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Entre bambalinas

'Godspell', según Jesús y Judas

El musical que lleva a escena el Nuevo Testamento y que dirige Antonio Banderas sigue en la cartelera del Teatro del Soho-CaixaBank hasta el 11 de enero. Hemos hablado con Ferrán Fabá y Hugo Ruiz, los intérpretes que encarnan a Jesús y Judas, respectivamente, sobre la función, su contenido emocional y el trabajo con Bandereas

Hugo Ruiz y Ferrán Fabá, en las butacas del Teatro del Soho-CaixaBank

Hugo Ruiz y Ferrán Fabá, en las butacas del Teatro del Soho-CaixaBank / Álex Zea

Manuel Díaz

Málaga

Godspell ha vuelto al Teatro del Soho CaixaBank de Málaga. Tras arrasar en su estreno en 2022, con funciones agotadas y una exitosa gira por España, el musical con el que Broadway revisitó los Evangelios del Nuevo Testamento, ahora en versión, Antonio Banderas, pasará las Navidades con nosotros (hasta el 11 de enero del inminente 2026), antes de marchar al Gran Teatro Pavón de Madrid. Hemos hablado con los actores que incorporan a Jesús (Ferrán Fabá) y Judas (Hugo Ruiz) sobre el proyecto, trabajar con Banderas y mucho más.

Jesús

"Antonio me ha dado mucha libertad para crear, y eso me ha permitido conectar conmigo mismo. No buscaba que construyera un Jesús especial, sino que encontrara el Jesús que hay en todos nosotros. Él quería que encontrara el Jesús que hay en mí, no que buscara referencias externas. Me pidió que conectara con la palabra, con el significado de lo que dice el personaje. Como el mensaje sigue siendo tan actual, me lo ha hecho muy fácil. Y creo que se transmite esa luz: no hay nada impostado, simplemente intento comprender el texto y hacer llegar el mensaje al público de la forma más honesta posible», asegura Fabá.

Jesús actúa como guía emocional del grupo protagonista de Godspell, todo un reto para el intérprete. «El mensaje de Jesús está en la memoria colectiva, pero cada persona lo interpreta a su manera. Para mí, la responsabilidad está en transmitirlo tal cual es, sin modificarlo ni adaptarlo a mi visión. Y, al hacerlo cada día, también me hace reflexionar a mí como persona», explica.

Ferrán Fabá:«Aceptar que mueres cada noche sobre el escenario no es fácil»

Ferrán Fabá

El intérprete confiesa que «la segunda parte del musical, la Pasión, es lo más complejo emocionalmente: aceptar que mueres cada noche sobre el escenario no es fácil, pero gracias a mi compañero Hugo, ese tránsito se vuelve muy humano. Conecto con ese miedo universal que todos tenemos, no solo al final de la vida, sino al miedo en general».

Godspell mezcla una infinidad de momentos emocionales: «Me ha enseñado a escuchar. En el teatro musical todo suele ir muy rápido, pero Godspell es casi como una película: los silencios y los tiempos están ahí para que lo que sucede sea verdadero. Eso me lo llevo conmigo. Escuchar y no correr, dejar que las cosas aparezcan solas», anota Fabá.

'Godspell' no es un musical fácil, ni mucho menos; es exigente con el espectador, ocurre en un espacio cargado de simbolismo: «A veces, esa densidad puede sorprender al público y costar un poco de entrada, porque hay momentos oscuros que requieren entender un código. Pero cuando el público entra en ese juego, sucede la magia», apunta Fabá.

Al interpretar a Jesús, bajo las órdenes de Antonio Banderas, el intérprete asegura haber realizado un aprendizaje brutal. «Interpreto yo mismo el mensaje, no alguien que me lo cuenta, y eso me ha hecho comprenderlo sin filtros. Me doy cuenta de que la palabra de Jesús sigue siendo actual y profundamente humana. Muchas veces lo religioso se envuelve de solemnidad y eso aleja, pero aquí el mensaje es de amor, compasión y humanidad. Me hace muy feliz repetirlo cada noche porque me obliga a reflexionar sobre cómo afronto mi propia vida», concluye.

Judas

Y luego está, claro, Judas, el villano de la historia. Lo incorpora el actor Hugo Ruiz, quien también está realizando un viaje de descubrimiento con 'Godspell': «Para mí ha sido sorprendente descubrir la dimensión emocional del personaje. En el imaginario colectivo vemos a Judas como un villano plano, pero aquí aparece con miedo, vulnerabilidad, ira, violencia. De repente el campo emocional se abre muchísimo, y eso lo convierte en un personaje increíble de interpretar. Poder vivir todo esto cada noche es una pasada».

Ruiz explica que el personaje le resulta «divertidísimo»: «Es el que tiene el conflicto directo con Jesús y me encanta ser ese contrapunto. Como dice Antonio, Jesús representa un ente poderoso conectado a algo que no podemos definir. Judas, en cambio, es la voz del público, la opinión de quien está sentado en el patio de butacas».

Asegura el intérprete que Banderas ha construido «un envoltorio muy interesante: una guerra o un conflicto exterior que nunca llega a nombrarse. Escuchamos bombas, tiroteos, eso ya te coloca en una situación interesante. La diferencia fundamental entre Judas y Jesús es que ambos piensan igual, pero Judas parte de la agresividad y la violencia, mientras Jesús parte de otra cosa completamente distinta. Ese contexto externo potencia muchísimo este contraste».

Trabajamos mis vulnerabilidades, mis miedos, mi ira y mis experiencias de traición para componer a Judas

Hugo Ruiz

Hugo buscó dentro de sí mismo los sentimientos que alimentan a Judas. «Es un personaje que siente envidia, que desea cosas que no tiene y que otro sí tiene. Busqué dentro de mí esa sensación, cosas que quiero y no puedo tener. La base del personaje es esa, querer algo que pertenece a alguien a quien además quiere y, eso es lo interesante. Judas ama a Jesús, es su amigo, y justo por eso duele más», resume. «Hemos trabajado mis vulnerabilidades, mis miedos, mi ira, mis propias experiencias de traición. Esas son las particularizaciones que utilizo cada noche y que hacen que el personaje esté vivo», matiza.

'Godspell' supone una función que demanda mucho de sus intérpretes, apunta Ruiz. «A nivel musical es una partitura muy exigente. Y además somos diez actores en escena durante dos horas y media, lo cual también es complejo. Pero, en lo personal, lo más difícil es revivir cada noche ese conflicto con Jesús: traicionar a alguien a quien quieres y después suicidarte por ello. Interpretar eso diariamente es duro y emocionalmente exigente. Salgo tocado de la función, me remueve muchísimo», comparte Ruiz.

Pero el resultado merece la pena: «Siento que el público conecta con la vulnerabilidad del personaje, con su lucha por no querer traicionar pero verse empujado a hacerlo. Antonio lo repite mucho: Jesús no sería Jesús sin Judas, y Judas no sería Judas, sin Jesús. El protagonista no puede existir sin su antagonista». n

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