Hernández aconseja acercarse al alumno o la alumna en privado porque «normalmente se sienten hasta culpables de lo que les está pasando».

Educar a los ‘espectadores’

Y, ¿cómo se trabaja con los llamados ‘espectadores’, el resto de alumnos que saben que un alumno está haciendo bullying a otro?

Su papel es clave porque conocen la situación antes que los adultos y pueden dar la voz de alarma antes de que sea tarde.

El docente defiende que hay que educarles en que la responsabilidad de lo que ocurre en la clase es compartida: «No puede ser que a un compañero le esté pasando algo y a mí me dé igual».

También es muy complicada la situación de las familias que sospechan que su hijo o hija está acosando a un compañero. En este caso, Hernández apunta que lo primero es hablar con el menor y que deben ponerse en manos de un experto.

Aunque, sobre todo, subraya que «muchas veces las familias quieren esconder el problema porque les da vergüenza, pero hay que afrontarlo. Necesitan a alguien que les ayude».

La última clave es que para abordar el bullying «nos necesitamos unos a otros:maestros, personal del centro, alumnos y familias». «Debemos estar juntos y que haya comunicación», concluye este profesor malagueño

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